Errores Comunes en la Oración
por Ricardo Murphy


Muchas veces, nuestras oraciones son estorbadas por algunos errores sencillos pero comunes que hacemos mientras que oramos. Estos errores pueden ocurrir en nuestro tiempo privado de oración, pero tienden de ocurrir aun más frecuentemente cuando estamos orando en público con otros creyentes. Esto significa que en vez de tener una multiplicación de fuerza y poder que sucede cuando oramos juntos en unidad, en cambio, gastamos tiempo, el tiempo de otros creyentes, y aun el tiempo del Señor.

Desafortunadamente, aunque hay mucha enseñanza sobre la necesidad de tener más oración, muchos creyentes verdaderamente nunca han aprendido como orar eficazmente. Lo que han aprendido ha sido mediante escuchar la oración de alguien otro (quien sabe o no sabe orar eficazmente). Por esta razón, muchas veces, los mismos errores se repiten vez tras vez, y la gente que hace aquellos errores opinan que está orando muy bien. Tomemos una mirada a algunos de los más comunes errores que un creyente pueda hacer durante su tiempo de oración.

El Pasar Todo Tu Tiempo en Orar Oraciones de "Dáme Esto" (oraciones de petición) - Esto es el error más común de un creyente, tocante sus oraciones. La oración no debe de ser exclusivamente pedir a Dios por las cosas que queremos. Si examinamos la oración del "Padre Nuestro" (Mt 6:9-13), el ejemplo de cómo orar que el Señor nos dio, hallamos que la oración de petición ("Danos hoy el pan nuestro de cada día") es la parte más pequeva de la oración. Sin embargo, ella ha llegado a ser la mayor parte de las oraciones de la gran mayoría de los creyentes.

Algunos creyentes tienen una lista de "dáme esto y esto también..." que es tan largo, que aun no pueden terminarla en su sesión de oración. Según su lista, todo en sus vidas necesita ser cambiado. Están tan ocupados en orar por sí mismos y sus deseos, que no tienen ningún tiempo para orar por algo adicional. ¡Esto es una forma egoística de cristianismo, y es contrario a la voluntad de Dios!

Al examinar de nuevo la oración del "Padre Nuestro," vemos que la más grande parte de aquella oración es la oración de alabanza; que ambos inicia y termina la oración. La segunda más grande parte es la oración de intercesión ("Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo"). Si estos son las dos más grandes partes de la oración que el Señor enseñó a sus discípulos, a mí, me parece que estas mismas partes deberían ser las más grandes partes de mi vida de oración también.

Jesús dijo a sus discípulos, "Por tanto, no os hagáis semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes que vosotros le pidáis." (Mt 6:8). Si sabe lo que necesitamos, ¿por qué pasamos tanto tiempo contándole de nuestras necesidades?

El Pedir Algo que Está Fuera de la Voluntad de Dios - Esto surge de malentender un par de versos:

Y todo lo que pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis.

Mt 21:22

Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Jn 14:13

El malentendimiento es creer que Dios tiene que hacer todo lo que le pedimos en oración. Creer que en efecto, que una oración es mandar que Dios haga algo, y que él debe, por ser nuestro siervo, hacer lo que le mandamos.

¡Párate! Esto sueña parecido a que nosotros somos Dios, que él no lo es. Dios no es nuestro siervo, es nuestro Dios. Toca a nosotros servirle a él. Nuestras oraciones son peticiones a él, pidiéndole que haga algo en nuestro favor. No son instrucciones y mandamientos a él.

Pero, hay otra parte de este malentendimiento también. Hay confusión tocante lo que significa la frase, "en mi nombre." Para muchos creyentes, estas son "las palabras mágicas" que se usa a fin de que sus oraciones sean contestadas. Ellos opinan que si uno repita estas palabras a la fin de su oración que Dios la contestará. Y al contario, que si uno no añada estas palabras a la fin de su oración que nada sucederá. Yo aun he oído a personas que dijeron que la oración no irá al cielo sino que uno use estas palabras. Sin embargo, no es lo que dijo Jesús.

