Los Ministerios de los Apóstoles y los Profetas en la
Iglesia de Hoy
por Ricardo Murphy
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Hay mucha confusión respecto a los cinco ministerios en la Iglesia de hoy, especialmente el ministerio de los apóstoles y profetas. Muchas veces, en lugar de cinco ministerios, parece que creemos en dos ministerios; pastores y evangelistas. Los pastores son aquellos que quedan en un lugar, y los evangelistas son aquellos que viajan de un lugar a otro. Sí, también tenemos maestros, pero ellos nada más enseñan las clases dominicales a los niños. No hay otra razón por aquel ministerio. Esta mala interpretación está robando el Cuerpo de Cristo de recibir todo que Dios desea derramar sobre su pueblo. Si Dios estableció cinco ministerios, y nosotros recibimos sólo dos partes de ellos, estamos recibiendo solo 40% de lo que necesitamos. Cada obra en los cinco ministerios tiene un enfoque, propósito y unción específica. Cada una contiene una parte del ministerio y la unción de Cristo. Cada una provee algo que el Cuerpo de Cristo necesita para alcanzar la voluntad de Dios aquí sobre la tierra. La Iglesia ha perdido los ministerios del profeta y del apóstol. Además, hemos perdido parte de la bendición de Dios por la Iglesia. Sin embargo, Dios está obrando hoy para restaurar estas partes esenciales del ministerio.
Pablo no estableció nada nuevo aquí. Todas las obras de los cinco ministerios existieron en el Antiguo Testamento. Obviamente extistieron profetas, porque el Antiguo Testamento contiene numerosos libros escritos por ellos. Vemos también el pastor, personificado (incluído) en el sacerdocio aerónico. Pero, además hubo apostoles, maestros y evangelistas. Para empezar este estudio, aclaramos los papeles del pastor, evangelista y maestro. Estos tres forman el gobierno fondacional de la iglesia local, y llevan a cabo la mayoría del ministerio a los corderos de Dios. Pastor
El pastor es el cuidador principal de los corderos de Dios. El Señor
fue muy específico en su elección de títulos aquí,
usando un imagen que fue común en aquella época, y claramente
retrató la obra de un pastor espiritual siendo igual que un pastor
de corderos. El pastor tiene tres funciones basicos. Ellos son:
Aunque la mayoría de la gente considera que el aspecto de alimentación ser la parte mayor de la obra de un pastor, ésto no es verdad. Realmente, no hay nada en las Escrituras que dice que un pastor es responsible para personalmente alimentar a sus corderos. El puede, pero de todo modo no tiene que hacerlo si mismo. En cambio, él es responsible de asegurar que tengan aceso a buena comida espiritual, pero ésto no es igual que alimentarles espiritualmente si mismo. Un pastor puede asegurar que los corderos sean alimentados al traer personas que tienen comida espiritual por sus corderos. A fin de alimentarles lo mejor, él necesita ayuda de una combinación de todos los otros miembros del ministerio de las cinco obras, porque cada uno tiene un sabor diferente de comida con diferentes nutrientes que proveen. El puede aumentar esta alimentación con buenos libros cristianos que él ha leido, y recomendarles y aun proveerles a su congregación. Además es posible que él recomenda que sus corderos vayan a escuchar a un ministro que está minstrando a otra iglesia (Yo realizo que ésto es una idea bien radical). La parte de la obra del pastor que es liderazgo es más por su ejemplo que ninguna otra cosa. Hay un dicho en la Iglesia que va así, "como va un pastor, tambien va su congregación." La cantidad de verdad en esta frase es increíble. Si un pastor es fuerte en una área, su iglesia tendrá de estar fuerte en aquella misma área. Pero, si él tiene una área de debilidad o pecado, tambien su congregación tendrá. Estas debilidades son parte de por que es tan importante que un pastor lleve a otros minstros a alimentar sus corderos. Todos tienen debilidades, y nosotros debemos trabajar con diligencia para superarlas. Pero, aun más importante que ésto, no queremos pasar nuestras debilidades a otros. Al traer otros para ministrar quienes son ungidos en áreas en las cuales en pastor no es ungido, él ayuda sus corderos a crecer en áreas en las cuales él no puede capacitarles personalmente. De todas las responsabilidades