Motivando a la Iglesia para Trabajar

por Ricardo Murphy


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A mí me parece que en todas las iglesias donde he estado, la mayoría de la gente piensa que su llamado en la congregación es "calentar las bancas." Pero, te puedo decir, después de haber hecho un estudio cuidadoso de las Escrituras, que no existe tal llamado. De hecho, estoy seguro de esto, porque en un cierto tiempo en mi vida quería recibir "la unción de Dios para ese llamado." (Esta es una manera muy espiritual de decir que quería ser flojo.)

Muchos pastores alrededor del mundo están batallando con este problema, porque no tienen suficiente gente para hacer el trabajo del ministerio. No importa que tan grande sea su iglesia, el problema todavía existe. Varias estadísticas muestran que el 85% del trabajo en una iglesia está hecho por solamente el 5% de la gente.

Esta actitud está deteniendo a la Iglesia de crecer como debiera. Es imposible que un pastor pueda hacer todo el trabajo requerido, por él mismo. Igualmente, no hay manera de que sólo un cinco por ciento de la congregación pueda hacer todo lo que es necesario para asegurar el cuidado requerido, y el crecimiento espiritual de una iglesia; aún si dejamos fuera cualquier tipo de ministerio a la comunidad.

Si la Iglesia va a llegar a ser lo que el Señor quiere que llegue a ser, tenemos que encontrar una manera de motivar a la gente en nuestras congregaciones, para que se envuelva en lo que El quiere que haga. Tendrán que encontrar, cada uno de ellos, su llamado y sus dones. Tendrán que aprender a desarrollar esos dones. Tendrán que dejar de ser "calentadores de las bancas," y empezar a ser soldados del ejército de Dios.

¿Por qué es tan prolífico éste problema en nuestras iglesias hoy en día? ¿Por qué es tan difícil hacer que personas tan trabajadoras en otras áreas, hagan algo en la casa de Dios? ¿Por qué es este problema tan común en nuestras iglesias hoy en día?

Estoy seguro de que no hay solo una respuesta a éstas preguntas, porque no es solamente un asunto que causa de que éstas personas actúen en ésta manera. Pero tomemos un vistazo a las cosas que nosotros como pastores y ministros podemos hacer para que estas personas salgan de las bancas hacia el campo del trabajo.


Según los psicólogos, la personalidad de un niño se forma durante los primeros cinco años de su vida. Por esta razón, ellos llaman a estos años "los años de formación." Las influencias y enseñanzas que el niño recibe durante esos años, determinarán su manera de ser, y lo que harán por el resto de sus vidas. Estos son los años más importantes en la niñez, y especialmente en el entrenamiento de un niño.

Si esto es cierto en lo natural, ¿por qué no aplicarlo en lo espiritual también? Después de todo, muchas cosas naturales en nuestras vidas nos muestran un principio espiritual. Así que, si éste es el caso, la personalidad de un nuevo creyente se forma en los primeros cinco años después de haber recibido a Cristo. Quienes son, y lo más importante, lo que ellos hacen para el Señor, será determinado en esos primeros cinco años.

Los nuevos creyentes son casi sin excepción, muy entusiastas acerca de cualquier cosa que tenga que ver con Dios. Ellos testifican a cualquier persona sobre lo que Dios hizo por ellos. Y esto se vuelve más verídico en un nuevo creyente que salió de un ambiente muy malo.

Si las puertas de la iglesia están abiertas, uno puede contar con que los nuevos creyentes estarán allí. Si hay un llamado al altar, por cualquier razón (lo que sea), puede contar con que ellos serán los primeros en pasar. Si hay trabajo por hacer, sin importar lo humilde o simple del trabajo, ellos estarán listos para ensuciarse las manos. Hasta están dispuestos a ir a cortar la hierba de la casa del pastor, si esto significa servir al Señor.

¿Qué hacemos con toda ésta energía que tiene este nuevo creyente? Les decimos que se sienten, y que esperen a madurar un poco, antes de que traten de hacer algo para el Señor. En otras palabras, les entrenamos a ser calentadores de las bancas.

