El Dios de Job
por Ricardo Murphy
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En ningún parte de la biblia Dios se revela en la forma que lo hace en el libro de Job. Aunque podemos ver acerca de Dios a través de toda la biblia, sin embargo, en ninguna parte vemos a Dios Padre, hablando de si mismo, excepto cuando le habla a Job. Pero, ¿porque Dios se revela así a Job? Entre toda la gente que habitaba la tierra en aquellos tiempos, ¿por qué Dios escojó a Job? ¿Qué lo hizo tan especial ante los ojos de Dios? A mi parecer, Job no era más especial que ningún otro, excepto que se le reconocía como un hombre que buscaba a Dios. Cuando Dios ve al mundo, aquellos que le han rechazado parecen como un mar de oscuridad. Más aquellos que le han recibido, resplandecen como luces entre esa oscuridad. También están aquellos que le buscan, ellos son luces, pero los imagino como luces rojas, en vez de luces blancas de aquellos que son salvos. Dios tiene sus ojos constantemente abiertos para estas luces rojas. Como fue profetizado en Segunda Crónicas 16:9: "Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con el." Aquí la palabra perfecto significa: "totalmente comprometido." Dios no está sentado esperando a la gente acercarse a El, El está buscando activamente a aquellas personas que lo buscan. Aunque Job era un hombre recto en tanto a su auto-justicia, que entregaba sacrificios para aplacar la ira de Dios en contra de sus hijos, estos mismos sacrificios muestran que el buscaba a Dios. Dios reconoció esto, y puso los eventos de la historia de Job en acción. Dios siempre reconoce a aquellos que lo buscan. El tomará cualquier acción necesaria para asegurarse de que ellos tengan la oportunidad de conocerle personalmente, aún si toma acciones que parecen muy extremas. Lo que Dios hizo en la vida de Job puede parecernos muy extremo, pero estoy seguro que fue lo necesario en este caso en particular. Otros quizás no necesitan ser tratados como Job, pero cada uno tiene sus propias necesidades específicas. Dios se refiere a Job como "su siervo" (Job 1:8; 2:3). Esta fue una declaración cierta; Job era sirviento a Dios. Pero, estaba sirviéndole ignorantemente, sin conocimiento, sin tener una relación personal con El. El deseo de Dios fue darle una oportunidad para tener este relación personal. A través de los años, he escuchado numerosos testimonios de ministros que han sido llevados por Dios al otro lado del mundo, solo para que una persona se salve. Esto suena muy extremo. ¿Por qué no usar a alguien que viva en esa parte del mundo? Posiblemente, porque esa persona necesitaba oír el evangelio por medio de alguien que hubiera viajado desde lejos, para poder darse cuenta que era enviado por Dios. Dios constantemente se revela a aquellos que le buscan. Se reveló a Abram por medio de las estrellas, a Moisés, a través de un arbusto ardiente, y a Job, a través de hablarle en medio de su sufrimiento.
Más que cualquier otro lugar, aquí en el libro de Job, encontramos a Dios revelándose como el Creador. Aunque por medio del primer capítulo de Génesis, sabemos que El es el creador de los cielos y la tierra, y de todo lo que en ellos hay, aquí se muestra lo que Dios opina de su propia obra de la creación. Las primeras palabras de Dios a Job, son un reto directo por todo lo que había dicho, y más aún, un reto directo a Job, como hombre. El dijo, "¿Quién es ese que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría? 3 Ahora ciñe como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me contestarás" (Job 38:2-3). Yo no se de ti, pero a mi me suena a: "Tonto, estás tratando de hablar de mí, pero no sabes ni de que estás hablando." Está claro el reto directo al conocimiento, sabiduría e integridad de Job. ¿Alguna vez has tenido que sentar a escuchar a alguien hablar sobre un tema que obviamente ellos mismos desconocen? Así fue para Dios escuchar a Job y sus amigos hablar sobre El. Finalmente, cuando Dios habla, deja muy claro que ellos han dicho solo lo que piensan de El, más están muy lejos de la realidad. Una vez que Dios termina con su declaración atrayendo la atención de Job, empieza inmediatamente a instruirle. Para hacer esto, primero establece sus credenciales de maestro; el cual obviamente es, alguien que sabe mucho más que su alumno. Job pensaba que él era un gran hombre, con mucha sabiduría y entendimiento. Por lo tanto, antes de que Dios hiciera que Job le escuchara, tenía que mostrarle que realmente no sabía tanto como él pensaba. Recuerdo un retiro para matrimonios que dirijí, y en particular una pareja que asistió. El hombre empezó contando lo "mucho" que sabía sobre el tema del matrimonio, y según él, solo había asistido para darle la oportunidad a su esposa de aprender algo aunque sea un poquito. Obviamente, era imposible enseñarle algo a este hombre! Había que mostrarle que realmente no sabía tanto como él creía. Yo podía emplear dos métodos. El primero, podía ser, enseñándole hasta que él hubiera oído lo suficiente al punto de que no pudiera absorber toda la información. Desafortunadamente, este método toma demasiado tiempo, y no se recibe mucho. El Segundo método, era hacerle preguntas hasta que se quedara sin respuestas, y así hacerle reflexionar y hasta realizar su falta de sabiduría aún más pronto. Dios decidió "destruir la esfera imaginaria" de Job, y retar sus conocimientos y confianza en sí mismo, haciéndole preguntas que no pudo contestar. Al mismo tiempo, cada una de estas preguntas le mostró a Job algo sobre Dios que él desconocía.