Cuando el Señor nos dijo que oremos en Su nombre, es igual como decir que oramos como si fueramos él, y lo hiciéramos por él. Es parecido a un abogado o embajador. Un abogado solamente tiene un derecho decir lo que su cliente quiere que diga y trabajar de acuerdo con la voluntad y deseo de su cliente. De igual manera, un embajador solamente puede decir lo que su gobierno quiere que diga; es decir, comunicar la voluntad y deseo de su gobierno. Cuando oramos, "en el nombre de Jesús" estamos verdaderamente diciendo, "estamos orando la voluntad y deseo de Nuestro Señor, Jesús."

¿Dónde se halla lo que es la voluntad y deseo de Jesús? Se lo halla en la Palabra de Dios. Si verdaderamente queremos orar, "en el nombre de Jesús" deberemos descubrir lo que dijo que quiere que oremos, y empezar orar así.

No Orar la Palabra de Dios - Como dije, si queremos asegurarnos que la oración que oramos sea de acuerdo con la voluntad de Dios, debemos descubrir lo que dice la Palabra de Dios en este respecto.

No es que necesitamos recordar a Dios lo que dice Su Palabra, es que no se puede expresar Su voluntad mejor que lo expresó personalmente si mismo. Al orar Su Palabra, nos aseguramos que cuando decimos "en el nombre de Jesús" que estamos expresándolo correctamente.

Hacerlo así requiere que alguien conozca muy bien la biblia. No simplemente tener numerosos versos memorizados, sino verdaderamente saber lo que está detrás de aquellos versos. Más de todo, es conocer el corazón de Dios (que se expresa a nosotros mediante Su Palabra). Poca gente ora este tipo de oración, debido a que no conoce la biblia lo suficiente bien a fin de hacerlo.

Tristemente, mucha gente piensa que está orando la voluntad de Dios porque dice, "Dios, haz según tu voluntad en tal situación." De hecho, lo que está declarando es sencillamente que no sabe si es su voluntad o no. Una de las razones por la cual tenemos la biblia es a fin de saber la voluntad del Señor. Si no, nosotros, los predicadores y maestros, estamos orando lo que pensamos que Dios quiere, en vez de lo que nos ha declarado claramente que quiere.

Orar Sin Fe - Si aguien ora, sin creer que Dios contestará sus oraciones, ¿por qué quiere orar? Sin embargo, muchas veces, ofrecemos oraciones a Dios sin tener ninguna verdadera fe en que viendra una respuesta.

No es que la gente no cree que Dios contesta las oraciones, simplemente es que no están seguros sin El contestará una oración específica. "Oye, a veces Dios contesta, y a veces no" se dice a sí mismos. O bien, no está seguros si Dios contestará la oración por ellos; como si uno necesitara bastante puntos con Dios antes de que conteste sus oraciones. O bien, opina que el asunto de sus oraciones es más grande de su fe.

Me acuerdo de estar en un culto una vez en el cual el pastor inició el servicio por decir que hermana Fulana acabada de ser diagnosticada con tener cancer, y tenía nada más algunos meses más antes que muriera. Todos oraron por ella en aquel momento, aunque no era presente, y luego comenzó el servicio.

En medio del servicio, la hermana llegó a la iglesia, sentada en una silla de ruedas. De inmediato, el pastor paró el culto, y pidió que todos se acercaren para orar. Hasta este punto, excelente. Pero, una vez que empezó de orar por ella, me parecía que podía oír en su voz que no tenía la fe orar por su sanidad, simplemente estaba yendo por las mociones rutinarias, porque pensaba que tenía que hacerlo.

Me pregunto con que tanta frecuencia esto sucede hoy día; es decir, que los creyentes oran los unos por los otros sin tener la fe en sus oraciones. Si somos sin fe, todo lo que hacemos es hacer un show para que vea otra gente. Dios no va a ser impresionado, y tampoco ningún creyente con verdadero discernimiento.

