Alcanzar el Libro de los Hechos
por Ricardo Murphy
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A través de la historia de la Iglesia, y aún la historia del mundo, el propósito de Dios fue que su poder y su presencia sean aumentados aquí en la tierra. Podemos ver ésto en la visión que tuvo el profeta Ezequiel en capítulo 47 de Ezequiel.
Este agua es el río de vida. Fluya del trono de Dios porque es Dios que creó y sostiene toda vida El agua también simboliza la Palabra de Dios. Esta Palabra de Dios causa el mover de Dios. Mientras que la Palabra sea manifesta en nuestras vidas, el mover del Espíritu Santo puede aumentar en la tierra. Este río es muy especial. No solamente fluya del trono de Dios, sino aumenta en grandeza mientras que fluya. Aquí en la tierra, vemos los ríos aumentándose también, pero es porque los afluentes les traen más agua. El más que un río fluya, el más que otros ríos les añaden su agua, hasta que se pone enorme. Este río espiritual no tiene ningunos otros afluentes. Solamente recibe su agua del trono, pero de todo modo continúa aumentándose. El aumento que vemos en este río es el mismo aumento en el poder y presencia de Dios aquí en la tierra. Dios ha sido obrando a través de la historia en el trasfondo donde no se puede verlo para alcanzar ésto. Desfortunadamente, muchas veces, hemos trabajado en contra de él, en vez de trabajar con él. Si esta visión de aumento es verdad, pues debemos ser mirando a un más grande mover del poder ungido de Dios aquí en la tierra ahora que en cualquier otra etapa de historia. Aunque tenemos registros históricos de la Iglesia, ellos no son suficientemente detaillados sobre las manifestaciones de la unción del Espíritu Santo para que podemos verificar que estamos aumentando en aquella unción. Sin embargo, hay un lugar en la historia de la Iglesia donde el poder ungido del Espíritu Santo, y las obras del Espíritu Santo están registrados con exactitud. En el libro de Hechos. Pués, debemos poder comparar la Iglesia de hoy con la Iglesia en el libro de Hechos. Si la Iglesia ha sido cooperando con la obra del Espíritu Santo, pués debemos ver que nosotros hemos bien sobrepasado las manifestaciones del Espíritu Santo en la Iglesia Primitiva.
Antes de que Cristo fue levantado al cielo, después de su resurección, él encargó a sus discípulos, los representates de la Iglesia Primitiva de continuar la obra que inició. Esto está escrito en lo que se llama la "gran comisión."
No solamente dio la gran comisión, sino también les dio autoridad y poder, en su nombre, para cumplir hechos sobrenaturales como guiado por el Espíritu Santo.
Fíjate que Cristo dijo que nosotros, a decir, el Cuerpo de Cristo, haría estas cosas "en su nombre." No en nuestro propio nombre, ni en el nombre de nuestra iglesia, ni tampoco en el nombre de nuestra denominación, sino en su nombre. Si esperamos manifestar el poder del Espíritu Santo para traer la gloria a cualquier otro que Cristo, estamos tristamente equivocados; su poder está dado para su gloria, no la nuestra. Numerosos creyentes intentan usar las palabras "en el nombre de Cristo Jesús" casi como son palabras mágicas. Ellos oran unas cosas ridículas, "en el nombre de Cristo Jesús y anticipan que reciban. Tales oraciones como, "Señor, te pido darme un Cadillac, porque soy uno de tus hijos, y merezco un Cadillac, en el nombre de Cristo Jesús, Amén." Entonces, cuando sucede que su Cadillac, o cualquier otra cosa por la cual oraron, no viene, ellos no entienen por qué. "¿Acaso porque no tuvo demasido fe?" "¿Acaso porque no oré con suficiente fe?" "¿Acaso porque no oré bastante alto, elegante, o prolongado?" Se necesita entender que las palabras "en el nombre de Cristo Jesús" no son palabras mágicas. Ni son una fórmula para usar por recibir todo lo que queremos. Ellas literalmente significan que estamos orando de acuerdo con la volundad y deseo de Cristo. Medita en ésto de la siguiente manera. Si contratas un abogado ir al corte para ti, das a aquel abogado la autoridad hacer cosas "en tu nombre." El no tiene ninguna autoridad de su propia parte, solamente tiene la autoridad que tu le has dado. Esto significa que solamente puede hacer lo que le has instruido hacer, o lo que quiere que haga. Esta operando de acuerdo con tu voluntad. Si él pisa fuera de aquella autoridad limitada, tú no le dejarás seguir trabajando por ti. Es el mismo al hacer cosas "en el nombre de Cristo Jesús." Nosotros, actuando como sus ambasadores aquí en la tierra solamente tenemos la autoridad de hacer lo que nos ha instruido hacer en su Palabra, y de acuerdo con su voluntad. El nos ha prometido que mientras que quedamos dentro de los límites de aquella autoridad, que su Espíritu Santo manifestará su poder de parte de nosotros.