Esta primera pregunta les da una pausa a los evolucionistas. Ya que ninguno de ellos estuvo allí cuando Dios hizo el fundamento de la tierra, ¿cómo pueden decir que saben qué pasó? Más adelante, la segunda pregunta sella la primera. ¿Sabías que aún con toda la tecnología moderna, la comunidad scientífica no ha podido desifrar el tamaño exacto del universo? Cualquier persona que tome estas preguntas seriamente, podrá realizar los límites de su propio entendimiento. La cantidad del conocimiento scientífico, especialmente el que se relaciona con la creación de la tierra, la cuál está especificado en la conversación de Dios con Job, ¡es sin duda absolutamente magnificiente! ¿Quién, sinó Dios, puede hablar de Su creación en la manera en que El lo describe? No obstante, aquí no solo encontramos las declaraciones de Dios, encuanto a lo que ha hecho en la creación, vemos también Su interés personal en la misma. El habla de la lluvia, los trueños y las estrellas, en una manera que nos hace ver de su amor por cada una de ellas. El las tiene en la palma de su mano, cuidándoles, protegiéndoles, dándoles un propósito específico, asegurándose que el delicado balance de la naturaleza continúe en su ciclo normal.
En la mayoría de las traducciones de la biblia, encontramos que las palabras de Dios, aquí en Job, se dividen en estrofas y párrafos, cada uno tratando con una área específica de Su creación. Aunque todo esto está hecho en la forma de preguntas a Job, cada pregunta tiene el propósito de revelar a Job qué tan pequeño, débil, e insignificado él es. Cada estrofa revela a Job, y también a nosotros, que tan grande es nuestro Dios. Mientras que El habla de cada parte de Su creación, también identifica Su participación en cada una de ellas. En este proceso, Job tuvo la oportunidad de conocer personalmente al Dios del cual solo había escuchado. Veamos algunas de las revelaciones que Dios da a conocer sobre El mismo. Para empezar, tenemos que tomar en consideración los versos ya mencionados; el capítulo 38, versículo 4 al 6. Aquí vemos a Dios como el Gran Arquitecto y Constructor del Universo. Se pone en claro desde el principio, que El es el Creador, "¿Dónde estabas tú cuando yo echaba los cimientos de la tierra?" (Job 38:4). Esta declaración de Dios, refiera a la historia de la creación en Génesis capítulo 1. Podemos tomar este y los siguientes tres versículos como una amplificación del versículo 1. El panorama que estos versículos nos da es muy claro. Puedo ver a Dios en los ojos de mi mente haciendo una línea para medir las dimensiones del universo. Escogiendo el lugar donde quería establecer la tierra, y poniendo la fundación en un lugar seguro. Poniendo la piedra angular en su lugar para asegurar que nada se deshiciera. Finalmente, ordenándole a todo: "Sean!" Debemos reconocer a Dios como el creador. De otra manera, no le conocemos.