Enfocar en el Problema, en Vez de la Solución - Esto es probablemente la más grande manifestación de una falta de fe que se ve en la área de la oración. La fe, según el libro de Hebreos, "…es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve" (Heb 11:1). Si esto es verdad, entonces nuestra fe da una substancia a nuestras oraciones. Pero, si nos enfocamos en el problema, en vez de la solución, ¿cómo podemos decir que estamos orando en fe?

Si tenemos fe en Dios, nuestro enfoque es en Dios. Si no tenemos fe en Dios, enfocamos en el problema. Obviamente, es imposible hacer ambos a la vez.

Cuando oramos, es importante que enfoquemos en la respuesta, no en el problema. ¿Qué es la respuesta? Es lo que dice Dios acerca del problema. Si alguien necesita trabajo, su oración no debería ser acerca de su falta de trabajo, sino dar gracias a Dios que El es su Proveeder (Fil 4:19). Si necesita sanidad, no debería ser acerca de su enfermedad, sino sobre los versos que hablan de Dios siendo nuestro Sanador (Isa 53:5). Si necesita sabiduría para tratar un problema, no debería ser acerca del problema, sino sobre el hecho de que Dios da sabiduría a aquellos que se la piden (Sant 1:5).

Si queremos que Dios mueva, nosotros debemos soltar el problema. Mientras que estamos enfocados en el problema, está en nuestras manos, y Dios no puede obrar. Pero, cuando nosotros verdaderamente lo damos a El, cesamos de preocuparnos en este problema particular. Luego, y solamente en ese momento, puede Dios obrar en nuestro favor..

Orar, Luego Decir el Contrario - Las palabras son las semillas espirituales. Como semillas, necesitan ser dado una oportunidad de crecer y traer una cosecha. Pero, muchas veces, nosotros destruimos nuestras propias oraciones por nuestras palabras.

Por ejemplo, un hombre se levanta y no se sienta bien. Debido a que tiene el hábito de empezar su día con oración, él ora, incluso una oración llena de fe por su propia sanidad. Luego, cuando sale de su "lugar de oración:" su esposa le pregunta como se siente, y le contesta, "No me siento bien hoy, pienso que tengo la gripa." ¡Espera un momento! Si sus palabras de oración tenían poder, también tenían poder lo que le dijo a su esposa. El oró para ser sanado, entonces confesó que no era sanado. ¿Cuáles palabras deberían funcionar? ¿Cuáles palabras quiere él que lleven una cosecha?

Mientras que entendemos lo que verdaderamente quiso decir en este ejemplo, también podemos descubrir que sus propias palabras habían destruido su oración. Cuando oramos por algo, necesitamos continuar en fe, confesando la Palabra de Dios sobre nuestra oración hasta que vemos la manifestación. No deberemos hablar acerca de los hechos (detailles) de la situación, solamente de la verdad. Los hechos pueden ser que nosotros tenemos las síntomas de una enfermedad, pero la verdad es que Dios es nuestro Sanador, y nos ha sanado.

En el libro de Daniel, capítulo 10, el profeta Daniel oraba y ayunaba para recibir una respuesta a una cuestión durante tres semanas. Finalmente, al fin de aquel tiempo, un ángel del Señor le apareció, y trajo una respuesta a su cuestión. Pero, antes que contestó su preunta, el ángel declaró, "No temas, Daniel, porque desde el primer día en que te propusiste en tu corazón entender y humillarte delante de tu Dios, fueron oídas tus palabras, y a causa de tus palabras he venido. 13 Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso por veintiún días, pero he aquí, Miguel, uno de los primeros príncipes, vino en mi ayuda, ya que yo había sido dejado allí con los reyes de Persia" (Dan 10:12-13). ¡El ángel tuvo que luchar para llevarle su respuesta!

Si el ángel tuvo que luchar para que trajera la respuesta a Daniel, me opino que es lógico decir que los ángeles tienen que luchar para traer nuestras respuestas a nosotros también. Mientras que continuamos a creer y confesar la Palabra de Dios, estos ángeles pueden continuar a luchar a fin de llevarnos nuestras respuestas. Pero, cuando empezamos de decir el contrario, nosotros eliminamos su habilidad de luchar en nuestro favor.

