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CARTA ABIERTA AL CUERPO DE CRISTO
JULIO 2008

10 julio 2008

CARTA ABIERTA AL CUERPO DE CRISTO

Queridos Hermanos y Hermanas en Cristo;

Gracia sea a ustedes, y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo

Les escribo hoy porque estoy muy molestado por algo que está pasando en el Cuerpo de Cristo; específicamente aquí en los Estados Unidos. En muchas maneras, la iglesia, o al menos grandes partes de la iglesia, han dejado el evangelio de Jesucristo a fin de buscar otro evangelio; uno que les hace más cómodo. Uno que les permite vivir como quieren, pecar como quieren, y todavía ir al cielo.

En estos últimos años, hemos visto unas declaraciones muy anti-bíblicas hechas en público por unos ministros famosos. La esencia de aquellas declaraciones ha sido que no tenemos que aceptar a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, y que todos “los buenos” pueden ir al cielo. Unos han llegado tan lejos de la escritura al decir que hay muchos caminos al cielo (una enseñanza de la Nueva Era), que todos que aman a Dios (no importa su nombre) pueden ir al cielo (aunque no reciben a Cristo), y que no es necesario recibir a Cristo para recibir las bendiciones de Dios.

Estas enseñanzas no están de acuerdo con las Sagradas Escrituras. La Biblia declara muy claramente, en ambos el Antiguo y el Nuevo Testamento, que los pecadores no pueden pasar por el portón del cielo. No importa si hemos orado una oración de salvación, si todavía vivimos como pecador, somos pecadores. La única cosa que nos salva del fuego del infierno es la gracia de Dios. Recibimos aquella gracia cuando recibimos a Jesucristo como Señor y Salvador.

Estas declaraciones han zapado y debilitado la fundación de la escritura y el mensaje del evangelio en las mentes de mucha gente. Muy justamente podemos juzgar estas declaraciones ser herejías. Múltiples miles de personas, quienes siguen aquellos ministros, han aceptado estas enseñanzas como si fueran la verdad, y han entrado en estas herejías.

Anótase, por favor, que no estoy hablando de los desacuerdos doctrinales sobre puntos menores. Si uno habla, o no habla en lenguas no les mandará al infierno. Ni serán enviados al infierno por su creencia acerca de la imposición de manos mientras uno ora por los enfermos. Estoy hablando de los asuntos básicos de nuestra fe cristiana. Aunque hay algunos que condenan los ministros que viven en mansiones, o porque tienen su propio avión, no estoy juntándome con ellos. No tengo problema si Dios decide bendecir un ministro materialmente. Aquel asunto es entre ellos y Dios, no quiero tomar parte en su discusión.

Estoy hablando de la validez de la escritura, y nuestra interpretación de ella. Cualquier cosa que socava (trae duda de) la divina escritura no proviene de Dios. Ni, tampoco es una enseñanza que ignora la mayor parte de escritura para hacer su punto. Cada uno tiene que ser bien cuidadoso en como interpreta la Biblia.

Como creyentes, creo que somos individualmente responsables ante Dios por lo que aceptamos como la verdad de la Biblia. Dios no aceptará la excusa de “hermano fulano nos enseñó así,” o “mi pastor predicó eso el domingo pasado.” Tenemos que examinar individualmente cada enseñanza y predicación que recibimos, por la fin de determinar si es de Dios y se está de acuerdo con la Biblia.

El discernimiento espiritual y natural viene de la misma manera; por conocer la verdad. Cuando uno sabe la verdad, puede comparar todo lo demás con ella. Lo que es la verdad se mostrará como verdad, pero lo que es falso también será mostrado falso.

Tristemente, el cuerpo de Cristo ha llegado a ser bien flojo. Hay pocos que están dispuestos estudiar la Escritura por sus mismos, con la fin de captar el conocimiento de la verdad. Aun menos encontramos a personas en la iglesia que toman notas, con el fin de revisar aquellas notas con sus biblias en mano, y verificar que vale la pena guardar lo que han escuchado en sus corazones. No estudiar la Biblia es igual a decir, “No necesito conocerla.” Uno que no estudia seguramente aceptará cualquier mentira que suena bien al momento.

Hermanos, no acepten lo que alguien les enseña, sin que lo revisa por su mismo. No me importa quien sea; su pastor, el superintendente, un predicador famoso de la televisión, o yo; ustedes tienen la responsabilidad personal por lo que deciden aceptar. El apóstol Pablo escribió a Timoteo, su hijo en la fe:

Procura (estudia) con diligencia presentarte á Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad.

2 Timoteo 2:15

Fijase que este verso sale un poco diferente en inglés, porque allá dice “Estudia con diligencia presentarse a Dios aprobado…” Pues, si requiere el estudio para mostrarnos aprobado, ¿Qué de nosotros que no estudiamos? ¿Esto significa que tenemos que ser vergonzosos? Sí, así es. Estaremos vergonzosos por nuestras fallas en andar como debemos de andar en la vida cristiana; o estaremos vergonzosos cuando estaremos delante nuestro Señor y Rey.

Quiero animarles, mis hermanos queridos, hacerse estudiantes de la Palabra de Dios. Permitan que el Espíritu Santo sea su propio maestro personal; abriendo la Escritura a su corazón, y explicándole su significación. Pídanle ser su maestro, y El lo hará.

No me malentienda, por favor, no estoy diciendo que es malo buscar maestros humanos. Solamente estoy diciendo que no debemos de dependernos siempre en ellos. Es bueno buscar y escuchar las enseñanzas de los piadosos. A la vez, necesitamos usar la sabiduría de Dios en discernir lo que debemos de escuchar; y como acabo de explicar, verificarlo por nuestros mismos.

Quiero pedirles una cosa más, es que haga una decisión de orar por todos aquellos que se encuentra en el ministerio. Al aceptar la llamada de ser ministro, es aceptar el puesto de ser un blanco delante del enemigo. Lo más alto que uno está levantado por Dios, lo más grande blanco que será. Satanás prefiere destruir el ministerio de uno que ministra a los diez miles, en vez de uno que está delante de una docena. Si él derrumba alguien con un ministerio grande, puede destruir las vidas de muchos otros creyentes.

Entonces, ore por todos en autoridad; ambos en el secular y en el espiritual. Sea una guarda espaldas por alguien, para que el enemigo no los pueda atacar de atrás, o destruir su corazón. Juntos no permitimos que el enemigo tenga una entrada en la iglesia.

Sea bendecido. Busca el Señor. Entrega todo sus caminos a El.

En el nombre precioso de Jesucristo,

Ricardo Murphy

Copyright © 2008 por Rich Murphy, Maranatha Life,
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