La Responsibilidad Social de la Iglesia
por Ricardo Murphy
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Hace algunos años, había un libro que llegó a ser bastante popular llamado "¿Qué Haría Jesús?" Esta novela nos relata la historia de una iglesia donde un vago hizo esta pregunta a la congregación. Su pregunta puso a la gente a pensar, y les hizo cambiar y hacer las cosas en la manera en que el Señor las haría. Literalmente esta pregunta transformó primera a esta iglesia, y luego a toda la ciudad. Ellos pararon lo que estaban haciendo, se hicieron a sí mismos esta pregunta, y luego hicieron lo que pensaron que haría Jesús. ¿Por qué se requiere este tipo de preguntas para traer cambio en las vidas de los creyentes? ¿No es verdad que deberíamos vivir nuestras vidas en una manera que muestre que haría el Señor? Esto significa vivir la vida de un creyente, ¿verdad? Pues, permítame decirlo otra vez, si queremos ser lo que Dios nos a llamado a ser, y hacer lo que Dios nos a llamado a hacer, necesitamos ver no mas lejos que Jesús, y seguir el ejemplo que El nos ha dado.
Muchas veces yo me he hecho esta pregunta retórica, "¿Por qué no praticamos una forma de evangelización con dos evangelistas? El primero, que gane a la gente para Cristo, y el segundo que los siguiera, con una pistola, para matar al nuevo creyente antes de que pueda pecar." Obviamente, esto no es una pregunta seria, porque matar es en contra de la ley de Dios y de los hombres, pero la respuesta a la pregunta sí es seria. La respuesta es que Dios nos ha dejado aquí en la tierra para hacer un impacto en el mundo alrededor de nosotros. Desafortunadamente, hoy en día la Iglesia tiene una "mentalidad de forteleza" en la cual nos escondemos en nuestras iglesias, y esperamos que el mundo no venga a molestarnos. No queremos que estos malos, feos pecadores vengan para ensuciar nuesta iglesia, oh no. Solamente queremos que unos pocos acepten a Jesús, y sean lavados. Luego, después que han sido lavados, pueden entrar. Esta "mentalidad de forteleza" es aún mas obvio en Europa, y en la parte noreste de los Estados Unidos, donde muchos de las más viejas iglesias de verdad se parecen como fortalezas. Se puede decir que es solamente un estilo arquitectónico, con la execpción de la actitud de la gente adentro. La iglesia primitiva ni siquiera tenía edificios de iglesia. No había problema para hacer que salieran de las cuatro paredes de la iglesia, y a la sociedad. Ellos se juntaban en casas, y en el atrio del templo, donde la gente les pudieran ver, y así poder testificarles. Jesús mismo estaba en público, en medio de la gente cada día de su ministerio. ¿Cuántas veces, en los evangelios, le encontramos con una "multitud" de gente alrededor de El? Tantas personas que El tenía que predicarles al lado de una montaña (Mt 15:29-30); o tenía que entrar en un barco y predicar a la gente en la playa (Mt 13:2). O, mirando en una diferente dirección, El alimentó una mulititud, después que le escucharon pedicar (Mt 14:15-21; Mt 15:32-38). O, las varias veces que El "sanó a todos los enfermos traidos a El" (Mt 4:24; 8:16; 12:15; Lc 4:40; 6:17-19). Es claro, que si vamos a seguir el ejemplo del Señor, tenemos que salir de la Iglesia, e ir a donde está la gente. Tendremos que preocuparnos no solamente de si son miembos de nuestra iglesia, o no, sino de saber si tienen una necesidad en la que podamos ayudar; y por medio de esto, mostrar el amor de Dios.
Jesús llamó a la Igesia dos nombres que aplican en este caso: sal y luz.
Es interesante que Jesús nos llamó, a la Igesia, por estos dos nombres. Los dos tienen una fuerte y clara imagen; imagenes que nos son muy familiares. Ambos sal y luz, impactan todo lo que está alrededor de ellas. Ellas cambian todo lo que tocan.
La sal que queda en el salero nunca nos hace bien. Tiene que salir del salero,
y tocar la carne antes de que podamos saber que esta allí. Es por
eso probablemente que la gente no pone mucha atención a la Iglesia...
nos ven en el salero pero nunca fuera de él. Unos pocos puntos más
sobre la sal:
Todos estos puntos muestran la necesidad de ser usados por Dios para hacer un cambio en el mundo. Si nunca cambiamos nada, no somos sal. Si nunca impactamos al mundo, el mundo nos impactará. Dios espera que nosotros cambiemos al mundo. La luz tiene aún un impacto más grande que la sal. No importa que tanta obscuridad haya, la más pequeña luz, la acabará. Realmente, la obscuridad es solo una ausencia de la luz, así que si hay aunque sea una lucesita, no habrá obscuridad.