Puedo imaginarlo. El mismo hombre que ya mencioné ora por su sanidad, día tras día. Pero, cada día alcanza en confesar el opuesto a un familiar, amigo, o cliente. Cada vez, el ángel que trataba de llevarle su respuesta tiene que dar la vuelta y regresar al cielo. Creo que hay muchísimos ángeles frustrados allá, que intentan una y otra vez de llevar una respuesta a alguien que no pueden guardar cerrados sus bocas.

Quejar a Dios, en Vez de Orar - Hay tiempos cuando tenemos que murmurar sobre unas cosas en nuestras vidas, para que podamos descargar lo que hay en nuestros corazones. No hay nada malo con esto, en tanto que seguimos mas allá en decir algo positiva, que Dios puede usar para ayudarnos. Tampoco no hay nada malo con ir a Dios y quejar de aquellas cosas. Después de todo, no es como si Dios no sepa lo que está en nuestros corazones.

Sin embargo, el problema surge cuando la gente solamente se queja a Dios, y no hace nada más, pensando que ha orado. No importa que tipo de queja es, no es oración, y no puede ser oración; nada más es una queja. Puede ser que una persona pueda sentirse mejor después, de ninguna manera es una solución a su problema.

Como ya dije, la verdadera oración se enfoque en la solución, no en el problema. En cambio, quejar enfoque en el problema. Por lo tanto, si alguien empiece a quejar, entonces sigue adelante y ora la solución, ha hecho bien. Pero, no ha hecho bien si solamente murmura sobre que tan malo es todo.

Orar para Impresionar a los Hombres, en Vez de Impresionar a Dios - Estoy seguro que tú has oído esto, y probablemente lo has oído muchas veces. Existen personas que oran oraciones que son tan elegantes y meticulosas, en el lenguaje de Reina Valera, que uno sabe que ellos han estudiado y ensayado como expresarse de esta manera. Tristemente, al oír alguien expresarse en oraciones elegantes, uno puede sentirse inadecuado, especialmente si toca a ello orar después.

Sin embargo, la mayoría de la gente no se da cuenta de que aquellas personas oran de su mente, y no de su corazón. Debido a que Dios mira a la condición del corazón y no de su mente, es como si la persona no estuviera orando nada. Los hombres pueden ser impresionados por su "estilo de orar" pero Dios no lo es.

Jesús habló de esto, y dijo: "Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas; porque a ellos les gusta ponerse en pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa" (Mt 6:5). ¿Captaste? Dice, "han recibido su recompensa." En otras palabras, ellos no van a recibir nada de Dios a causa de su oración, porque ya han recibido todo que vale su oración de los hombres.

Yo pienso que las oraciones que impresionan a Dios lo más son aquellas que no parecen ser suficientemente espirituales en los ojos de los hombres. Las oraciones en las cuales alguien apenas entre en su hogar a la fin de un día muy difícil, se arrodilla al lado de su cama, y gime "Dios...ayúdame!" Aquellas son excelentes oraciones, porque surgen del corazón. No por el propósito de impresionar a nadie. Simplemente son un medio de comunicación honesta con Nuestro Padre Celestial.

"Predicar" una Oración - Esto es otra forma de intentar impresionar a los hombres. Pero, en vez de impresionar a la congregación con su habilidad de orar bien, ellos tratan de emocionar a la congregación para que griten "amén" a su oración.

Querer que otros estén de acuerdo con tu oración, y digan "amén" no está malo en sí. El problema con este tipo de oración es que típicamente no contiene niguna substancia en ella. La persona que ora o predica así, usualmente no tiene ninguna Escritura para apoyar lo que está diciendo, ni pide que Dios haga nada en particular, y raramente termina su pensamiento antes de seguir a otro asunto que emocionará a la gente.