Más tarde, tomamos esos mismos creyentes, después de que por años habían estado calentando su banca favorita, y esperamos que se pongan a trabajar. No es difícil entender el porqué es tan difícil motivarlos a hacer algo más que no sea calentar su banca, ya están muy pegados a ella. Están tan acostumbrados que no sabrían que hacer si los movieran.

Obviamente, si hubiéramos aplicado un poco de sabiduría en la situación, nos hubiéramos dado cuenta de la necesidad de poner a trabajar toda esa energía de los nuevos creyentes. Existe mucho trabajo por hacer en las iglesias que no requiere mucha madurez para realizarse, o ni siquiera mucho conocimiento de las Escrituras. En vez de tener a la misma hermana cocinando por veinte años las comidas de la iglesia, debemos poner a esa gente nueva a trabajar allí, y dejar a las otras supervisar. Una vez que sean entrenadas, podrán ser promovidos a otra posición.

Cualquier otro trabajo sencillo en la iglesia debe ser tratado igual. No tiene sentido el tener personas que deberían ser diáconos o ancianos, limpiando los baños. Debemos utilizar su experiencia para quitarle al pastor otros trabajos o cargas, para que el se pueda concentrar en esas cosas que realmente necesitan su atención.

Sin embargo, poner a estos nuevos creyentes a trabajar en la iglesia, no es lo único que tenemos que hacer con ellos. Necesitamos enseñarles la Palabra de Dios. Es muy importante enseñarles sobre los "trabajos espirituales" que los llevarán a la madurez; tales como, diezmar, orar por la gente, y ganar a otros para el Reino de Dios. Si no forman un hábito en estas áreas de sus vidas, cuando todavía están nuevos en el Señor, hay una gran posibilidad de que nunca lo harán.


Existe un detalle acerca de la promoción de personas, a posiciones más altas, que necesito traer a tu atención. Para que el pastor promueva a estos creyentes de largo plazo a posiciones mayores, se supone que él ha tomado el tiempo para entrenarles, y ayudarles a madurar en Cristo. Algunos pastores prefieren mantener a sus congregaciones como bebés espirituales, para que tengan que depender de él para todo. Esto no solo impide el crecimiento de la iglesia, sino que también garantiza un apagón espiritual en el pastor.

Pablo dio algunas buenas instrucciones a la iglesia de Efeso acerca de esto:

Y El dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, 12 a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo; 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

Efe 4:11-13

Tomemos un momento para analizar lo que Pablo escribió aquí. Primero, él nos dice que los cinco oficios del ministerio son regalos, dado directamente del Señor Jesucristo. También menciona los títulos de cada uno de los ministerios para asegurarse de que todos sepan que son estas posiciones.

Permítame tomar un punto al lado. Necesitamos reconocer que existen cinco ministerios, y que existen por un propósito. La Iglesia, básicamente ha estado funcionando con solo dos ministerios (pastores y evangelistas) por mucho tiempo. Pero, necesitamos los cinco. De hecho, si solamente recibimos de dos, solo estamos recibiendo el 40 por ciento de lo que necesitamos. Nadie puede madurarse en ésta manera.

Después él dice, "para la perfección de los santos." Esto es lo mismo que decir, "con el propósito de perfeccionar a los santos." En otras palabras, nos dice la razón que Jesús dio estos ministerios al cuerpo de Cristo; para que pudieran llevar acabo el trabajo de "perfeccionar a los santos."

La palabra "perfeccionar" puede traducirse también como "madurar, entrenar o preparar." En otras palabras, esto es el trabajo de los cinco ministerios: "perfeccionar, madurar, entrenar y preparar a los santos."

La palabra "santos" refiere a todos los miembros del Cuerpo de Cristo. La palabra "santo" ha existido mucho tiempo antes de la cristiandad. Se usaba en las culturas paganas para identificar aquellos que habían dedicado sus vidas a algún dios en particular. Literalmente la palabra "santo" significa alguien que está separado para el trabajo de Dios. En otras palabras, como mencioné antes, significa "cristiano."

Bueno, pero ¿para qué están perfeccionando a los santos? Esta es la siguiente parte. Nos dice, "para el trabajo del ministerio." No es la obra del pastor hacer todo el trabajo, es su responsabilidad preparar a la gente para que ellos hagan el trabajo. Si él lo trata de hacer solo, les está robando el trabajo y las bendiciones a las demás personas.