¿Has notado como aquellas personas que hacen maldades, prefieren hacerlas
en la noche? ¿Por qué? Porque están temerosos de la luz.
Tienen miedo que sus acciones sean reveladas. Tienen miedo de que la luz
muestre su verdadero carácter. Nosotros, como luz del mundo, debemos
de mostrar una diferencia entre nosotros y aquellos que andan en
obscuridad.
Es obvio que como sal y luz, tenemos que salirnos del salero, quitarnos la canasta de nuestra cabeza, y empezar a ser un impacto en la sociedad que nos rodea. Dios no se satisface con nuestro trabajo solo para cambiarnos a nosotros mismos. El también quiere cambiar la sociedad. Desafortunadamente, y muy frecuente, en vez de cambiar la sociedad, todo lo que hacemos es sentarnos en el salero y quejarnos de lo mal que está nuestra sociedad; en vez de hacer algo al respecto. Dios nunca nos llamó a quejarnos. No podemos encontrar ningun pasaje en la Biblia donde Dios elogió a alguien por su habilidad de quejarse. Cuando la gente se queja, El no les responde. Recuerdo lo que mencionó un pastor recientemente, "En vez de preocuparte por la problema, ocúpate de hacer algo al respecto." Este es un buen consejo. Jesús siempre estaba hacienda algo respecto al problema, sin quejarse. La sal siempre hace algo, lo mismo con la luz. No podemos ser sal y luz, mientras estamos preocupados y quejándonos. Solo podemos ser sal y luz llenando con acciones lo que cambiará la situación.
Una manera que ha sido honorado por mucho tiempo en la cual la iglesia ha impactado a la sociedad es por medio del ayudar al pobre y necesitado. Sinceramente, anunque estuve encargado de un banco de comida hace unos años, desde que llegué a la frontera Tejas/Mexico, yo tenía una actitud equivoca pensando que había muchos "misioneros" que estaban llevando pan de ayer, y ropa usada a Mexico. Y como yo estaba muy ocupado predicando la Palabra de Dios, dejaba este trabajo a los misioneros "menores" (es increible como el orgullo puede apoderarse de nosotros). El primero problema de esta actitud es que proviene del orgullo. Cualquier cosa que tenga sus raíces en el orgullo es pecado. El Segundo problema es que es anti-bíblico. En ningún lugar en la Biblia Dios nos dice que hay trabajos que son "menores" que otros; todo lo que hacemos, si lo hacemos para El, es bueno. Lo que realmente captó mi atención, fue algo que pasó en La Santa Cena. Cuando Jesús hizo mención de la traición de uno de sus discípulos, El le dijo a Judas: "Lo que vas a hacer, hazlo pronto" (Jn 13:27). Desde nuestro punto de vista, sabemos que El estaba hablando de la traición de Judas. Pero los discípulos no lo podían ver claramente. La Escritura nos dice: "algunos pensaban que como Judas tenía la bolsa del dinero, Jesús le decía... que diera algo a los pobres" (Jn 13:29). Obviamente, Jesús enviaba regularmente a Judas a darle al pobre, o Sus discípulos no hubieran pensado en esta manera. Los judíos eran y son gente muy generosa. Para ellos, el dar al pobre era una parte esencial en sus vidas. Para los judíos, diezmar era y todavía es solamente el principio; su enfoque era y es más en la caridad al pobre. Ambos, los católicos, y los musulmanes han copiado a los judíos en esto, ¿cómo es que nosotros lo hemos olvidado? El escritor de los proverbios, inspirado por el Espíritu Santo, nos dice, "El que da del pobre presta al Señor, y El lo recompensará por su buena obra" (Prov 19:17). ¿Qué le parece esto como promesa? Dios le recompensará al que dé al pobre. El lo ve como si le hubiéramos prestado dinero a El. Y déjeme decirte, que cuando Dios paga una deuda, lo hace con taza de interés muy alta. Jesús dijo, "los pobres siempre los tendréis con vosotros" (Mt 26:11; Mk 14:7; Jn 12:8). ¿Por