Por todo el libro de Hechos, hallamos el poder del Espíritu Santo manifestado por los creyentes. Más específicamente este libro es un registro de las obras del Espíritu Santo trabajando por los apóstoles. Sin embargo, de ninguna manera está limitado a los apóstoles, también demuestra los diáconos y otros siendo usando como instrumentos del Espíritu Santo. El propósito de Dios fue que los ultimos días comenzarán en el libro de Hechos. Aún Pedro proclamó ésto en la primera mensaje que predicó el día de Pentecostés.
Si el Cuerpo de Cristo había continuado en la perfecta voluntad de Dios, pués el mover de Dios que vimos en el libro de Hechos hubiera sido solamente el inicio. De allá, hubiera crecido y aumentado hasta el día del regreso de Cristo. Desgraciadamente, es muy fácil por una persona de caer en tradición y estructura (rutina) en vez de seguir la plena guía del Espíritu Santo. Pués, en vez de que el mover creció de aquel punto en adelante, retrocedió, alcanzando a niveles bajos que Dios nunca quiso. Por la historia de la Iglesia, Dios ha sido obrando mediante los varios avivamientos para llevarnos otra vez al nivel donde ellos estuvieron en la Iglesia Primitiva. Algunos dirían que ésto no es verdad porque ésto aruinaría el itinerario de Dios. Estas personas olvidan el poder y sabiduría de Dios. El es tan adelantado de nuestro entendimiento que supo como la humanidad caerá lejos de su ideal, e hizo sus planes para tomar ésto en cuenta.
Antes de que venga el fin, Dios debe llevarnos a la plenitud de su poder y gloria. Esto significa que primero debemos alcanzar con lo que estaba sucediendo en el libro de Hechos, y luego sobrepasarlo. Pués, fijamos en algunas de las cosas que sucedieron en aquellos tiempos para ver donde estamos ahora en comparasión. La Gente Vio a Jesús
En el libro de Hechos, habían ocasiones cuando Jesús se mostró a la gente. Por supuesto, despues de la resurección, 500 personas le vieron en un periódo de 40 días, pero ésto no es todo. En capítulo nueve, vemos que Dios llamó a un cierto fariseo llamado Saul para ser un apóstol. Durante el proceso, su nombre fue cambiado a Pablo, y fue él que escribió 2/3 del Nuevo Testamento. Para hacer el mensaje muy claro a Pablo, Cristo vino su mismo y le habló. ¿Estamos viendo ésto hoy? Sí, de hecho, esta manifestación del Espíritu Santo sucede, y ha sido sucediendo por los últimos 30 años. Muchos ministros y otros creyentes han testificado de que vieron a Cristo y que les hablaron. Los Creyentes Pidieron la Sabiduría de Dios para Hacer Decisiones
Muchas veces intentamos hacer cosas sólos. Pero, vemos que la Iglesia primitiva estuvo tan íntima con Dios que le fueron a él con todas sus preguntas. Ellos realizaron que Dios se interesaba en los detailles en sus vidas diarias, y estaba siempre listo darles las instrucciones que necesitaron para cumplir su voluntad. Dios ya desea ser una parte de cada paso que tomamos. En vez de ir a Dios y decir "aquí es mi agenda, bendígalo por favor," debemos hacer lo que hizo Cristo, y pedir a Dios por su propia agenda. Si queremos un plan bendecido, él lo tiene por nosotros. No quiero decir simplemente pedir la ayuda de Dios solamente con asuntos grandes tampoco. Nuestro Padre se interesa en cada área de nuestras vidas. Cuando le permitimos que tome control total, pues podemos ser más eficaz por él. La mayoría de nosotros todavía trata de estar en control. Necesitamos "darnos por vencido y dejar que Dios sea en control de todo." No hay ninguna manera que el plan de Dios desarrollará mediante alguien otro que aquellos que estén dispuestos de dejar que Dios manda. Una de las maneras en que el Espíritu Santo dio sabiduría en el libro de Hechos fue por visiones y sueños.