¡Qué maravillosa muestra del poder de Dios! Aquí El toma el mar, una de las más grandiosas fuerzas de la naturaleza, y lo contiene. Los huracanes del año 2005 fueron un gran recordatorio del poder del mar, destruyendo ciudades enteras, el trabajo de años, en cuestión de horas. Aún así, con la fuerza de la voz de Dios, El es capaz de contenerlo. Si sabemos que "el temor del Señor es el principio de la sabiduría..." (Prov. 1:7), entonces, la ignorancia sobre el Señor es el principio de las tonterías. ¿Qué es el hombre para pensar que puede competir con Dios? ¡Qué absurdos podemos ser a veces! Si tenemos problemas en luchar con la fuerza del mar, solo una pequeña parte de Su creación, ¿cómo podemos competir con El? Nuestras limitaciones son tan estrechas, y El no tiene limitación alguna. Es una gran bendición el que Dios es paciente. De otra forma, en nuestros necios pasos ya El nos hubiera consumido. Recuerdo un hermano en Cristo, que había sido motociclista. Y como muchos de ellos, también era muy pleitista. En muchas ocaciones él dijo"yo pelearía con cualquiera. Pelearía hasta con Dios si viniera aquí abajo y me peleara." Un día, este hermano andaba por el desierto en su motocicleta, y de pronto se encontró fuera del camino, recostado en su espalda, tuvo lo que parecía ser un enfarto. El clamó a Dios, y Dios lo sanó instantaneamente. Ahora, él dice, "Dios me peleó; Dios ganó; y porque Dios ganó, también yo gané. No gané el pleito, cuando Dios me venció yo gané la salvación." Debemos reconocer el poder de Dios. De otra manera, no le conocemos.
El primer verso de este pasaje viene directamente en contra de los ancestros religiosos, los cuales adoraban al sol. De hecho, en todas las religiones paganas (religiones que adoran a la naturaleza), el sol es su dios principal. Pero aquí Dios le está diciendo a Job que El mismo ordena al sol. Rey de los Reyes, Señor de los Señores, Dios sobre todos los dioses. El único y verdadero Dios. Este pasaje habla de la autoridad de Dios. Si nuestro Dios puede ordenar al sol, al cual en la antiguedad se le conocía como el dios más grande, entonces El es obviamente una autoridad Suprema. La autoridad más grande que pueda existir. Dios mantiene su autoridad absoluta sobre el tiempo. Nosotros aquí en la tierra estamos sujetos al tiempo. Este avanza, queramos o no, y no lo podemos detener o siquera bajarle el ritmo. Pero Dios, como creador del universo, también creó el tiempo, y El le sujeta; El vive afuera del tiempo y no le causa efecto alguno. Debemos reconocer la autoridad de Dios. De otra manera, no le conocemos.
Igual como todas estas preguntas, no había manera de que Job pudiera tener respuesta alguna. Su conocimiento, al igual que el nuestro, era limitado, mientras que el de Dios es sin límites. Desde luego se sabe que existe más conocimiento scientífico hoy en día, que en los tiempos de Job, pero me pregunto, ¿qué hemos ganado con esto? Job no sabía lo profundo del oceano, nosotros sí. El no conocía las dimensiones de la tierra, nosotros, con la moderna tecnología y nuevos métodos, tenemos cálculos exactos. Se han descubierto cosas que Job no tuvo manera de imaginar. Pero, con todo esto, ¿hemos ganado algo verdaderamente? A menudo la sciencia ha tratado de negar la existencia de Dios, en vez de entenderlo y aceptarlo como Dios, ya que su revelación por medio de la creación es demasiado obvia. "Los cielos declaran la Gloria de Dios, y la expanción anuncia la obra de sus manos" (Sal. 19:1). Cualquier cosa que no muestre la gloria de Dios, no es edificante y no vale la pena ningún esfuerzo. El conocimiento de Dios sobre el universo sobrepasó a Job, y aún hoy sobrepasa en gran manera lo que hay por descubierto. Nunca sabremos todo lo que El sabe, aún en la eternidad. Pero, glorifiquemos a Dios, porque El está dispuesto a compartir de su conocimiento y sabiduría con nosotros. Debemos reconocer la sabiduría y conocimiento de Dios. De otra manera, no le conocemos.
