La Restauración de Job
por Ricardo Murphy
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Nuestro Dios es un Dios que restaura. Muchos de Sus planes, propósitos, y grandes obras tratan con el proceso de restauración. ¿La restauración de qué? La restauración de Su creación, es decir, Su Pueblo, a El. El entero propósito de la vida de Jesucristo aquí en la tierra, y especialmente Su muerte y resurrección, era una de restauración.
Nosotros podemos ver esto en lo que hizo Jesús mientras que ministraba
aquí en la tierra. Hay numerosos ejemplos de restauración durante
los tres años del ministerio de Jesús, tales como:
Pero, Jesús no solamente nos restauró a una relación con Dios. Mientras que la restauración de relación con Dios era en sí una obra enorme, Su obra de restauración era mucho más profunda que esto, alcanzó a cada área de aquellos que han aceptado a El por Su Señor. La palabra griega que se traduce en nuestras biblias por "salvación" es "sozo." Significa mucho más que únicamente ser salvos de nuestros pecados. Literalmente significa "entereza, tal como ser sano, fuerte, seguro, sin problemas, sin culpas, y sin preocupaciones. Es una palabra que contiene muchísima profundidad. Al mirar esta definición, nosotros podemos entender que Jesús no solamente nos salvó de pecado, sino también de dolor, enfermedad, pobreza, opresión, tristeza, preocupación, y nuestras propias debilidades. Fue una obra completa de salvación.
Podemos ver esto mencionado con bastantes detailles en Isaías,
capítulo 53, versos 4 a 5. Examina las partes que subrayé en
el verso. Estos tratan con casi cada aspecto negativo de la vida que viene
a nosotros.
Estos dos versos contienen muchas promesas, pero cada y toda promesa es parte de la obra de restauración que Jesús hizo por nosotros en la cruz.
Una de los mejores relatos de restauración, que sirve por un ejemplo de esperanza a nosotros es la restauración que Dios produció en la vida de Job. Aunque Dios permitió que Satanás atacara a Job, al sacar su salud, sus riquezas, y sus hijos, ¡Dios no permitió que Job se quedara en esta condición! Desde el principio, Dios intentaba restaurar a Job todo que había permitido que Satanás robara de él. Segun el diccionario, la palabra "restaurar" significa "volver a su condición original." Hallamos sus sinónimos, "reintegrar, reestablecer, traer de nuevo, y regresar." Por lo tanto, si Dios dice que va a restaurar a algo o alguien, pienso que podemos confiadamente esperar que El siga nuestra definición del diccionario, y le vuelva a su condición original. Examinemos el siguiente verso:
Okay, aquí vemos a Job al inicio del libro. Escundrinemos su saldo bancario. Tiene 10 hijos, 7,000 ovejas, 3,000 camelos, 500 yugos de bueyes, y 500 asnas. A mí me parece que tenía mucho. Evidentemente era "el más grande de todos los hijos del oriente." Ahora, veamos su saldo bancario al fin del relato:
Okay, vemos que Job recibió otros 10 hijos, además 14,000 ovejas, 6,000 camelos, 1,000 yugos de bueyes, y 1,000 asnas. !Espera un momento! Esto no es simplemente restaurarle a su condición (estado) original, sino es el doble. Obviamente, Dios tiene un diferente diccionario que el nuestro. Cuando El restaura algo, El no solamente lo restaura a su condición original, sino lo mejora. Esto no ocurrió solamente a Job, tampoco. Nosotros podemos ver a lo largo de la biblia que el plan de restuaración de Dios siempre incluye mejoración. Antes de que Jesús fue crucificado, El prometió a sus discípulos:
Como parte del plan de restauración de Dios, que El cumplió por medio de Jesucristo, nosotros ahora tenemos el Espíritu Santo que es nuestro maestro, consolador y guía. Es comúnmente entendido que el Espíritu Santo no obraba por medio de la gente en la época del Antiguo Testamento como El obra hoy en día. No solamente esto, pero no hay ninguna evidencia bíblica para sugerir que Adán tenía la ayuda del Espiritu Santo antes de la caída en Génesis, capítulo tres. Esto es una parte de la obra de restauración de Jesús que comúnmente pasamos por alto. No pasamos por alto el hecho de que tenemos El Espíritu Santo disponible a nosotros, sino olvidamos que es parte de la obra restaurativa de Jesús.
Okay, ahora sabemos que la obra de restauración que Dios hizo en la vida de Job era una obra divina. ¿Cómo lo sabemos? Porque Dios fue muy específico en declararnos.
Sin embargo, ¿tenía Job algo que hacer con este proceso de restauración? ¿Había algunas acciones que hizo que ayudó a causar la restauración que Dios hizo en su vida? Para contestar estas preguntas, regresemos a la oración de Job al inicio de capítulo 42.
