Mucha gente en el Cuerpo de Cristo están hablandeo hoy día
acerca de la unidad. Yo he escuchado tanto de este tema, que a mi me parece
que si nos faltaban solamente palabras acerca de la unidad a fin de traerla,
nosotros todos hubiéramos sido unidos hace mucho tiempo. Sin embargo,
todavía nos faltan la verdadera unidad en el Cuerpo de Cristo.
La unidad no trata de ser egual. No significa que debemos todos estar de
acuerdo. Tampoco significa que debemos todos gustarnos. La unidad trata de
apoyar los brazos del otro, apoyando a nuestros hermanos y hermanas y no
hablar mal de ellos. Significa que honestamente nos importa el unos al otro,
y que estamos dispuestos a orar que lo mejor de Dios sea cumplida en las
vidas de todos. Quiere decir que no importa lo que pasa, pensamos en cada
uno como nuestros hermanos y hermanas en el Señor.
Los hermanos y las hermanas naturales tienen unos desacuerdos entre si a
veces, pero esto no significa que ellos terminan de ser relacionados. Ni
significa que ellos no ayudarán el uno al otro cuando hay una necesidad.
Solamente significa que la proximidad de su relación surge las diferencias
entre ellos. Debido a que ellos son una familia, ellos se perdonan y se apoyan.
Aun si dos hermanos naturales están furiosos el uno con el otro debido
a una diferencia de opinión, uno no debería tomar esto como
una oportunidad de hablar mal acerca de uno de ellos. De ser así,
él otro volverá su corazón en contra de ti. ¿Por
qué? Porque a pesar de que tienen un problema entre si, ellos no olvidan
su relación y su amor el uno por el otro.
Me gusta muchísimo la manera que Salmos 133 está escrito en
español:
Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten
juntos en armonía.
Sal 133:1
Existe una palabra aquí que no está en este versículo
en inglés, es "armonia." Siempre que pienso en esta palabra, pienso
de la música. En la música, la palabra armonia habla acerca
de las diferencias. Durante una simfonía, es muy común tener
numerosas notas musicales diferentes que están tocados al mismo tiempo.
Cada instrumento suena algo diferente. Pero, juntos, ellos producen un sonido
hermoso. ¿Por qué? Porque cada nota, aunque distincto y diferente,
apoya las otras notas que están siendo tocados.
Si uno saca un instrumento o una nota de aquel sinfonía, no sonará
correcto. Toda y cada nota tiene un propósito. Toda y cada una tiene
su parte añadir a la obra entera que está siendo tocado. Todo
y cada uno es necesario. También toda y cada parte del Cuerpo de Cristo
es necesaria.
Un error grande en las pláticas acerca de unidad de la mayoría
de la gente, es que ellos no están viviendo lo que dicen. Platican,
platican y platican acerca de la unidad, pero su idea de la unidad no es
correcto. O sí, quieren la unidad, pero no están haciendo nada
para asegurar que suceda. Ellos no quieren obrar para traer la unidad, quieren
que todo los demás vengan a ellos en unidad.
La unidad no ocurre cuando todo los demás están de acuerdo
contigo. Tú y yo no son tan grandes. La verdadera unidad puede
únicamente ocurrir cuando todos nosotros estén de acuerdo con
Jesús. No con nuestra opinión de El, o nuestra doctrina de
El, sino con El.
Jesús no ha establecido iglesias aquí en el mundo. El ha
establecido Su Iglesia. Cada y toda congregación, cada y toda
denominación, y cada y todo movimiento debe ser parte de Su Iglesia.
De no ser así, no es una obra de Dios, simplemente es una obra humana.
A fin de ser la Iglesia de Jesucristo, debemos estar en unidad. No podemos
continuar a estar divididos, y esperar que Su voluntad sea cumplida entre
nosotros. Es únicamente cuando todos estén dispuestos a sacrificar,
perdonar y reestablecer las relaciones, que Su voluntad pueda estar hecha
aquí en la tierra. El avivamiento siempre comienza en los corazones
de la gente de Dios. Debemos ser traidos de nuevo a la vida, y al amor.
¿Qué estás haciendo tú para traer unidad al Cuerpo
de Cristo? ¿Para restablecer el compañerismo y la amistad con
el hermano al cual no has hablado hace mucho tiempo? ¿Para sanar las
heridas que tú causaste en el corazón de otro creyente? ¿Para
rectificar las palabras falsas (erróneas) que tú dijiste acerca
de otro ministro, otra iglesia o otra denominación?
No pienses en lo que hicieron ellos para lastimarte; piensa en lo que tú
has hecho para lastimar a ellos. Si siempre piensas en ti, nunca haras la
voluntad de Dios. Pero, cuando empezamos a pensar en las heridas en el corazon
de otro creyente, nuestros propias heridas no nos parecen tan importantes
(significantes).
Si tú no estás activamente obrando para ser parte de la
solución, pues eres parte del problema. La unidad puede solamente
venir cuando cada y todo creyente obre para que suceda. Cuando estamos dispuestos
pagar el precio por la unidad. No forzar que el otro hermano esté
de acuerdo contigo, sino que tú estés de acuerdo con él.
No forzarle apoyarte a ti, sino que tú le apoyes a él. No
comprometer, sino hallar un asunto del cual los dos ya están de acuerdo
y entonces enfocar en aquella área de acuerdo, en vez de solamente
enfocar sobre tus desacuerdos. |