En la historia de la creación, el primer orden que Dios dió fue a la luz (Gen. 1:3). Esto fue antes de la creación del hombre, antes de la creación de los animales, antes de que hiciera la tierra seca aparecer, aún antes de crear el sol y la luna. No hay nada ni nadie que pueda decir que existió antes que Dios. Tratar de dejarlo fuera de la historia de la creación es ridículo, porque El es el Creador. Debemos tomar la palabra en lo que El nos ha dicho sobre la creación, así como tomamos la credibilidad de un artista en su pintura, o en la escultura que ha creado. Nadie puede conocer mayor la creación que el creador. Añadiendo a esto, en el caso de la tierra, nadie que viva o haya vivido sobre la tierra, puede saber lo que Dios hizo, porque nadie estuvo allí. El ha existido antes del tiempo, y existirá hasta despues del mundo. Debemos reconocer a Dios como el ser eterno que creó el mundo. De otra manera, no le conocemos.
Muchos tienen el concepto de que Dios puso el mundo en movimiento, y depués dejó todo en paz. Pero, nuestro Dios es un Dios activo, constantemente trabajando para nuestro beneficio. Sí, El puso todo en movimiento, y creó las leyes naturales que gobiernan este universo. Pero, esto no significa que ha quitado sus manos de este mundo y que está pasivo. La biblia abunda en ejemplos donde se nos muestra de los trabajos "sobrernaturales" de Dios. Esto significa, trabajos donde las cosas naturales están funcionando en una forma sobrenatural. Por lo tanto, como Dios es el creador, toda la creación está sujeta a El. El tiene el derecho y la habilidad de hacer las cosas naturales que El creó, que trabajen en maneras que normalmente no acontecen. ¿Por qué? Para recordarnos que El es, y que está envuelto en nuestras vidas. Muchas personas le llaman a los desastres naturales "actos de Dios." Esto no es verdad. Es en contra] de la naturaleza de Dios ser destructivo, solo con el propósito de destruir. La destrucción es la naturaleza de satanás (Is 54:16; Jn 10:10). Jesús, como Dios encarnado "ha venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" (Jn 10:10). No estoy diciendo que cada vez que llueve significa que Dios decidió que era un buen día para la lluvia. Lo que quiero expresar es que Dios es Supremo, y El tiene el control sobre las fuerzas de la naturaleza. Si El necesita hacer llover, para sus propósitos, El lo hará. Asímismo, si es necesario mandar una sequía para cambiar el corazón de la gente, El puede hacer esto también. No importa las circunstancias, podemos estar seguros que Dios está en control. Debemos reconocer que Dios está en control. De otra manera, no le conocemos.
Hasta hace poco la idea de viajes espaciales era solo un sueño. Aún hoy, decadas después de haber pisado el hombre la luna, todavía no alcanzamos a Marte, el más cercano vecino. Alcanzar las estrellas es una bonita historia, pero sinceramente dudo que tengamos el suficiente tiempo, antes del regreso del Señor, para hacer más que una historia. Sin embargo, el trono de Dios es más grande y alto aún que las estrellas. En lo natural no hay manera de alcanzarlo. Pero, para los hijos de Dios, no se necesita una nave especial para llegar allí, se nos ha dado el derecho de ir delante de Su trono, en cualquier momento (Heb. 4:16). Nuestra alabanza y adoración nos lleva a su presencia (Sal.100:4). Dios y sus caminos, son tan superiores a nosotros que no los podemos entender (Is. 55:9). Sin embargo, aunque no lo entendamos, podemos alabar y servir al único y verdadero Dios. La hermosura en todo esto, es que El no se ha puesto fuera de nuestro alcance, y al igual que hizo con Job, El tiene tiempo para hablar con cada uno de nosotros. Debemos reconocer a Dios como Ser Supremo, como El Rey del universo. De otra manera, no lo conocemos.