La primera cosa que descubrimos que Job hizo que preparó el camino para que Dios le restaurara fue arrepentirse. Sabemos que el entero propósito de lo que Dios permitió pasar en el libro de Job, era alcanzar una restauración espiritual. Pero, aunque Dios lo permitió, lo hizo por fe, confiando que tendría un efecto positivo en Job. Al ser un participante de la obra que Dios estaba haciendo en él, y por haber arrepentido, Job se puso en una posición que causó que Dios estuviera interesado en hacer unas obras a su favor. El arrepentimiento en sí, es una obra de restauración espiritual. La única manera que podemos ser restaurados en una relación con Dios el Padre es arrepentirse y aceptar a Jesucristo por Nuestro Salvador. Sin arrepentirse, hemos eliminado una parte muy importante de lo que necesitamos hacer. Porque, sin el arrepentimiento, no hay salvación. Literalmente, arrepentirse significa "volverse y regresar a Dios." Todos nosotros, si dejados a sólos, nos apartaremos de Dios. Esto es la definición de un pecador. Un pecador es alguien que ha apartado de Dios intencionalmente. El mensaje del Evangelio es un llamado de restauración a aquellos que escogieron de volverse de su malo camino y arrepentirse y entrar en buena relación con el Padre Dios, mediante Su Hijo, Jesucristo. Cuando Job se arrepintió en el capítulo 42, el reestableció su relación con Dios. Por sus propias palabras, sabemos que aunque conocía de Dios, no le conocía a Dios personalmente. Dijo, "He sabido de ti sólo de oídas, pero ahora mis ojos te ven" (Job 42:5). Hay mucha diferencia entre oír de Dios, y tener un encuentro personal con El. Muchísimas personas andan aquí y allí, llamándose creyentes, porque ellos han escuchado de Dios. Esto no les hace creyentes. Aquellas personas necesitan tener un encuentro personal con El. Aunque Job se consideraba ser creyente antes de las experiencias que están escritos en el libro de Job, no era en relación con Dios. Si, creyó en Dios, pero ero una creencia distante. Cuando se arrepintió, formó una buena relación con Dios. Permítame clarificar algo aquí. Dios habita fuera de nuestro concepto de tiempo. El tiempo, como lo entendemos, se regula por la rotación de la tierra, la luna y el órbito que toma la tierra alrededor del sol. Dios no habita aquí en la tierra, habita en el cielo. Por lo tanto, el tiempo no le afecta. Debido a que el tiempo no afecta a Dios, no importa tampoco en cual momento de la historia del mundo que alguien recibe a Jesucristo por su Señor y Salvador. Los judíos del Antiguo Testamento eran salvos de la misma manera que somos salvos hoy en día, es decir por su fe en Jesús. La única diferencia es que ellos no conocían Su nombre. Nada más, sabían que había un Dios, y que El proveyó un Salvador. Sabemos que Job conocía de este Salvador, a pesar de que no conocía Su nombre, porque lo dijo.
Abraham fue salvo de la misma manera. "Y Abram creyó en el Señor, y El se lo reconoció por justicia" (Gen 15:6). Si Abraham pudiera ser salvo de este manera, y en Dios no hay acepción de personas (Rom 2:11); entonces ciertamente podemos decir que este misma fe se aplicó a Job, y por lo tanto fue salvado. Pero, esto verdaderamente no es mi punto mayor, el punto clave es que Job, por un sincero acto de su voluntad, y una confesión de su boca, se arrepintió ante el Señor por su falta de fe y su orgullo. Esto es precisamente lo que permitió su restauración espiritual. Aunque el arrepentimiento de Job llevó su restauración espiritual, yo no veo nada en la biblia que indica que esto causó o debería haber causado su restauración física. Job era restaurado a una buena relación con Dios por medio de su arrepentimiento, pero todavía era pobre, enfermo, y se sentaba en sus cenizas. Tenía que hacer algo más.
Okay, por lo tanto, su arrepentimiento llevó la restauración espiritual de Job, pero no llevó su restauración física y material. Pues, ¿qué era lo que llevó su completa restauración? Para encontrar la respuesta, veamos un poco más adelante en capítulo 42.