Está muy claro que la gente no debe sentarse a calentar a los bancos, sino que deben de trabajar. Y no estoy hablando solamente de trabajo secular. El trabajo que ellos deben hacer es el trabajo del ministerio. Cada creyente ha sido llamado por Dios para ministrar en una manera u otra.

No estoy diciendo que cada uno debe de dejar su iglesia para ir y abrir otra. No, tampoco quiero decir que todos deben de ser evangelistas. Hay mucho trabajo en el ministerio dentro de la iglesia. Esto es el trabajo que los santos deben de hacer; ministrar para el Señor en su propia iglesia.

Pero, ¿cómo definiremos lo que es el ministerio? Esta es otra buena pregunta. El verso 12 sigue, "para la edificación del Cuerpo de Cristo." La palabra "edificar" literalmente tiene sus raíces en la construcción. Significa "levantar un edificio, o estructura." Somos llamados a ser las "piedras vivientes" (1 Pedro 2:5), y "el Templo del Espíritu Santo" (1 Cor. 6:19), está claro que el edificio, o estructura que debemos edificarnos a nosotros, el Cuerpo de Cristo.

Así que, cualquier cosa que ayude en el proceso de levantar o edificar el Cuerpo de Cristo puede considerarse ser un trabajo ministerial. Esto incluye las cosas obvias como el evangelizar, enseñar y predicar. Pero también incluye a las cosas como:

  • Testificar, para que la fe de otros se fortalezcan

  • Enseñar a los niños (ellos también son parte del Cuerpo de Cristo)

  • Atender a los niños, para que sus padres puedan prestar atención al mensaje

  • Preparar la comida por las ocasiones de compañerismo cristiano

  • Construir y mantener el edificio de la iglesia, para que el Cuerpo de Cristo tenga un lugar donde reunirse y ser edificados

  • Recoger de la escuela a los niños del pastor, para que él use ese tiempo para el estudio de la Palabra de Dios y se prepare para edificar el Cuerpo de Cristo

  • Discipulado personal, el cual edifica el que es el discípulo

Creo que ya estás captando la idea. Literalmente todo lo que ayude al trabajo de la Iglesia entra en esta categoría de ministerio.

Sigamos ahora con el verso 13, el cual nos muestra el resultado final del trabajo del ministerio. Nos dice, "hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Efe 4:13).

Hay cuatro resultados diferentes en el trabajo del ministerio, que son mencionados en este verso. Estos son:

  • Llegar a la unidad en la fe

  • Adquirir un conocimiento completo del Hijo de Dios

  • Llegar a ser un hombre perfecto

  • Alcanzar la estatura de Cristo

Como pastor, u otro ministro, estas son nuestras metas; que cada miembro del Cuerpo de Cristo, a través de todo el mundo, logre ganar estos cuatro puntos. Ya sea que lo tratemos de hacer nuestros mismos, lo cual es imposible, o que trabajemos para preparar a la gente, para que puedan desarrollar y alcanzar estas metas, bajo la dirección de sus líderes.


Mucha gente no toma su parte como ministros (siervos) en la iglesia, porque piensan que no tienen tiempo. Existe tanto que hacer en la vida, que no ven la manera de desempenar sus trabajos, cuidar de sus hogares y familias, y todavía tener tiempo para llegar a la iglesia, y trabajar en ella.

Hay un dicho que en la Iglesia de Los Estados Unidos que dice: "Algunas personas están tan enfocadas en el cielo que no sirven por nada aquí en el mundo." No estoy muy seguro de eso, pero sí estoy seguro de que lo opuesto es verdad. "Hay muchas personas que están tan enfocadas en el mundo que no sirven por nada en el cielo."

Este tipo de persona tiene un problema en cuánto a sus prioridades. Ellos piensan que lo que hacen es lo que necesitan hacer, pero realmente, solo están dando vueltas en círculos, porque no han puesto a Dios como prioridad en sus vidas. Como cristianos nuestras prioridades deben de ser:

#1 - Nuestra relación personal con Dios - Jesús dijo, "Pero buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas." (Mat 6:33). No hay ningún otro lugar en la Biblia en el cual nos dice, de buscar, o enfocarse en algo primero, sino en ésta parte. Y lo dice muy claramente. Buscar a Dios, buscar Su reino, buscar Su justicia. En otras palabras, es necesario empezar con una relación íntima con El, y después vendrá lo demás.