Gloria a Dios por ser El nuestro proveedor. Jesús dijo, "Por tanto, no os preoccupeis, diciendo: ¿Qué comeremos? ¿O qué beberemos? ¿O con qué nos vetiremos? Porque nuestro Padre celestial sabe que necesitáis todas estas cosas" (Mt 6:31-32). Job entendió que era Dios él que le proveía de todas las bendiciones en su vida. ¿Por qué nosotros batallamos tanto para entenderlo? Sea el Señor alabado que "es el que te dá poder para hacer riquezas" (Deut 8:18). Esta palabra "riquezas," no significa que Dios nos ha hecho ricos, más bien, que nos ha dado la habilidad para obtener o ganar las proviciones necesarias. No necesitamos manejar un Cadillac, necesitamos provisiones para nuestra familia, y para el trabajo que El nos ha llamado a hacer. No puedo pensar sobre la provisión de Dios, sin que venga a mi mente Elias. Cuando Dios lo mandó a darle al pueblo de Israel la profecía sobre la sequía, él obedeció. Después, para asegurarse de que nadie lo encontrara, Dios lo escondió en un monte cerca de un arrollo, y mandó cuervos para que le alimentaran. ¿Qué te parece esto? Si Dios usó cuervos, que son aves de carraña, para alimentar a Elias, en vez de comerselo ellos mismos, estoy seguro que se las arreglará para darnos a nosotros lo que necesitamos. Hasta que no aprendamos a tener confianza dne Dios y le reconozcamos como nuestro proveedor, no estaremos caminando por fe. Mucha gente dice vivir por fe, pero aquellos que verdaderamente lo hacen, tienen que vivirlo literalmente, Mateo capítulo 6 versículo 33, "Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas." Debemos reconocer a Dios como nuestro proveedor. De otra manera, no lo conocemos.
Por medio de varios milagros que Jesús realizó, nos damos cuenta de que Dios es sanador. Aún las denominaciones que no aceptan el poder activo del Espíritu Santo trabajando en el creyente, están concientes y aceptan la sanidad Divina. Aquí vemos a Dios Padre en otro rol médico, aparte de cuando fue el partero de los animales. Quien aparte de Dios, ¿está allí para los animales? Sí, yo sé, tenemos los veterinarios. Pero, no se ha visto que existan muchos trabajando en la selva de Africa. Tampoco vemos videos de veterinarios ayudando a los osos polares en Alaska. Y ni que decir de uno de ellos quitando la espina de la pata de un león. Dios es tan grande que no solo nos cuida a nosotros, sus hijos, sino que también cuida de los animales que él creó. Jesús dijo, "Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas?" (Mt. 6:26). Nuestro Dios es un Dios que nos nutre. El no solamente deja a la creación por sí sola, sino que cuida de ella. El cuidó a Job, cuida de los animales, y cuidará también de ti y de mí. Debemos reconocer a Dios como él que cuida de nosotros. De otra manera, no lo conocemos.
Una de las peculiaridades del cristianismo, que lo distingue de otras religiones, es que nuestro Dios, quiere tener una relación personal con cada uno de nosotros. Otra, es que nuestro Dios nos ha hecho libre. Jesús dijo de sí mismo, "Así que, si el Hijo os hace libres, serés realmente libres" (Jn. 8:36). No existe otro dios en el mundo que libere! Todas las otras religiones tienen un dios que les ata. Dios le reveló a Job, que no era el servicio religioso lo que le puso en buena relacion con El. Esto también aplica a nosotros. Cuando Dios nos llamó, nos llamó a ser hijos e hijas de El. El nos llamó a una relación bien íntima. El desea liberarnos, para que "le amemos con todo nuestro corazón y con toda nuesta alma y con toda nuestra mente, y con todas nuestras fuerzas" (Mk. 12:30). Debemos reconocer a Dios como nuestro libertador. De otra manera, no le conocemos.
Es obvio que Job, él cual poseía miles de animales, tenía bastante conocimiento sobre ellos. Por lo tanto, el hecho de que Dios le preguntó si podía confiar que un animal hiciera el trabajo de la granja, labrando la tierra y recogiendo el grano, hizo un imagen mental muy fuerte a Job, a diferencia de como lo veríamos nosotros hoy en día. Obviamente, no se puede mandar a un animal por sí solo, a sembrar y cosechar, pues se comería el grano y después abandonaría la escena. Por otra parte, Dios nos hace ver que El manda a estos animales, ¡y ellos le obedecen! ¡Qué maravillosa escena del Señorío de Cristo, aún los animales le obedecen, hasta que actúan en contra de su naturaleza. Es triste que nosotros no seamos tan obedientes. Demasiado frecuente, nosotros como creyentes no permitimos al Señor que señoree nuestras vidas. Tratamos de racionalizar o ignorar los mandamientos que El nos ha establecido, y nos decimos a nosotros mismos que estos fueron hechos para otros tiempos, para otras generaciones, o hasta que van en contra de nuestra naturaleza, o que Dios quería decir otra cosa. Si no tenemos el auto- control de hacer o no hacer lo que está en nuestra naturaleza, ¿es somos personas, o somos solamente animales? Debemos reconocer a Dios como el Señor sobre nuestras vidas. De otro modo, no le conocemos.