Los creyentes fueron tan sensitivas a este método de comunicación, y aceptaron estas cosas como si Dios fuera hablándoles. Dios no ha cambiado, Ya nos habla por visiones y sueños, pero somos tan "refinados" que no le damos a él el crédito. Acaso mencionamos algo sobre haber tenido un sueño, pero no lo aceptamos como Dios que nos estuvo hablando. 3,000 Fueron Salvados de un Mensaje
El primero mensaje predicó por la Iglesia primitiva fue predicado por Pedro. Este es el mismo discípulo que negó a Cristo tres veces. El era un pescador inculto, brusco, agresivo, y terco quien tuvo un encuentro con el Dios viviente. El mensaje de Pedro no tocó los corazones de la gente a causa de su eloquencia; porque no sabía como ser eloquente. No movió sus emociones por brincar, gritar y escupir. Estoy seguro también que no les convenció por su tremendo lógico, no fue educado bastante para debatir los detailles de teología. No fue tampoco su personalidad caresmática que convenció a la gente de juntarse con su iglesia. Después de todo, ¿Quién quería tener un pescador, especialmente uno con la personalidad de Pedro por su pastor? Seguramente no fue el programa de niños, el programa de jóvenes, o los tiempos de convivios familiares que les interesaron. Pedro no tuvo nada que ofrecer sino la verdad de la Palabra de Dios. ¿Por qué tantos pudieron conocer al Señor por un sólo mensaje? Porque Pedro habló bajo la unción y guía del Espíritu Santo. No estoy hablando de una unción falsa como muchos con la cual temblan, saltan, y corren. No, estoy hablando de una unción que tomó control de su boca y permitió que el Espíritu Santo hablara por su boca. Aquella unción lleva los mejores mensajes. Aquella unción tocó los corazones. Aquella unción cambia las vidas. Esto es el tipo de unción que necesitamos hoy en nuestros púlpitos. A propósito, aquellos no fueron el tipo de gente que hicieron una decisión por el Señor un día, y cambiaron sus mentes otro día tampoco. Más adelante, vemos que aquellos mismos creyentes fueron persecutados por su fe, algunos hasta el punto de ser matados, y ellos no retrocedieron de su Señor. El Espíritu Santo fue Dado por la Imposición de las Manos
Parece que el recibir el Espíritu Santo en muchas iglesias pentecosteses es difícil. He sido en iglesias donde ellos oraron por alguien por horas para que recibiera el Espíritu Santo. Pués, hay personas que recibieroan tal oración en muchas ocasiones, pero parece que nunca le recibieron. ¿Por qué? No parece que la Iglesia Primitiva tuvo ningún problema concernante el imponer las manos sobre la gente para recibir el bautismo del Espíritu Santo. Cada tiempo que está mencionado en el libro de Hechos, los creyentes oraron, y las personas recibieron. ¿Por qué? No fue porque solamente los apóstoles oraron tampoco. Ananías, un creyente por otra parte inconocido, impuso manos sobre Pablo para recibir su vista y ser bautizado en el Espíritu Santo. (Hec 9:17). Yo pienso que parte del problema en que tratamos concernante la imposición de las manos está demostrada por las acciones y actitudes de Simeón en capítulo ocho, en el libro de Hechos. Simeon ha sido un brujo, pero recibio el Señor. Sin embargo, extranó su posición e importancia en el pueblo. Para recobrar poder y posición espiritual, él ofreció dinero para recibir el poder de imponer sus manos sobre la gente para que recibieron el Espíritu Santo. (Hec 8:18). Como Simeón, muchos ministros y creyentes hoy quieren tener un ministerio "llamarado." Ellos no les interesan tanto en los resultados que surgen en los corazones de la gente, que les interesan en los resultados que surgen en el plato de ofrenda. Están mas interesados en tener su nombre escrito en un artículo de una revista en vez del libro de vida. Ellos quieren parar