Extrañamente, la primera cosa que Dios hizo después que Job se arrepintió no fue tratar con Job, sino tratar con sus tres amigos. Dios se enojó de ellos, porque no habían hablado de El de manera correcta y verdadera. De hecho, ellos no mencionaron nada de El, solamente acerca de Job. Al otro lado, como ya hemos visto, de los amigos de Job, solamente Eliú habló de Dios y le glorificó. Para prevenir que Dios tratara con su necedad, El les mandó llevar siete bueyes y siete carneros a Job, no por regalos, sino para que Job les usara por una ofrenda a Dios. Job oró por sus amigos, a fin de que Dios les perdonaría de su pecado. De la perspectiva de la vida de Job, hay tres elementos importantes que explican lo que sucedió. Primero, hay el aspecto de adoración, segundo hay una necesidad por una semilla, en la forma de una ofrenda que Dios podía multiplicar a Job por su cosecha, y el tercero es la oración. Todos los tres tenían una parte en la restauración de la parte natural en la vida de Job. Como creyentes del Nuevo Testamento, nosotros naturalmente tenemos poco entendimiento del acto de ofrecer un sacrificio en el altar a Dios. No tenemos ninguna necesidad de holocaustos, porque Jesús cumplió esta parte de la ley para nosotros. El es nuestro único sacrificio por el pecado, y para tener compañerismo con Dios el Padre. Nuestras ofrendas, en vez de ser de animales, son ofrendas financieras, ofrendas de tiempo por el servicio del Señor y ofrendas de adoración. El acto de sacrificar un animal en el Antiguo Testamento no era un acto pasivo, carente de emoción. Eran actos de adoración. Cuando Rey David llevó el Arca del Pacto a Jerusalén, lo hizo junto con muchas ofrendas sacrificatorias a Dios. Sin embargo, a la misma vez, la Palabra de Dios nos dice que él danzaba y adoraba mientra que llevaba el Arca.
Aunque nosotros sabemos que Rey David era un adorador, y naturalmente podemos esperar que él tomara esta oportunidad para adorar a Dios, esto no significa que las otras ofrendas que dio a Dios no fueron actos de adoración. No, nos muestra que fueron actos de adoración. Todos nosotros sabemos que "Dios ama al dador alegre" (2 Cor 9:7). Nosotros siempre usamos este verso cuando hablamos acerca de levantar una ofrenda en un servicio. Pues, ¿de dónde aprendió Pablo, que escribió este verso, acerca de ser un dador alegre? ¿Lo aprendió de la Iglesia del Nuevo Testamento? ¡No! Lo aprendió de la Iglesia del Antiguo Testamento. El acto de ofrendar un sacrificio a Dios era un acto de adoración, acompañada por música, cantos y danza. Después de llevar el Arca a Jerusalén, y situarlo en el lugar que le había preparado, David mandó a los levitas y sacerdotes que hicieran todas las ofrendas requeridas del torá (la Ley). Pero, también les mandó asignar a los levitas, por sus divisiones adorar a Dios veinte cuatro horas por día, siete días por semana. Estoy completamente seguro que cuando Job ofreció aquellos siete bueyes al Señor, para sus amigos, también lo hizo por un acto de adoración. Nosotros sabemos del primero capítulo, que Job era un adorador; aunque no era salvo, contínuamente hacía ofrendas a Dios. El acto de adoración de Job, parecido a nuestros actos de adoración, abrió la puerta a entrar en la presencia del Señor. Todos conocemos el verso que declara, "Entrad por sus puertas con acción de gracias, y a sus atrios con alabanza. Dadle gracias, bendecid su nombre" (Sal 100:4), pero aunque lo conocemos, no todos adoramos. Dice muy claramente que el clave para entrar en la presencia de Dios, donde hay todas Sus bendiciones y provisión, es por la alabanza y la adoración. Job tenía que entrar en la presencia de Dios a fin de que Dios podía restaurar las cosas que Satanás le había robado. Dios usó los amigos de Job, para proveer lo que le necesitaba para entrar en la presencia de Dios.
Regresemos a nuestros tres elementos que fueron necesarios por la
restauración del bienestar de Job. Fueron:
Ya que hemos platicado de como la adoración era una parte de su restauración, ahora veamos a la parte de la semilla que era también parte de su restauración.
Uno de los leyes espirituales más básicos que existe es la ley de la semilla. Hay muchas parábolas en las cuales Jesús enseñaba acerca de la semilla, la necesitad de sembrarla, y la cosecha que lleva la buena semilla. Esto es porque, según Jesús, todo el Reino de Dios fonciona por medio del acto de sembrar y cosechar. Si queremos una cosecha en nuestras vidas, nosotros necesitamos plantar una semilla. Esto aplica a todas las áreas de nuestras vidas, no solamente al dinero. Cualquier cosa puede ser una semilla. Si necesitamos tiempo, al sembrar tiempo al ministerio del Señor, El multiplicará nuestro tiempo. Si necesitamos sabiduría, al compartir la sabiduría que tenemos con alguien otro, nosotros abrimos la puerta para que Dios nos dé más sabiduría. Si necesitamos la revelación y el endendimiento de la Palabra de Dios, la mejor manera recibirlo es dar a otros la sabiduría y revelación que tenemos. Si necesitamos el consuelo, podemos recibirlo por consolar a alguien otro cuando están tristes o están lamentando. Dios siempre multiplicará cualquier semilla que le damos a El en fe. En cambio, si nunca sembramos, no podemos recibir. Cuando la viuda vino a Eliseo, porque un acreedor quería tomar su dos hijos, le preguntó, "Dime qué tienes en casa" (2 Re 4:2). Eliseo no esperaba que tenía suficiente en su hogar para pagar la deuda, sino buscaba una semilla. El sabía que si Dios iba a obrar un milagro de provisión por esta viuda, ellos necesitaban hallar una semilla.
