¿Eres Culpable de la Sangre de
Alguien?
por Ricardo Murphy
![]()
Hay numerosos ministros que están limitados en lo que predican. Sea por causa de una posición doctrinal, convicción personal, falta de conocimiento o aún por temor, ellos solamente enseñan parte de la Palabra de Dios. Si uno recibiera su alimentación espiritual de alguno de estos ministros, tendría una dieta inadecuada, porque no estaría alimentado la plenitud del consejo de Dios. Para ser creyentes sanos y victoriosos, debemos aplicar el consejo de Dios a toda y cada área de nuestras vidas. Cualquier área en la cual no lo estamos aplicando, es sujeto a enfermedad espiritual, ataques y derrota. Pero, si no estamos recibiendo la plenitud de la instrucción de Dios, ¿cómo podemos saber como aplicarla? Pablo, probablemente el mayor maestro de la época del Nuevo Testamento, escribió sobre casi toda área de la vida, sobre el matrimonio, los negocios, la crianza de los niños, el crecimiento espiritual, las morales, el evangelismo, las finanzas, hasta la santidad. Y él era nada más un maestro. El resto de la biblia apoya y confirme lo que dijo Pablo. Referiendo a su propio ministerio, Pablo dijo:
Alabado sea el Señor que Pablo era inocente. Es obvio de este verso que Pablo entendía que su responsabilidad por ser ministro incluía enseñar y predicar el entero contenido de lo que está escrito en la biblia. Pero, ¿por qué pensaba que podía ser culpable? Hay una implicación obvia en este verso que el opuesto también es verdad. Es decir, cualquier ministro que no enseña el entero consejo de Dios, eliminando las partes con las cuales él no se siente cómodo, es culpable de la sangre de aquellos a quienes ha ministrado. Pablo era tan preocupado con esta posiblidad que la hizo parte de su último comentario a los ancianos de Efeso. Pero, ¿qué de aquellos ministros que no predicaban antes o no están predicando hoy en día como Pablo? Por ejemplo, ¿qué de un pastor que no enseña la necesidad de diezmar y ofrendar, porque tiene miedo de perder su congregación? ¿O qué de un pastor que está siendo controlado por un miembro de su comité, que no quiere que él enseñe sobre apoyar a los pobres? ¿O que de alguien que no enseña algo por ignorancia, no sabiendo lo que la biblia dice concernante ello? Por fin, ¿qué de aquellos cuya posición doctrinal está al contrario de la perspectiva de Dios sobre algo? ¿Son culpables? Al examinar lo que Pablo dijo, yo tendría que decir "Sí, son culpables." De alguna manera u otra, ellos tendrán que responder a Dios acerca de lo que no hicieron. Dios les preguntará por que no enseñaron aquellas áreas, y ellos tendrán que rendir cuentas a El. No sé de ti, pero yo destestaría tener que contestar estos tipos de preguntas, especialmente sabiendo que cualquier respuesta que podía darle, estaría errónea. No pienso que Dios estaría interesado en mis excusas, simplemente me demostaría lo que había dicho en Su Palabra. Este llamado que compartemos, el llamado de ser ministros de Dios, lleva en sí una gran responsabilidad. La responsabilidad de buscar la voluntad de Dios, Su consejo, y Su dirección, y entonces implementar (poner por obra) lo que El nos ha dicho hacer. No lo que una organización nos ha dicho, ni lo que un comité de directores nos ha dicho, solamente y precisamente lo que Dios el Padre, hablando por Su Espíritu Santo dijo. Algo menos que una obediencia total a Dios y predicar Su completa consejo lleva un precio pesado. El precio de ser culpable de la sangre de alguien. Esto es un precio demasiado para que alguien lo aguante. Dios el Padre tenía que enviar a Su Hijo Jesús para cargar este precio por nosotros, debido a que no pudimos cargarlo por nosotros mismos. Nosotros no atrevemos ponernos en el lugar de tomar esta responsabilidad. Por lo tanto, ¿eres culpable de la sangre de alguien? |
![]() |
Copyright © 2005 por Ricardo Murphy, Maranatha Life. Todos derechos reservados.