ante la cámera de televisión, en vez de parar ante el trono de Dios. En vez de glorificar el Señor, están robando la gloria del Señor por sus mismos. Dios ha siempre anhelado que su gente sea santo. ¿Cómo podemos esperar que bendiga la obra que hacemos, cuando verdaderamente no la hacemos en su nombre, sino en nuestro propio nombre? Si queremos ver su poder, debemos humillarnos y darle la gloria debido a su nombre. Muchos Fueron Sanados De todas las manifestaciones que vemos en el libro de Hechos, las sanidades fueron probablemente la manifestación la mas común. Hay numerosas sanidades específicas mencionadas, junto con varios lugares donde menciona muchas personas sanadas. Aquí es una muestra:
¿Por qué tantas personas fueron sanados en los evangelios y el libro de Hechos, pero no se ve muchas sanidades hoy? Hay al mínimo, ocho lugares en los evangelios donde declaran que Cristo "sanó a todos los que estaban enfermos" que vinieron a él. Mi biblia declara que "Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos (Heb 13:8). Pues, si él es el mismo, y sanó a todos que vinieron a él cuando caminó sobre la tierra, pués ¿por qué no estamos viendo a todos aquellas por quienes oramos, recibir su sanidad hoy? No se puede decir que solamente Cristo sanó a las personas. De los ejemplos de los versos que enumeré del libro de Hechos, el Espíritu Santo estaba ocupado sanando a la gente en aquellos tiempos también. Tampoco puede decir que la sanidad fue solamente por la Iglesia primitiva, porque ya hay personas que están siendo sanados hoy. Tampoco fue solamente limitado a los apóstoles. Mencioné antes que Ananías impuso las manos sobre Pablo para que recibiera sanidad (Hec 9:17). También vemos en el libro de Hechos que el Señor usó a los diáconos para efectuar sanidades.
El método favorito de Dios para evangelisar es una demostración de su poder. Cuando la gente están sanadas, ambos emocionalmente y físicamente, y están libradas, son listos a recibir el Señor. La Iglesia de hoy, y el mundo de hoy necesitan la demostración del poder del Espíritu Santo.
La Palabra fue Decarada con Valentía
Los creyentes de la Iglesia primitiva fueron valientes concernante su declaración sobre su Señor. Testificaron y predicaron abiertamente, en público sobre quien fue Cristo y lo que él hizo por ellos. Me gusta mucho el fin del verso arriba, "reconocían que ellos habían estado con Jesús." No reconocieron la preparación académica de Pedro y Juan, porque no tuvieron ninguna. El motivo clave por su ministerio fue que hubieron estado con Cristo. La intimidad con el Señor trae valentía. No solamente es muy difícil, pero casi imposible hacer una declaración fuerte por alguien que no se conoce bien. Pero, cuando pasamos mucho tiempo con nuestro Señor, la gente puede vernos y discernir el efecto de su presencia en nuestra vida. Su influencia sobre nosotros sale de cada célula de nuestro ser, en nuestras acciones, palabras, y actitud. Si verdaderamente amamos al Señor, no podemos guardarlo secreto. Si él es la primera prioridad en nuestras vidas, querermos que otros le conozcan. Pero si no, pués no deciremos nada sobre él.
Negar el Señor no solamente es decir que no es Señor. Tampoco es solamente la falta de no aceptarle como Señor en nuestras vidas. Negar el Señor es falta de declarar su Reino y su gloria. Es ser avergonzado de él. Es mantener nuestra relación con él un secreto. … y Fueron Persecutados por su Fe En China, muchos creyentes están encarcelados hoy por su fe. Sin embargo, ésto no les detienen de predicar Cristo. Ellos consideran que un pastor verdaderamente no tienen un ministerio para el Señor hasta que ha pasado tiempo en la cárcel por su fe y ministerio. De buena gana van a la cárcel para Cristo, y allí predican y le adoran.