Mientras que estoy de acuerdo con el hecho de que nosotros deberemos ponernos animados sobre el Señor y lo que hizo por nosotros, no creo que debemos substituir intercambiar emociones por substancia. En cambio, nuestras emociones deben ser fundadas en base a quien es, y lo que ha hecho por nosotros.

Cuando tenemos emocionalismo sin substancia en la Iglesia, alcanzamos en ministrar a las emociones de la gente, y no a sus espíritus. La Iglesia llega a ser un show, para que la gente se sienta bien, en vez de ser un tiempo de juntarse con el Señor. Esto no solamente aplica a la oración, sino a todo lo que se hace en un servicio, sea cantar, predicar o aun ofrendar.

Orar Perogrulladas (modismos rutinarios memorizados) y Frases Parciales - Esto es otra forma de emocionalismo que existe en la oración. De hecho, es otra forma de show que ha entrado a la área de oración. Es una manera en que la persona que está orando puede extender el tiempo de su oración, y hacerla soñar impresiva, sin tener que pensar en algo que decir. Una vez más, es una pérdida del tiempo de todos.

Me acuerdo estar presente en un culto de oración alguna vez en una iglesia. El pastor caminaba, orando (o actúa como si estuviera orando). A lo largo del tiempo de oración, él repetía la frase,"en el nombre," usualmente diciéndola repetidas veces en seguida. Pero, nunca completó la frase con las palabras "de Jesús." De hecho, no estoy seguro de lo que el pastor pensaba que hacía, pero, sí sé que el diablo le estaba riendo. Debido a que nunca completaba la frase, verdaderamente no estaba diciendo nada que el Señor podía usar.

Otro tiempo, estuve en un servicio en una iglesia, en la cual el pastor, supuestamente durante un tiempo reservado para orar, declaró perogrulladas cristianos incesantemente durante cinco minutos, pero verdaderamente nunca oraba sobre algo específico en aquel tiempo. De hecho, nunca podía yo descubrir lo que intentaba decir, porque no tenía ninguna substancia a su oración.

Debemos de ser muy cuidadosos en como usamos nuestras palabras mientras que oramos. Nuestras palabras tienen poder y son semillas espirituales que Dios usa para cumplir Su voluntad aquí en la tierra. Pero, si las semillas que sembramos no son las semillas correctas, es posible que estamos dándoles al uso del enemigo, en vez de darles a Dios.

No dar Tiempo a Dios para que Hable - La oración se llama "comunicación con Dios." Debido a que la comunicación es una calle de dos sentidos, nosotros no solamente necesitamos hablar a Dios, sino oírle también. Sin embargo, la mayoría de los creyentes nunca dan a Dios la oportunidad de decirles algo.

En los primeros dos capítulos del libro de Mateo, Dios tuvo que enviar a un ángel hablar con José (el padrastro de Jesús) en un sueño (Mt 1:20; 2:13, 2:19). ¿Por qué? Probablemente porque era hombre como nosotros, es decir, demasiado atareado apartar tiempo para escuchar a Dios. Recuerda, la biblia llama a José un "hombre justo" (Mt 1:19). No pienso que la biblia le llamaría "justo" si no fuere un hombre de oración. Pero, esto no significa que él apartaba tiempo para escuchar a Dios; probablemente, como nosotros, pensaba que estaba orando lo suficiente.

Grandes hombres y mujeres de oración saben como oír de Dios. No solamente oran, pidiendo a Dios por sabiduría, dirección y unción, pero también toman tiempo para callarse ante El, y oír lo que quiere decirles. Es imposible alcanzar a los altos niveles de intimidad con el Señor, sin tomar el tiempo de oír Su voz.

Decir que una Declaración es Profecía - Algunos creyentes tienen un gran malentendimiento sobre la diferencia entre una oración de declaración, y declarando una profecía. Aunque no se oye frecuentemente, a veces puedes escuchar a alguien que "ora" algo como, "yo profetizo al norte que suelte a la gente de Dios. Yo profetizo al sur que suelte a la gente de Dios... etc." A veces, estas personas mandarán que todos profetizen juntos a los vientos. El problema es esto: ellos no están profetizando.