qué? ¿Qué El no quiere que trabajemos para ayudar al pobre? No, no es eso. Jesús no nos estaba diciendo que ignoraramos al pobre, El estaba hablándonos proféticamente; diciéndonos que tendríamos al pobre, porque nunca podríamos alcanzar y combatir la pobreza en su totalidad. Yo creo que podemos decir que estaba hablando de la naturalesa humana, sabiendo que nunca nos podríamos conquistar a nosotros mismos, lo suficiente para no ser egoístas y poder vencer la pobreza. A veces, no ayudamos al pobre porque pensamos que nosotros también tenemos nuestras propias necesidades. Nos enfocamos tanto en nuestras necesidades, que nos olvidamos de los demás. Pero siempre hay alguien con una necesidad mayor que la de nosotros. Posiblemente no vemos a esa persona, pero es porque quizás no la estamos buscando. Yo he estado en situaciones en las que he tenido muy poco o nada. En tiempos así, me parecía imposible dar a otros. Pero, yo sabía que Dios no me bendeciría por mis quejas. La economia del Reino de Dios no trabaja por la necesidad, trabaja por el dar. Si queremos que Dios multiplique nuestra semilla, necesitamos plantarla. Después de todo, es "El que suministra semilla al sembrador... y multiplicará vuestra sementera y aumentará la siega" (2 Cor 9:10) para traer la gran cosecha. Yo he dicho por años "que solo hay dos cosas que trabajan en el evangelismo, la desmostración del poder de Dios, y la demostración de Su amor." Cuando ayudamos a los necesitados, demostramos Su amor. No solo a aquellos que están recibiendo la ayuda, sino también a aquellos que nos ven haciendolo. Darle comida al hambriento, no solo impacta sus vidas, sino también a aquellos que están preocupados por el hambre de la gente. ¿Qué tipo de personas son las que se preocupan por ellos? ¿Qué tal los políticos, para empezar? Todos los políticos están interesados en la condición socio-económica de los constituyentes. Cuando ven a la iglesia ayudando al pobre, les nace un interés en la iglesia. No por la salvación de sus almas, más bien para la salvación material de sus comunidades. Esto nos da, a la iglesia, influencia en lo que los políticos dicen y hacen. Cuando nos ven ayudando a sus comunidades, nos buscan, para obtener más ayuda para la gente. Otro grupo de personas que están buscando organizaciones que ayuden a la gente, son la gente rica. Hay una escritura que dice, "la riqueza del pecador está reservada para el justo" (Prov 13:22). Si eso es cierto, y viniendo de la Biblia, tiene que serlo, ¿cómo es que el rico se pone en las manos del recto? Cuando estos ricos inconversos ven que la iglesia está ayudando al pobre y necesitado, ellos aportan para este trabajo. Literalmente, ellos están tratando de librarse de la culpabilidad que hay en sus corazones, haciendo algo bueno. No se cubren sus culpas, pero los hace sentir mejor. Así es que si de cualquier forma, ellos van a dar, porque no darles una buena razón para que aporten para la obra del Señor? Hace algunos años, yo trabajaba en una iglesia en el estado de Nueva York. Esta iglesia estaba en una área necesitada, y tenía muchos programas para ayudar al pobre, más que nada, programas para dar de comer al hambriento. Todos los fondos que mantenían estos programas, venían de personas no creyentes, ninguna ayuda provenía de la iglesia. Teníamos suficiente trabajo en la comunidad que teníamos personal de tiempo completo que reunían fondos para estos programas. Ellos iban a los hombres y mujeres de negocios de la comunidad, y les exponían el trabajo que hacían, y les pedían donaciones. ¡Teníamos personas no creyentes financiando el trabajo del Reino!
Es importante que comprendamos que las cosas que hacemos por los demás, son para Dios.