Jesús prometió que además de las bendiciones que recibiremos de él, que sería persecución. En la Iglesia del Oriente hoy, tendemos de pensar que somos siendo persecutados cuando alquien dice algo malo sobre nosotros, nuestra iglesia, o nuestro Señor. Pero, a través de la historia de la Iglesia, ha sido gente que murió por su fe, declarando la majestad de Cristo, aún hasta el momento de sus muertes. La verdadera persecución incluyó azotes, encarcelamiento ilegal, y aún la muerte. Comenzó cuando ellos clavaron a Cristo en la cruz, y no terminarán hasta que venga el milenio. Herodes declaró la primera persecución "oficial" en el libro de Hechos, capítulo 12. La última está escrito en el libro de Apocalipsis. Concernante la persecución, es interesante que la Iglesia siempre crece durante tiempos de persecución. Los creyentes se ponen más valientes. Ellos predican mejor, viven vidas más santas, y llegan a ser más rendidos al Señor. Aquellos que no quieren rendirse totalmente no dicen una oración de salvación, y dejan la Iglesia. …Y Creyentes en la Cárcel Fueron Librados por Terremotos, Angeles, y Oración
En tres ocasiones diferentes en el libro de Hechos, se ve a los creyentes injustamente puestos en la carcel. Sin embargo, en cada instancia, Dios les libró. Literalmente, Dios demostró que su poder fue más grande que los más grandes poderes humanos. Fue evidente que cada vez, el factor culminante en mover el mano de Dios fue la oración y la adoración. Los creyentes no fueron a Dios para quejar, tampoco torcieron las manos y lamentaron; ellos declararon la bondad de Dios. En una de estas ocasiones, aquellos que estuvieron en la cárcel estaban cantando alabanzas a Dios, dentro de su cárcel. ¡Por supuesto Dios pudo obrar por ellos! El cuarto tiempo que alguien fue encarcelado en el libro de Hechos sucedió cuando Pablo fue tomado preso. Aunque por fin se lo libró, esta situación fue diferente. Pablo vio su encarcelamiento como una oportunidad para predicar la Palabra a los líderes romanos, aún a César. Con buenas ganas se dejó ser encarcelado por aquel propósito; y cuando terminó aquella obra, Dios arregló el necesario para que fuera librado. Ellos Fueron Consumidos por el Fuego del Espíritu Santo, no Solamente una Flamita
Cuando la mayoría de los creyentes leen este verso, el retrato que ven en sus mentes es el de una flamita, más o menos el tamaño de un mano, sentando sobre la cabeza de cada persona. Una pequeña discreta. Solamente suficiente para mostrar que Dios está haciendo algo, sin ser bastante para avergonzarles. No sé de ti, pero yo no sirvo a un Dios pequeño. Cuando mi Dios hace algo, él lo hace de manera grande. Esto no fue solamente una flamita sobre las cabezas de los discípulos… fue un gran fuego que les consumió (Heb 1:7). Este fuego del Espíritu Santo no fue el bautismo del Espíritu Santo que está mencionado en el próximo verso; es el bautismo de fuego que vino para purificar los creyentes. Cuando Juan el Butista habló del Mesias que iba a venir (Cristo), dijo:
Fíjate que Juan habló de dos bautismos diferentes; un bautismo con el Espíritu Santo, y un bautismo con fuego. Vemos que ésto sucedió en Hechos, capítulo dos, al nacimiento de la Iglesia. Fíjate también que el bautismo con fuego (Hec 2:3) vino antes del bautismo con el Espíritu Santo. (Hec 2:4). ¿Por qué? Porque es por el fuego purificador del Espíritu Santo que somos hechos vasos de honra, listo para el uso del Señor (2 Tim 2:20-21). Dios está buscando aquellos vasos de honra, para que pueda confiarles con el poder ungido de su Espíritu Santo. El bautismo del Espíritu Santo vino a la Iglesia para llenar los creyentes con su poder. El bautismo con fuego vino para purificar la Iglesia. Nosotros, la Iglesia, hemos concentrado sobre el bautismo con el Espíritu Santo y hemos ignorado el bautismo de fuego. Sin embargo, para que la plenitud del poder del Espiritu Santo fluya a través de nosotros, necesitamos ser purificado y necesitamos ser bautizado en fuego. De todas las cosas que sucedieron en la Iglesia primitiva que no están occuriendo hoy día, pienso que ésto es la más importante. Porque no estamos redibiendo el bautismo de fuego, no estamos en una condición para la plenitud del poder del Espíritu Santo de fluir a través de nosotros. Nadie Consideró lo que Tenía Como el Suyo
Quiero hacer un punto final; que pienso que grandemente habla a la Iglesia de hoy. Nadie tenía la actitud que lo que tenía pertenecía a ellos. Cada uno tuvo la actitud de que cualquiera que tenía pertenecía al Señor, y que ellos solamente fueron mayordomios sobre ésto. Cuando hubo una necesitad, fueron listos a vender algo, para ayudar a aquellos que tuvieron aquella necesitad. Nuestra sociedad hoy es muy materialística y esta actitud ha invadido la Iglesia. No damos a los necesitados, porque nos sentimos que debemos guardarlo por nosotros. En el tiempo de Cristo, un judío ávaro o codo dio 40 porciento de su ingreso; un judío generoso dio 60 porciento. Al judío, la más grand parte de su dar no son los diezmos, sino es lo que dan a los pobres. La Iglesia Primitiva meramente continuó en aquella actitud judía, y dio a los necesitados. En nuestra sociendad hoy, esto sería una demostración enorme del "nuevo mandamiento" que Cristo dio a sus discípulos; que amen los unos a los otros, como él les ha amado (Jua 13:34). El mundo necesita ver aquel amor, porque no sabe lo que es un verdadero amor incondicional .