Una profecía se define por "El Espíritu Santo hablando mediante un individuo." El aun da a alguien una visión, que describe, o le da unas palabras específicas declarar. Vemos un ejemplo de esto en Ezequiel, capítulo 37, cuando Dios dijo al profeta "profetiza al viento" y "profetiza a los huesos secos." En este caso, es claro que lo que dijo el profeta era profecía, porque el Espíritu Santo le dio palabras específicos decir.

En contraste, las declaraciones, mientras que pueden ser hechas bajo la dirección del Espiritu Santo, no son palabras específicas que el Espíritu Santo le ha dicho decir. La persona en mi ejemplo, aunque puede ser motivado por el Espíritu Santo decir lo que dice, no es ninguna profecía, porque está usando sus propias palabras.

Las declaraciones cargan el mismo poder que cargan las palabras de profecía, especialmente cuando les hablan bajo la dirección del Espíritu Santo. Pero, no son profecías. Al decir que son profecías, somos, en un sentido escarneciendo a Dios. Nunca podemos orar eficazmente mientras que nos burlamos y escarnecemos a Dios.

No Usar Nuestra Autoridad de Creyente - Hay ciertas cosas que debemos pedir a Dios que haga por nosotros mediante la oración, y hay otras de las cuales debemos tratar nuestros mismos. Aunque no siempre es fácil discernir cual debemos hacer, armadas con unas guías básicas, más el guía del Espíritu Santo, podemos fácilmente cumplir lo que tenemos que cumplir.

Primeramente, debemos entender que Dios el Padre dio todo poder y autoridad en el cielo y en la tierra, y bajo la tierra a Jesucristo (Mt 28:18). Entonces, debemos entender que el Señor nos dio el derecho de usar Su autoridad y poder. El dijo:

Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. 19 Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Mt 18:18-19

Y estas señales acompañarán a los que han creído: en mi nombre echarán fuera demonios, hablarán en nuevas lenguas; 18 tomarán serpientes en las manos, y aunque beban algo mortífero, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán las manos, y se pondrán bien.

Mk 16:17-18

Por lo tanto, nosotros somos responsables ante el Señor usar la autoridad y poder que nos dio. ¿Cómo usarlo? Por hacer las cosas en la manera que hizo Jesús. Por atar las obras del enemigo. Por librar a los cautivos, y por declarar las buenas nuevas del evangelio.

Cuando nos enfrentamos con las obras del enemigo, esto es el tiempo que necesitamos usar la autoridad que el Señor nos ha dado. Esto no es el tiempo de pedir al Señor que mueva, esto es nuestro tiempo de mover. Nosotros hemos sido dado Su autoridad por este propósito específico. Debemos tomar autoridad sobre el enemigo, en el nombre de Jesús, y atarle, sus obras, sus demonios, y derrumbar cada obra que ha levantado. De esta manera, hacemos la voluntad del Señor.

Por ejemplo, si estamos orando por nuestra ciudad, no tenemos que pedir que Dios trate con el problema de alcoholismo, prostitución, o cualquier area de pecado. En estos casos, necesitamos atar a los espíritus atrás de aquellas obras, y declarar que sus obras son destruidas. Sin embargo, después de hacer así, debemos orar y pedir al Señor que mueva en la ciudad, convencer a la gente de sus pecados, y derramar Su Espíritu en forma de avivamiento.

Gritar al Diablo - Esto es verdaderamente una manifestación de no entender nuestra autoridad en Jesús. Cuando alguien entiende su autoridad, no necesita gritar, simplemente necesita hablar. Las personas que oyen su voz, entenderán que aquella persona tiene autoridad, y escucharán lo que tiene que decirles.

En una fábrica, el gerente no tiene que gritar a sus empleados, ellos saben que es él que tiene la autoridad. Ellos entienden que tienen que escucharle y obedecerle o serán despedidos. En cambio, un jefe que trabaja en el departamento de contabilidad no tiene aquella misma autoridad. Si quiere que alguien haga algo, tendrá que convencer a alguien que lo haga, sea por razonamiento o por gritarle.