La palabra que se traduce "religión" en este versículo me molesté un poco. Como cristianos, decimos que la cristiandad no es una religión, sino una relación con Dios por medio de Jesucristo. Así que, el que uno de los apóstoles escribió sobre el valor de la "religión pura" siempre me ha parecido extraño. Pero cuando vemos el verdadero significado de la palabra "religión" en este verso, pienso que la major traducción sería "alabanza ceremonial." En otras palabras, cuando llenamos cada cosa mencionada en el versículo, el Señor lo considera alabanza. ¿Cuáles cosas? Tomemos otro vistazo al versículo. Hay dos categorías que se mencionan aquí, la primera es visitar a los necesitados(viudas y huérfanos), el segundo es mantenernos puros y libres de pecado. De acuerdo con el apóstol Santiago, ¡estas dos cosas son actos de alabanza ceremonial hacia Dios! Puedo entender fácilmente como el mantenernos libres de pecado es un acto de adoración. Después de todo, Jesús nos dijo, "Si me amáis, guardaréis mis mandamientos" (Jn 14:15). La alabanza es una expressión de amor a Dios, la obediencia a los mandamientos es expresión al Señor, y la obediencia es una expresión de amor. Es como la algebra, si A=C y B=C, entonces A=B. Pero, ¿cómo es que el visitar a los necesitados viene a ser un acto de adoración, o expresión de amor hacia el Señor? Para contestar esta pregunta, debemos ver un par de cosas que Jesús mencionó.
Sabemos por el primer libro de Juan que "Dios es Amor" (1 Jn 4:8, 16). Entre todo lo que Jesús dijo, una de las cosas más importantes fue el mostrarnos el amor de Dios en una manera tangible. El hizo eso, al dar Su vida por nosotros. Después, nos ordenó que nosotros mostraramos este mismo tipo de amor a otros. Hay otros lugares en los evangelios donde Jesús dio nuevos mandamientos, pero este es el único lugar donde El específicamente dijo"Un mandamiento nuevo os doy." El tomó el tiempo para asegurarse de que los discípulos, y nosotros entendiéremos que El estaba dando un Nuevo mandamiento. ¿Un Nuevo mandamiento de qué? ¡De mostrar el amor de Dios! Ahora, si añadimos lo que dijo en Mateo capítulo 25. Para simplificar, Jesús declara que el ayudar a aquellos en necesidad, no importa si su problema es de pobreza, enfermedad o soledad, es lo mismo que darle a El; o en otras palabras, mostrarle amor a El. Como la alabanza es un acto que muestra nuestro amor hacia Dios, y el cubrir las necesidades de la humanidad dolida es un acto de amor hacia el Señor; entonces podemos asegurar que el asistir en estas necesidades es un acto de adoración al Señor. ¿Recuerda lo que mencioné antes? "Solo hay dos cosas que trabajan en el evangelismo, la demostración del poder de Dios, y la demostración de Su amor." No solamente estamos alabando a Dios cuando llenamos las necesidades de aquellos menos afortunados que están sufriendo, también estamos siendo un testimonio a ellos, lo cual los lleva a conocer al Señor. Nota que dije "ser un testimonio" en vez de decir "testificar." La gran commisión que Jesús nos dio, no fue de testificar, sino de ser un testimonio. Esto es algo totalmente diferente. Existe mucha gente que sabe como testificar, tocar puertas o pasar tratados. Pero, es casi como si se pusieran una máscara para poder salir y "testificar" de Jesús. El mundo se da cuenta de que están usando máscaras y pierden interés en ellos. No hay demostración del amor de Dios, o de Su poder, todo lo que el mundo ve es una interrupción en su ocupado horario. Ser un testimonio es algo muy diferente. Significa vivir en una manera que demuestre el amor de Dios en donde quiera que vamos, y a cualquiera que conozcamos. Significa vivir una vida que muestre una relación íntima y personal con el Señor. Significa vivir como la Palabra de Dios dice que debemos vivir. Esto es mucho más difícil que ir por allí de vez en cuando "testificando" del Señor. No puede usar una máscara para ser un testimonio, esto tiene que ser real, 24 horas del día, 7 días de la semana. No se puede hacer teniendo un pie adentro de la iglesia, y el otro en el mundo. Ni se puede alcanzar, viviendo para el Señor el domingo y para el diablo el sábado. La única manera de ser un testimonio, es permitiendo que el Espíritu Santo te transorme, haciéndotelo que Dios el Padre quiere que seas. Una cosa es caminar con una playera cristiana con un menasje de Jesús, y otra cosa es vivir una vida que diga el mensaje de Jesús, sin la playera cristiana. De hecho, si no vamos a vivir una vida que muestre a Jesús sin tener que usar una playera, es mejor que la dejemos en la casa, para que la gente deje de tener la idea equivocada sobre el Señor. Cuando hacemos esto, empezamos a actuar en la misma manera que Jesús. Empezamos a hablar como Jesús hablaba. Empezamos a hacer cosas como las hizo Jesús. Empezamos a parecernos a Jesús.