#2 - La relación con nuestros conyuges - Muchos psicólogos cristianos y ministros ponen a la familia en segundo lugar. Pero, cuando uno dice "familia" normalmente pensamos en "los niños." La Biblia no le dice a nadie que sea "una sola carne" (Gen. 2:24) con sus hijos, sino con sus su cónyuge. Esta es una relación de las más íntimas que pueden existir, con la excepción de nuestra relación con Dios. No podemos cuidar bien nuestros hijos ni darles seguridad si no tenemos una buena relación en nuestro matrimonio.

#3 - Nuestros hijos - La única cosa que dejaremos en la tierra cuando morimos será la vida de aquellos que impactamos, especialmente la vida de nuestros hijos. Si invertimos nuestra vida en cosas, en vez de en personas, la habremos desperdiciado, en "madera, heno y hojarasca" (1 Cor. 3:12-15). Si invertimos nuestra vida en los amigos, e ignoramos a nuestros hijos, llegamos a ser "peor que infieles" (1 Tim 5:8). Nuestros hijos necesitan de nuestro tiempo y atención, para hablarles, enseñarles y disciplinarles, hasta jugar con ellos.

#4 - Nuestro ministerio - Cada creyente ha sido llamado para ministrar al Señor, no solamente los pastores y evangelistas. Una vez más, no estoy hablando de dejar nuestra iglesia par ir a abrir otra iglesia, sino de hacer el trabajo del ministerio que se necesita dentro de la iglesia. Cada creyente tiene una parte importante hacer. Nuestra recompensa en el cielo depende del trabajo que hacemos para el Señor aquí en la tierra.

#5 - Nuestro trabajo (para proveer para nuestras familias) - "Pero si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo" (1 Tim 5:8). El trabajo es parte de la vida, desde los tiempos de Adán (Gen 1:19). Obviamente, necesitamos hacerlo, pero no debe ser la primera prioridad en nuestras vidas. Nuestra provisión no viene de nuestros trabajos, proviene del Señor. Recuerda Mateo 6:33 el cual mencioné en el #1 arriba. Por otra parte, para las mujeres que se quedan en casa, el cuidar de su casa es su trabajo.

#6 - Todo lo demás - Esto incluye otros trabajos que necesitamos hacer para nuestro cuidado propio y el de nuestras familias. También incluye el pasar tiempo con amigos y en actividades divertidos. No digo que no debemos hacer éstas cosas, sino que no nos deben de impedir la habilidad de hacer las cosas tengan prioridad en nuestras vidas.

Cuando se pregunta a las personas sobre sus prioridades, muchas de ellas no pueden decir con seguridad cuáles son. Usualmente, ellos dicen que lo que creen es la respuesta correcta, pero no significa que esto es como viven.

Hay una prueba sencilla que se puede usar para determinar las prioridades de cada persona. Todo lo que tiene que hacer es escribir en un papel como invierten su tiempo por una semana. Si ellos distribuyen su tiempo en los segmentos de 15 minutos, y escriben lo que hicieron durante ese tiempo, quedará claro cuáles son sus prioridades.

Ahora bien, hay unas cosas que naturalmente toman tiempo, como el trabajo, dormir y cocinar. Sólo porque una persona invierte ocho horas al día durmiendo, no significa que eso sea una de sus prioridades. Más bien significa que es el tiempo de sueño que se requiere para el descanso de nuestros cuerpos. Pero, si se duerme excesivamente, es decir, nueve horas al día o más, eso significa que han invertido horas extras en dormir durante esa semana, las cuales pudieran haber usados en una mejor manera en cosas de mayor prioridad. Así mismo, si un hombre pasa ocho horas del día en su trabajo, no significa que el trabajo sea su mayor prioridad. Así como el dormir, si se invierte diez horas al día trabajando, esas dos horas extras significa que su trabajo es una prioridad mayor en su vida.

Para ser justo, debo decir que hay ciertos tipos de trabajo que requieren más de 40 horas por semana. El pastorado en uno de ellos. Algunas personas simplemente tienen que trabajar más horas. Pero, si su trabajo interfiere con su habilidad de servir al Señor, posiblemente sea tiempo de buscar otro trabajo.