De ninguna moda es esta lista completa. Hubo mucho más que hizo el Espíritu Santo por la Iglesia Primitiva. Pero pienso que es suficiente para hacer el punto. No estamos ya a este punto, y debemos estar allí. El deseo de Dios para la Iglesia hoy, es que no solamente alcancemos la Iglesia en el libro de Hechos, sino que la sobrepasamos; para que la lluvia futura caiga sobre la tierra sea más fuerte que la lluvia postrera. Pués, ¿dónde empezamos? ¿Qué es la primera cosa que debemos hacer para alcanzar aquellas cosas que sucedieron en el libro de Hechos? ¿Qué quiere Dios que hagamos? No estoy seguro que puedo contestar ésto. No hay ninguna manera en que puedo afirmar conocer la plenitud de la voluntad de Dios. Pero Cristo dijo que lo conoció antes de que asendió al cielo;
Mirando a aquellas palabras, parece que Cristo esperó que sus discípulos hicieron aquellas cosas que vemos en el libro de Hechos. Si regresamos a Ezequiel, capítulo 47, donde empezamos este estudio, nuestro Padre Dios esperó un aumento en aquellos milagros aún después que Cristo estuvo aquí en la tierra. Es a nosotros asegurar que suceda. Jesucristo dijo, "estas señales acompañarán a los que creen." ¿Qué es una señal? No te pones muy espiritual; en el natural, ¿qué es una señal? Es una identificación, ¿verdad? Cuando vemos una señal, ella identifica algo. Aquellas manifestaciones del poder de Dios, deben seguir pos los creyentes y identificarles como los hijos de Dios. Otra vez yo repito, Cristo dijo, "estas señales acompañarán a los que creen." ¿Creen qué? Creer significa tener confianza en la Palabra de Dios y el Dios de la Palabra. Significa que cuando Dios dice algo, o lo tiene escrito en su Palabra, entonces, confiamos que él hará exactamente lo que dijo que haría. Esto es un creyente. No estamos viendo las identificaciones porque no tenemos la confianza. Vemos en la biblia que Dios sanó a la gente y no tenemos la confianza que lo hará el mismo por nosotros. Leemos acerca de las bendiciones materiales que Dios dió a Abraham, Isaac, and Jacób y no saben porque él no está dándonos bendiciones materiales. Vemos los milagros del Espíritu Santo manifestado por los creyentes en la Iglesia Primitiva y pensamos en que bueno sería si él hiciera la misma cosa por nosotros hoy día. Nosotros deseamos, en vez de confiar. Nosotros no vemos a los cultos de nuestras iglesias anticipando que Dios mueva. No oramos anticipando numerosas manifestaciones. Lo hacemos solo por un sentido de obligación. Es tiempo que la Iglesia sea la Iglesia del libro de Hechos. Necesitamos hacer lo que ellos hicieron, para que podemos sobrepasar lo que hicieron. El mundo necesita ver Dios mover, y solamente pueden verlo cuando él mueve por nosotros. Es tiempo. |
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