Unidad
por Ricardo Murphy


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Mucha gente en el Cuerpo de Cristo están hablandeo hoy día acerca de la unidad. Yo he escuchado tanto de este tema, que a mi me parece que si nos faltaban solamente palabras acerca de la unidad a fin de traerla, nosotros todos hubiéramos sido unidos hace mucho tiempo. Sin embargo, todavía nos faltan la verdadera unidad en el Cuerpo de Cristo.

La unidad no trata de ser egual. No significa que debemos todos estar de acuerdo. Tampoco significa que debemos todos gustarnos. La unidad trata de apoyar los brazos del otro, apoyando a nuestros hermanos y hermanas y no hablar mal de ellos. Significa que honestamente nos importa el unos al otro, y que estamos dispuestos a orar que lo mejor de Dios sea cumplida en las vidas de todos. Quiere decir que no importa lo que pasa, pensamos en cada uno como nuestros hermanos y hermanas en el Señor.

Los hermanos y las hermanas naturales tienen unos desacuerdos entre si a veces, pero esto no significa que ellos terminan de ser relacionados. Ni significa que ellos no ayudarán el uno al otro cuando hay una necesidad. Solamente significa que la proximidad de su relación surge las diferencias entre ellos. Debido a que ellos son una familia, ellos se perdonan y se apoyan.

Aun si dos hermanos naturales están furiosos el uno con el otro debido a una diferencia de opinión, uno no debería tomar esto como una oportunidad de hablar mal acerca de uno de ellos. De ser así, él otro volverá su corazón en contra de ti. ¿Por qué? Porque a pesar de que tienen un problema entre si, ellos no olvidan su relación y su amor el uno por el otro.

Me gusta muchísimo la manera que Salmos 133 está escrito en español:

Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía.

Sal 133:1

Existe una palabra aquí que no está en este versículo en inglés, es "armonia." Siempre que pienso en esta palabra, pienso de la música. En la música, la palabra armonia habla acerca de las diferencias. Durante una simfonía, es muy común tener numerosas notas musicales diferentes que están tocados al mismo tiempo. Cada instrumento suena algo diferente. Pero, juntos, ellos producen un sonido hermoso. ¿Por qué? Porque cada nota, aunque distincto y diferente, apoya las otras notas que están siendo tocados.

Si uno saca un instrumento o una nota de aquel sinfonía, no sonará correcto. Toda y cada nota tiene un propósito. Toda y cada una tiene su parte añadir a la obra entera que está siendo tocado. Todo y cada uno es necesario. También toda y cada parte del Cuerpo de Cristo es necesaria.

Un error grande en las pláticas acerca de unidad de la mayoría de la gente, es que ellos no están viviendo lo que dicen. Platican, platican y platican acerca de la unidad, pero su idea de la unidad no es correcto. O sí, quieren la unidad, pero no están haciendo nada para asegurar que suceda. Ellos no quieren obrar para traer la unidad, quieren que todo los demás vengan a ellos en unidad.

La unidad no ocurre cuando todo los demás están de acuerdo contigo. Tú y yo no son tan grandes. La verdadera unidad puede únicamente ocurrir cuando todos nosotros estén de acuerdo con Jesús. No con nuestra opinión de El, o nuestra doctrina de El, sino con El.

Jesús no ha establecido iglesias aquí en el mundo. El ha establecido Su Iglesia. Cada y toda congregación, cada y toda denominación, y cada y todo movimiento debe ser parte de Su Iglesia. De no ser así, no es una obra de Dios, simplemente es una obra humana.

A fin de ser la Iglesia de Jesucristo, debemos estar en unidad. No podemos continuar a estar divididos, y esperar que Su voluntad sea cumplida entre nosotros. Es únicamente cuando todos estén dispuestos a sacrificar, perdonar y reestablecer las relaciones, que Su voluntad pueda estar hecha aquí en la tierra. El avivamiento siempre comienza en los corazones de la gente de Dios. Debemos ser traidos de nuevo a la vida, y al amor.

¿Qué estás haciendo tú para traer unidad al Cuerpo de Cristo? ¿Para restablecer el compañerismo y la amistad con el hermano al cual no has hablado hace mucho tiempo? ¿Para sanar las heridas que tú causaste en el corazón de otro creyente? ¿Para rectificar las palabras falsas (erróneas) que tú dijiste acerca de otro ministro, otra iglesia o otra denominación?

No pienses en lo que hicieron ellos para lastimarte; piensa en lo que tú has hecho para lastimar a ellos. Si siempre piensas en ti, nunca haras la voluntad de Dios. Pero, cuando empezamos a pensar en las heridas en el corazon de otro creyente, nuestros propias heridas no nos parecen tan importantes (significantes).

Si tú no estás activamente obrando para ser parte de la solución, pues eres parte del problema. La unidad puede solamente venir cuando cada y todo creyente obre para que suceda. Cuando estamos dispuestos pagar el precio por la unidad. No forzar que el otro hermano esté de acuerdo contigo, sino que tú estés de acuerdo con él. No forzarle apoyarte a ti, sino que tú le apoyes a él. No comprometer, sino hallar un asunto del cual los dos ya están de acuerdo y entonces enfocar en aquella área de acuerdo, en vez de solamente enfocar sobre tus desacuerdos.

Copyright © 2005 por Richard A. Murphy, Maranatha Life Todos derechos reservados.