Verdaderamente, lo que queremos saber es como la persona invierte su tiempo libre. Tiempo libre es aquel tiempo que no tiene que invertir en nada que sea una actividad escencial. Trabajo, sueño, y el aseo personal son actividades escenciales. También el comer. Pero, comer no requiere tanto tiempo; quizás 15 minutos por comida. Cualquier cosa más de esto nos está quitando nuestro tiempo libre.

Alguien que dice no puede servir en la iglesia porque ven la televisión tres horas por noche, tiene sus prioridades fuera de órden. Así mismo alguien que dice no puede servir porque trabaja 11 horas al día.

Creo que ahora tenemos una mejor idea de prioridades. Esta es una herramienta que se puede usar en sus congregaciones para ayudarles a eliminar las numerosas excusas de no servir al Señor, y encontrar el ministerio que El tiene para ellos. No trates de usar esto como una vara para golpearles en la cabeza, sino ayudarles a ver la verdad para el beneficio de sus propias vidas.


Bueno, todo lo que hemos hablado hasta este punto, es acerca de la necesidad de que la gente se ponga a trabajar, y eliminar excusas, pero no hemos tocado la parte de la motivación. Vamos allá ahora.

Hay una cita de Napoleón, "Si supieras lo que la gente es capaz de hacer por un listoncito de colores." Hay mucha sabiduría en esta corta frase, la cuál ha sido usada por cada ejército que ha existido desde esos tiempos hasta hoy en día. Esto es, todos quieren reconocimiento por lo que hacen.

Sé que como creyente, no debemos estar esponjados de orgullo. Pero, eso no significa que no podamos ser apreciados y reconocidos. El orgullo busca el reconocimiento, pero la persona humilde, lo acepta.

Quizá no sería muy práctico pasar listones del estilo militar a los miembros y líderes de la iglesia por su servicio. También se vería un poco raro si los visitantes ven la gente con listones estilo militar colgado en la ropa de sus miembros. Quizás se preguntarían a que clase de secta peligrosa han entrado. Pero, esto no significa que no debemos de hacer nada, sino que lo debemos hacer en otra manera.

Recuerdo una iglesia en la cuál fuimos miembros hace muchos años. El pastor dió una cena en reconocimiento a las personas que habían servido en la iglesia durante el año. Se extendió la invitación a toda la iglesia, y se reconoció a los que sirvieron en diferentes áreas. La mayoría de las personas recibieron un certificado de apreciación especificando el tipo de servicio que habían desempenado. Algunos, que habían hecho más que otros, recibieron algo extra. Un hermano en particular, recibió una placa que decía "El mejor siervo del ano," por haber contribuido más que los demás. Las reacciones fueron impresionantes. El año siguiente, había hermanos en la iglesia que querían ganarle a éste hermano que recibió la placa.

Cuando trabajé como ingeniero en una fábrica de autobuses, enfrentamos un problema muy serio con una orden muy particular de un cliente. El interior del autobús fue hecho en una manera que nunca antes lo habíamos hecho, mucho más extravagante que los autobuses regulares que se usan para la ciudad. De alguna manera, la responsabilidad de que aquellos autobuses estuvieran listos y entregados para el día prometido, cayó en mis manos, aunque los ingenieros diseñadores no habían terminado su trabajo.

Terminó siendo un reto masivo el entregar ésta orden a tiempo al cliente. Finalmente, se terminó, aunque esto requirió finalizar el trabajo en su taller en vez de en la fábrica. El vice presidente de la compañía me invitó a comer, y me regaló una chaqueta como las que usaban los chóferes, las cuales tenían impresas el nombre y logotipo de la compañía.

Ahora, esto no significa mucho, pero yo usé esa chaqueta como si fuera un trofeo. Era una prenda de muy buena calidad, pero lo más importante era que me la habían dado en reconocimiento por lo que había hecho.

Le doy estos ejemplos para mostrarle cuán efectivos pueden ser los reconocimientos. Si para ellos dió un buen resultado, lo será para usted también. Todo lo que tiene que hacer es desarrollar un plan para reconocer a las personas que trabajan en su iglesia. Quizás dándoles reconocimientos a las personas que han hecho mayores servicios, o por más tiempo.