Cuando empezamos a gritar al diablo, estamos diciéndole que no estamos seguros de nuestra autoridad. Rápidamente, él hará caso de nuestra duda, y lo usará a fin de evitar obedecernos. Pero, cuando estamos seguros de nuestra autordidad, él puede discernir esto también, y nos obedecerá rápido.

Falta de Dar Gracias y Alabanzas - Ya mencioné que la más grande parte de la oración de "Padre Nuestro" es la oración de gratitud y alabanza. La oración ambos empiece y termina con palabras de alabanza al Señor.

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Mt 6:9

Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre jamás. Amén."

Mt 6:13

La biblia claramente nos dice en Salmos 100, verso 4, que la alabanza es el llave para abrir la puerta a la presencia de Dios. No sé como piensas tú, pero personalmente pienso que es más fácil hablar a alguien cuando estoy en su presencia, en vez de intentar hacerlo de larga distancia. Si queremos communicar con Dios, es lógico que primeramente le alabamos, para que podemos venir a Su trono.

La otra parte de la alabanza es dar gracias. Si tú haces algo por alguien, ¿no es verdad que quieres que te de gracias por hacerlo? ¿Por qué piensas que Dios es diferente? Cuando mueve en nuestro favor, El desea nuestra alabanza y gracias. No solamente abre la puerta esta vez, pero la deja abierta para que podamos regresar de nuevo para verle.

Hay un enlace entre la oración y cantar alabanzas y adorar al Señor. No refiero solamente acerca de solamente los buenos corritos cristianos, sino de únicamente aquellos que le glorifican. David quien era probablemente el mayor adorador en la biblia, recibió muchas respuestas y muchos milagros de Dios. ¿Por qué? Tendría que decirte es porque sabía como alabar, como adorar y como dar gracias a Dios.

Falta de Arrepentimiento - Cada creyente sabe que el pecado nos separa de Dios. Pero, pocos creyentes piensan en lo que esto significa. Si entrar en la presencia de Dios es necesario para orar eficazmente, y si el pecado saca nuestra habilidad para entrar en la presencia de Dios, por lo tanto, el pecado elimina nuestra habilidad de orar eficazmente.

Y se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi nombre, y oran, buscan mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra.

2 Chr 7:14

Toma un minuto, por favor para fijar dos cosas en este verso. La primera es la frase "Y se humilla mi pueblo." Dios no está hablando aquí de los inconversos, está hablando de los creyentes. Dios nos espera que le venimos a El con una actitud de humildad. ¿Por qué? Porque solamente cuando somos humildes nos arrepentiremos. El orgullo destruye el arrepentimiento. Segundo, la frase "se vuelven de sus malos caminos." Esto es la definición literal de la palabra "arrepentirse" (cambiar de dirección).

Es evidente de este verso, que casi todos usan cuando hablan acerca de la oración, que un ingrediente importante para que Dios mueva en nuestro favor, es el arrepentiemiento. Sin embargo, muchas, muchas veces, cuando empezamos nuestro tiempo de oración, olvidamos este importante ingrediente sencillo.

De hecho, ambos el arrepentimiento y la adoración son necesarios a fin de establecer los llaves para que Dios oiga nuestras oraciones. Cuando oramos, debmos hacer los dos. Debemos pedir al Espíritu Santo examinar nuestros corazones y mostarnos donde necesitamos arrepentirnos, y entonces debemos alabar al Señor por quiere es. Una vez que hemos hechos así, somos librados para entrar en un tiempo de oración eficaz .

No Orar - Finalmente, el más grande error que hace mucha gente es no orar. Ellos hablan sobre la necesitad de orar, pero actúan como si oran, pero no lo hacen. Una falta de oración es probablemente el pecado de omisión lo más común en el Cuerpo de Cristo. Si no oramos, ¿cómo podemos esperar qur Dios mueva en nuestro favor?

Ora Sin Cesar

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