¿O qué del tiempo cuando Jesús multiplicó a los panes y peces?
Una vez más, nosotros vemos a Jesús usando algo por una semilla, y multiplicándola. Si no hubiera habido los cinco panes y dos peces, estoy seguro que El hubiera dicho a Sus discípulos ir a la multitud y buscar a alguien que tuviera algo por una semilla, semejante la manera que vemos este cuento enseñado en la escuela dominical. Debido a que todas las posesiones de Job habían sido destruídos al inicio del libro de Job (Job 1:14-17) no tenía nada con que podía hacer una ofrenda a Dios. Yo no sé si él tenía un entendimiento de su necesitad de hacer una ofrenda, para que Dios pudiera multiplicarla, pero obviamente Dios entendió. El había provisto esta semilla, por medio de mandar a los amigos de Job que le den siete buyes y siete carneros. Dios provee la semilla, y también la causa que sea multiplicada.
Por fin, el tercero elemento de la restauración de Job era la oración. No una oración por sí mismo, ni oración por sus necesidades, ni oración por su lista de sueños; sino oración por otros. Nuestro Dios no quiere que seamos enfocados en nosotros, quiere que seamos enfocados en otros. Dijo a Abraham, "te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición" (Gen 12:2). Cuando nuestro entero tiempo de oración se pasa en pedir a Dios por cosas para nosotros, esto significa que estamos preocupados en nuestras propias vidas y necesidades. En vez de dar estas cosas a Dios, para que El pueda obrar en nuestras vidas, las tenemos firmemente en nuestras propias manos. Por esta razón, Dios no puede obrar a nuestro favor. Si queremos que Dios mueva en nuestro favor, debemos soltar todas las cosas que tenemos en nuestras manos, y darles al Señor. Debemos ser dispuestos tomar el paso de dejarlas en las manos de Dios, en vez de decir a Dios como tratar con ellas. Y debemos confiar que es Su voluntad bendecirnos. No hay ningún lugar mencionado en este capítulo final del libro de Job en el cual Job oraba por sí mismo y por sus necesidades. Sin embargo, él oraba por sus tres amigos. Esta oración, junto con la adoración y la semilla que ofreció, fue el clave final para abrir la puerta a la bendición de Dios. Ya hemos leído, en verso nueve, que Dios aceptó a Job cuando oró por sus amigos. Pero, examinemos una mirada de más cerca el verso diez.
Esto fue el punto clave de cambio por Job, cuando oró por sus amigos. Aunque Dios usó su adoración y su semilla para alcanzar la multiplicación de bendición, fue a este punto, el punto de oración, que Dios verdaderamente movió y, "restauró el bienestar de Job." Es mucho más probable que Dios mueva en favor de alguien que está haciendo Su voluntad y Su trabajo que en alguien que simplemente está sentado en la iglesia, calentado su banca. Lo he dicho antes, y voy a repetirlo: las bendiciones de Dios han estado preparados para nosotros antes de las fondaciones del mundo. El les ha puesto en el camino que preparó por cada uno de nosotros. Si queremos recibir esas bendiciones, necesitamos llegar a donde están, y no esperar que ellas vengan a nosotros.
Aquí vemos el inicio de la restauración de las finanzas de Job. Una vez que Job oró por sus amigos, y Dios "restauró el bienestar," Dios mandó que todos sus amigos, familiares y conocidos le visitara, llevando con ellos, plata y oro. ¿Por qué no vinieron antes? Porque Dios necesitaba tratar con el corazón de Job y llevarle a la cruz, antes de que Dios pudiera permitir que Sus bendiciones le alcanzaron. Nuestro Dios es un Dios de restauración. Si algo ha estado tomado de ti, pregúntate "¿Por qué?" ¿Qué está Dios tratando de cumplir en tu vida, que ha necesitado de que algo sea quitado de ti? Una vez que hallas la respuesta a aquella pregunta, puedes empezar de ser un participante activo en el proceso de restauración que Dios quiere alcanzar en tu vida. Pero, si continúas a caminar con los ojos cerrados, puede ser que nunca estarás restaurado a la plenitud que Dios quiere alcanzar en tu vida. |
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