Aquí hay unas ideas de lo que se puede usar como premios de reconocimiento:

  • Un certificado de apreciación el cuál mencione el servicio específico.

  • Una taza con el logotipo de la iglesia y la palabra "Gracias".

  • Una camiseta o una gorra con el logotipo de la iglesia.

  • Algún botón cristiano. (disponibles en las librerías cristianas).

  • Una placa engravada, "Por un servicio excelente en la iglesia."

Siempre se entrega éstos reconocimientos en público. Ya sea en el servicio de la iglesia, o en un evento especial de entrega de premios. Es importante que se haga en frente de aquellos que no trabajan en ninguna área, para motivarles a que se levanten y hagan algo.


Aunque la Biblia no habla mucho sobre el cielo, o las recompensas que se recibirán, si menciona unos pequeños detalles. Entre ellos, se habla de cinco coronas que se han preparado y están esperando a aquellos que las han ganado. Obviamente el Señor piensa que las recompensas son importantes para darlas a aquellos que le sirven a El.

Se puede comparar estas coronas a los "listones de colores" de Napoleón, que mencioné anteriormente. Son coronas de Dios, para aquellos soldados que han tomado seriamente el llamado al servicio del Señor, y se han dado sus vidas al ministerio aquí en la tierra.

Estas cinco coronas son:

  • La Corona de Justicia - 2 Tim 4:8 - Esta corona será probablemente la más común en el cielo, pues será dada a todos los que aman su aparición.

  • La Corona Incorruptible - 1 Cor 9:25 - Esta corona es para los que sobrevencen. ¿Sobrevencen qué? Más que nada, la carne y su naturaleza. Aunque todos somos mandados a hacer esto, no todos lo hacemos. Muchos de nosotros somos controlados por nuestra carne en vez de nuestro espíritu.

  • La Corona de Gozo - 1 Thes 2:19-20 - Esta corona es dada a aquellos que han tomado el gozo de ganar almas para el Señor.

  • La Corona de Gloria - 1 Pet 5:2-4 - Esta corona es dada a aquellos que han dejado sus propios deseos para ser ministros del Señor. En una manera, estos son los que han puesto a un lado su propia gloria, y recibirán la gloria del Señor como su corona.

  • La Corona de Vida - Apo 2:10 - Esta corona será dada a aquellos que han sufrido persecución y aquellos que han muerto como mártires.

Parece haber algo de jerarquía en estas coronas, así como lo hay en las medallas y listones que el ejército da a sus soldados que hacen cosas extraordinarias. Algunas de ellas son dadas por actos específicos, mientras que las otras son dadas a personas específicas. Pero, me parece que la mayoría de las personas que van al cielo, si no todos, recibirán un tipo de corona. Otros, como el apóstol Pablo, quizás recibirán varias coronas. Puedo fácilmente imaginarle haber hallado ganado todos los cinco coranas que que las Escrituras mencionan.

¿Qué haremos con las coronas? De acuerdo con lo que dice el libro de Apocalipsis, capítulo cuatro, los 24 ancianos que están en los tronos rodeando el trono del Señor presentarán sus coronas a Sus pies. Me imagino que cuando entremos en Su presencia, nuestra reacción inmediata será seguir sus ejemplos y presentar nuestras coronas a los pies del Señor.

Sin embargo, esto no significa que nunca usaremos éstas coronas. La corona es un símbolo de autoridad. Necesitaremos esas coronas cuando nos sentemos a juzgar a los ángeles. También las usaremos en el cielo, para que los que nos ven, sepan que hemos completado algo aquí en la tierra. Cada creyente que entra al cielo será honrado por lo que hizo aquí en la tierra.

Algunos, serán grandemente honrados, mientras que otros no. Habrá algunos que apenas simplemente entran al cielo, y nada más. Me apeno por éstas personas, porque aunque lleguen al cielo, no tendrán las grandes bendiciones que pudieron haber recibido.

Existe un término mencionado por Jesús, que se llama "Las tinieblas de afuera." El las mencionó tres veces en el libro de Mateo (Mat 8:11-12; Mat 22:12-13; Mat 25:30). En los tres casos, es extremadamente claro que se refería a los creyentes. Muchos creyentes entienden que este lugar de "tinieblas de afuera," significa al infierno. Pero, si ese es el caso, no hubiera estado hablando a creyentes. Las tinieblas de afuera deben de ser parte del cielo.