Una de las más grandes responsabilidades de nosotros como creyentes, es hacer un impacto en el mundo que nos rodea. Es interesante ver que cada cambio social positivo que ha pasado en la historia de los Estados Unidos ha sido propagado por creyentes. La gran reforma social de 1960s dando derechos de igualdad a grupos étnicos, fue dirigida por un pastor negro de la iglesia bautista llamado Martín Lutero King Jr. El vio la necesidad de un cambio positivo en la sociedad, encontró su apoyo espiritual en las Escrituras, y con la ayuda del Señor, empezó a trabajar para hacer una diferencia. Hay un viejo dicho que dice, "Los malos toman el control cuando los buenos no hacen nada." En muchos casos, esto es lo que le ha pasado a nuestra sociedad. Esta es otra manifestación de la mentalidad de fortaleza que mencioné antes. En vez de hacer algo para resolver los problemas que vemos en la sociedad, tendemos a escondernos dentro de nuestras iglesias, deseando que los problemas no nos alcanzen. Por supuesto, mientras nos conduzcamos en esta manera, los problemas solo van a empeorar. Podremos escondernos por un tiempo, pero eventualmente, cuando estos problemas agarren fuerza, vendrán y nos encontraran. En vez de escondernos de los problemas de la sociedad, necesitamos seguir el ejemplo del Dr. Martín Lutero King Jr. y hacer algo al respecto. ¿Qué podemos hacer? Dos cosas. La primera, es que nunca haremos una diferiencia en nuestra sociedad sin la oración. Dios nos ha dado la oración como una herramienta para usar y hacer su voluntad aquí en la tierra. Pero muchas veces esta herramienta esta en la caja de herramientas, porque nadie quiere usarla. Y si la usan, solo lo hacen para sus propias necesidades. Una de las partes más extensas de la oración del Padre Nuestro, el modelo del Señor, es la oración de intercesión, donde el Señor les enseña a sus discípulos a orar, "Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo" (Mt 6:10; Lk 11:2). Esto no es orar por nuestras necesidades, o deseos, esto es orar por un cambio en la sociedad; específicamente por un cambio para la manifestación del Reino de Dios aquí en la tierra. Un creyente que no ora por cambio, y para que Dios use a los líderes del gobierno, para que halla ese cambio, no tiene el derecho de quejarse del ambiente en que vivimos. Nosotros, como embajadores de Cristo, debemos estar dispuestos a tomar la responsabilidad de orar por nuestras ciudades, estados, y países, para que Dios traiga el cambio necesario aquí en el mundo. Realmente, esto es un mandamiento que está en la Biblia. Ahora bien, no es suficiente con solo orar, anque es muy importante. Muchas veces cuando oramos, el Señor nos mostrará o dirá unas acciones específicas que debemos seguir para que tomemos parte en la respuesa a la oración. Si no estamos dispuestos a obedecer a Dios, y ser parte de la solución, entonces venimos a ser parte del problema. Yo creo que es tiempo que seamos parte de la solución. Ser parte de la solución, significa tomar parte en traer los cambios de los que estamos hablando. Significa salirnos de estas cuatro paredes, e ir a donde está el problema. Si el problema está en las escuelas, posiblemente significa que podamos ser maestros y trabajar en las escuelas. Si el problema está en el gobierno, puede que signifique trabajar en el gobierno. Si el problema es la policía, puede ser un official de policía. O quizás signifique desarrollar un ministerio que se enfoque en ministrar a aquellos que están trabajando en estas áreas y prepararles para que hagan una diferencia donde quiera que ellos estén.
Como todas las cosas en el ministerio, la llave se encuentra en la respuesta a la pregunta, ¿Qué es lo que Dios quiere que yo haga? Sin duda, Dios quiere que cada uno de nosotros hagamos una diferencia, algo que impacte a la sociedad a nuestro alrededor, algo que muestre Su amor y Su poder. La pregunta es, ¿Qué?" Existen muchos seminarios hoy en día acerca del crecimiento y éxito de la Iglesia. Lo gracioso es que cuando completamos el plan de Dios para la Iglesia, siempre trae crecimiento y éxito. Para una iglesia quizás sea una cosa, y para la otra será otra totalmente diferente, pero en cada caso es el plan de Dios, no el plan del hombre. Eso es lo que le hace exitosa. Así que déjeme preguntarte esto, ¿cómo quiere Dios que tu iglesia cumpla con la responsabilidad a la sociedad y hacer un impacto? Pregúntele a El, y El te responderá. |
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