Estoy seguro de que para Job, al igual que para nosotros, las avestruces se ven ridículas escondiendo su cabeza. He visto algunas personas que hacen lo mismo, esconden sus cabezas en la arena para evitar el peligro que se aproxima pero nunca he visto a ningún otro animal que haga esto. Dios realmente "les llenó de sabiduría." Aunque no comprendamos a las avestruces, Dios sí lo hace. En su infinita sabiduría, El creó al avestruz y muchas otras cosas y seres que no logramos comprender. ?Has realizado que existen más de seis mil millones diferentes tipos de insectos en el mundo? Es decir que hay más tipos de insectos que hay de gente. ¿Cómo pueden nuestras mentes tan limitadas comprender tal variedad tan infinita? Todavía en el trabajo de la creación, Dios designó individualmente a cada uno de ellos, y les dió un propósito. No solamente esto, sinó que les hizo tan bien, que el balance entre uno y otro nunca se pierde. Debemos reconocer que la mente de Dios y sus pensamientos son mucho mayor que los nuestros. De otra manera, no le conocemos.
Continuando con este pensamiento, aquí se muestra el cuidado de Dios en el diseñamiento de las especies. Comparar el caballo con la avestruz, es comparar dos extremos. En igual magnitud, nos vemos que en la misma manera que la avestruz es muy inutíl, a través de la historia, el caballo ha sido uno de los animales más útiles por el hombre. Dios no solo habla del caballo en gran detalle físico, pero habla también de su cáracter. No solamente creó su forma física, también creó su alma. Dios es el maestro de detalles. El sabía antes de comenzar la creación, exactamente lo que se necesitaría aquí en la tierra. El formó el caballo, uno de los más maravillosos animales sobre la tierra, y lo creó exactamente como El lo necesitaba, y lo hizo para satisfacer las necesidades del hombre. Debemos reconocer la perfección de la creación de Dios. De otra manera, no lo conocemos.
A través del discurso de Dios, escrito en el capítulo 39, El habla de los animales. Vemos un progreso aquí, especialmente en la parte que se menciona sobre la avestruz, hasta llegar al caballo, y finalmente, los pájaros de preza. En cada uno, El muestra un diseño específico que ha dado a cada uno de ellos. En cuanto al halcón, y el águila, Dios habla de su sabiduría y conocimiento. Hasta donde yo sé, no hay escuela alguna que les instruya para obtener sabiduría, y no hay libros escritos en su lenguaje, y mucho menos tienen acceso al internet. Así que, ¿cómo es que estos grandiosos pájaros saben que hacer? Simple, Dios los creó y ha puesto dentro de ellos todo lo que necesitaban saber. ¡El es el Gran Maestro, no hay otro! Si verdaderamente deseamos aprender, debemos aprender de El. El Espíritu Santo se llama nuestro maestro, pero muy pocos toman el tiempo para asistir a sus clases. Muy a menudo, nos comportamos como niños, y preferimos jugar, antes que sentarnos en la clase y aprender. Pero aquellos que toman el tiempo para escuchar Su voz, y le permiten instruirles, estos hallarán sabiduría, conocimiento y estatura ante los hombres y Dios. Debemos reconocer que Dios es nuestro Maestro. De otra manera, no lo conocemos.
Finalmente, Dios se revela ante Job, como un juez justo. No un juez que condena, más bien, rectifica lo equivocado. Revela a Job lo que está haciendo en su corazón, en el verso doce, menciona que le quitará su orgullo. Termina por decirle que si acaso Job pretende que puede ser el mismo tipo de juez que Dios, entonces que se salve a el mismo. Esta es la única referencia que Dios hace a las quejas de Job. El se declara juez, y reta a Job a negar ese título. Dios no contesta las quejas, porque no necesitan respuesta. El es Dios, y probo a Job su grandeza.
A Depende de la traducción de la biblia, este palabra puede ser búfalo, o unicornio. Pero, la palabra exacta que está usada no es tan importante, como la idea. En cualquier caso, la misma idea existe, que no se puede confiar en que el animal trabaja, y proteja la cosecha. |
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