Si entendemos que el cielo es una ciudad (como se menciona en Apocalipsis), la ciudad tiene un centro, que es donde se encuentra el Trono de Dios. Obviamente, aquellos que aman al Señor quieren estar cerca de Su Trono, pero no todos pueden. Estos lugares serán reservados para aquellos a quienes el Señor dará el más grande honor, como a los 24 ancianos.

Puesto que toda la luz del cielo emina del Trono de Dios, entre más nos alejemos del Trono, más oscuro estará nuestro alrededor. Así que esos lugares que están lejos del Trono, aunque se ven brillantes aquí en la tierra, serán oscuros en comparación con el Trono de Dios. Estos son "las tinieblas de afuera."

Sin embargo aquellos que obtengan ese lugar estarán mejor que aquellos que no pasaron al cielo, aún así estoy seguro que muchos de ellos se dirán a sí mismos, "si solo hubiera. . ."


Leí un libro hace años que se llamaba "Intra Muros." Esto es el latín de "Entre las Puertas." Es el testimonio de una mujer de avanzada edad que era misionera en la India, y murió, fue al cielo, y regresó a éste mundo. Ella es muy honesta cuando mencionó que no estaba segura si realmente murió, o si solamente fue un sueño. Tanto así que subtituló el libro, "Mi sueño sobre el cielo."

Aunque no sé si realmente esta mujer fue o no fue al cielo, sí puedo decirte que su libro me impactó mucho. Todo el tiempo mientras lo estuve leyendo, un increíble sentimiento de paz estuvo sobre mí.

Como mencioné anteriormente, la Biblia nos dice muy poco acerca del cielo. No sabemos cómo es realmente, posiblemente porque Dios quiere que creamos por fe, y no por lo que recibiremos cuando llegamos allá. Es posible que el cielo sea tan maravilloso que no lo podamos comprender en nuestra limitada mente, y entendimiento terrenal. Pablo dijo: "Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años… el tal fue arrebatado hasta el tercer cielo… 4 y escuchó palabras inefables que al hombre no se le permite expresar" (2 Cor 12:2, 4). Es posible que éste hombre, el cual la mayoría de los teólogos piensan que fue Pablo mismo, escuchó cosas que no pudo expresar porque no son palabras de nuestros lenguajes. Después de todo, ¿cómo se describe un color que no existe aquí en la tierra?

Regresando al testimonio de la mujer, cuando esta mujer llegó al portón del cielo, fue bien recibida y bienvenida. Una de las personas que estaba allí para recibirla fue un miembro de la familia que ya había muerto. Esta persona sirvió como guía para llevarla a su mansión y acomodarle allá.

Su mansión estaba hecha primeramente de mármol, con muchas plantas y flores alrededor. Obviamente, había sido preparada a su gusto y deseo.

Cuando estaban al punto de entrar un cuarto en particular, se detuvo en el umbral, y no entró. Había rosas por todo el cuarto, en todo el piso, paredes, techo, y ella no quiso pisarlas.

Su guía le dijo con una sonrisa, "Bueno, si no quieres pisarlas, ¿porqué no las levantas?"

La mujer extendió su mano para recoger las rosas, y su mano fue detenida antes de que pudiera tocar las rosas, ¡porque estaban intercalados en el mármol! En el palacio Taj Majal de la India, hay una pared hecha de mármol transparente. Aunque tiene un pie de ancho, ¡se puede poner la mano atrás de la pared y verla claramente!

La historia de este cuarto remarcable era que: Mientras la mansión estaba en construcción, un grupo de niños vinieron y preguntaron si era la mansión de tal mujer. Los trabajadores contestaron afirmativamente, y dijeron, "cuando estábamos vivos en la tierra, ella fue de gran bendición para nosotros, ahora, nos gustaría hacer algo para bendecirla. ¿Podemos decorar éste cuarto? Cuando los trabajadores accedieron, los niños se pusieron a trabajar.

Estos niños habían traído con ellos montones de rosas. Las tiraron alrededor del cuarto, y cuando las soltaban, se pegaban, ya fuera en las paredes, el piso o el techo. Después sacaron un tipo de herramienta especial para meterlos adentro del mármol. Como nada muere en el cielo, esas rosas estarán allí como recordatorio perpetuo hacia la mujer, del agradecimiento de esos niños.

No sé si esta es la verdad o no, pero para mí es un cuadro muy hermoso; el que nuestras casas en el cielo sean llenas de recordatorios y regalos de agradecimiento de aquellos a los que bendecimos en la tierra.


Sino acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban.

Mat 6:20

Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, ve y vende lo que posees y da a los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sígueme.

Mat 19:21

Vended vuestras posesiones y dad limosnas; haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro en los cielos que no se agota, donde no se acerca ningún ladrón, ni la polilla destruye.

Luc 12:33

Jesús mismo, enseñó la necesidad de acumular tesoros en el cielo; no solamente en estos versos, sino en muchos más. Una de las maneras, en efecto, de las más comunes, que El mencionó acerca de cómo acumular tesoros, fue por medio de dar al pobre y al necesitado. ¿Qué clase de tesoros son éstos? Dudo mucho que sean tesoros financieros, porque no creo que necesitemos dinero allá arriba. Deben de ser otro tipo de tesoros, como los que la mujer recibió de los niños a los cuales ella ministró durante su estancia en la tierra.

Aunque la Biblia no lo menciona muy específicamente, suena razonable que esos tesoros son "premios" que serán preparados para nosotros. No sé si serán preparados por el Señor, por los ángeles, o por las personas que han sido bendecidas por medio de nosotros, pero estoy seguro de que existen; porque las Escrituras hablan de las cinco coronas que ya mencioné anteriormente.

Esta vida que tenemos ahora aquí en la tierra, no es la vida real, solo es un examen. Debemos de estudiar para que podamos pasar el examen y entrar a una vida real. Y si es así, tenemos que asegurarnos que en nuestra estancia aquí, nos preparemos bien para la verdadera vida la cuál está por venir. No solamente tenemos que "ser salvos" para alcanzar una buena calificacion el examen, sino también para invertir en la vida por venir. Cuando la gente entiende esto, les ayuda a comprender la importancia de hacer algo mientras están aquí en la tierra.

Permítame concluir con esto:

Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo. 12 Ahora bien, si sobre el fundamento alguno edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, 13 la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada; el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno. 14 Si permanece la obra de alguno que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa. 15 Si la obra de alguno es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque así como por fuego.

1 Cor 3:11-15

Todos estamos construyendo algo con nuestras vidas, la pregunta es, ¿Qué estamos construyendo? No depende de ti o de mí el decidirlo, sino del Señor. Al final de todas las cosas, cuando estamos parados ante el juicio de Cristo, el fuego de Dios consumirá toda la madera, heno y rastrojo que hemos construido. Todo lo que quedará será oro, plata y piedras preciosas. Para algunos, esto significa que no quedará nada, para otros, quedará mucho.

Solo podremos llevar al cielo esas cosas que permanezcan en nosotros.

¿Qué son estas cosas y qué simbolizan? Para descubrirlo, debemos de buscar en los simbolismos de la profecía del Antiguo Testamento:

  • Oro - significa divinidad

  • Plata - significa santificación

  • Piedras preciosas - representan gente o grupos de gente.

  • Madera - representa el cuerpo humano o la carne y su naturaleza.

  • Heno - representa comida.

  • Rastrojo - representa aquello que es inservible y está echado al fuego para quemarlo.

Viendo esto, podemos ver la importancia de dónde invertimos nuestro tiempo. Si por ejemplo, todo lo que hacemos es invertir nuestro tiempo en comer, no tendrá ningún valor. Por otra parte, si lo invertimos en vivir una vida santificada, entonces valerá mucho.

La pregunta que tenemos que hacernos, es, ¿Qué permanecerá? Entraremos al cielo con las manos vacías, o con las manos llenas del tesoro que hallamos acumulado. Ningún hombre lo sabe, solo el Padre, pero el sabio escudriñará en su corazón y sus vidas para encontrar la respuesta.

Copyright © 2007 por Richard A. Murphy,  Maranatha Life  Todos derechos reservados.