del pastor, el proteger los corderos es la mayor parte y también la parte la más difícil. Cuando Rey David fue niño, tenía la responsabilidad de vigilar y proteger los corderos de su padre. Como parte de aquel trabajo, mató ambos un león y un oso (1 Sam 17:34-37). Aunque no encontramos a muchos leones y osos en nuestras iglesias hoy que entran para comer los miembros de nuestras congregaciones, sí encontramos el equivalente espiritual. Ambos Jesús y Pablo nos advertieron respecto a los "lobos" que iban a venir a las iglesias (Mat 7:15; 10:16; Luc 10:3; Hec 20:29). Estos "lobos" son profetas falsos y otros minstros falsos que vienen a la Iglesia no para ayudar, sino a fin de sacar y robar de los corderos. Ellos se interesan en recibir la gloria por sí, en vez de darla a Dios. No pienses que todos los lobos son minstros que vienen a la Iglesia. Muchas iglesias tienen lobos dentro de ellas; a menudo ellos son escondidos dentro de su liderazgo. Los brujos y satanistas haacen un fuerte esfuerzo planeado para infiltrar la Iglesia. Ellos conocen todoas las palabras adecuadas decir, conocen la biblia, y conocen como actuar como un creyente. Pero, su fidelidad y obedience es a Satanás, no a Jesús. Pedro también nos advertió que "Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar" (1 Ped 5:8). No dice que es león, sino que él le incanta pretender que sea uno. ¿Cómo puede un pastor proteger el rebaño de aquellos lobos y leones? Por discernimiento y oración. Es sorprenente que insensatos pueden ser los corderos, al no reconocer los peligros, comer comida mala, y beber agua mala. No es una sorpresa que el Señor usó los corderos como una analogía por los miembros del Cuerpo de Cristo; sin un pastor que les cuida bien, una congregación hará igual. Debido a la mayor experiencia y unción de un pastor, él es a menudo mejor en discernir los lobos y leones que pueden tratar de atacar a los corderos bajo su cuidado. Por consiquiente él puede advertir los corderos y llevarles en una mejor recorrido (dirección). Pero, la mayor parte de la protección de un pastor por los corderos es en oración. Es allí, que él pastor puede más eficazmente batallar en contra de aquellos que querían tratar de devorar y destruir los corderos. Un verdadero pastor será siempre en oración por su congregación. No sólo por sus peticiones, sino por la voluntad de Dios y su protección sobre sus vidas. Evangelista La obra del evangelista es doble; evangelizar y motivar. Aunque todos en el Cuerpo de Cristo tienen una responsabilidad de ayudar a cumplir la grande comisión, el evangelista es llamado, capacitado y ungido específicamente en esta área. Esto no necesariamente significa predicar campañas evangelísticas, sin embargo. Las estatísticas muestran que el evangelismo más eficaz no consiste de las campañas; consiste de ministerio cara a cara. Aunque algunas evangelistas predican, no todos predican. De hecho, yo creo que la mayoría de los evangelistas no son llamados predicar del púlpito, sino ministerio uno a uno. La otra parte del ministerio de un evangelista es animar y motivar la gente a fin de que ellos sirven a Dios. Sus mensajes serán muy emocionales y animados. Pero no serán bien llenos de verdades espirituales profundas. Si un creyente solamente recibe el mensaje de un evangelista, sus espíritus morirán no solo de hambre sino de inanición. En lugar de vivir sobre la verdad de la Palabra de Dios, ellos serán tratando de vivir de un evento a otro. Cada culto les excita, pero debido a una falta de verdades fundamentales, ellos no podrán continuar en caminar la vida cristiana día por día en una manera excitosa. Sus vidas serán infructuosas y ellos serán continuamente en crisis. Sin embargo, sin la obra de un evangelista, muchos, si no la mayoría de la gente nunca llegarán a conocer al Señor. Aquellos que reciben a Cristo, sin el ministerio de la evangelista, serán secos y a lo mejor quizá llenos de conocimiento, pero no serán motivados hacer algo con aquel conocimiento. Estuvimos en un servicio unido durante la Semana Santa. Siete predicadores diferentes iban a predicar sobre las siete palabras que dijo Jesús; un tema hispano tradicional por esta semana. De aquellos siete predicadores, desfortunadamente uno no pudo venir, pues otro tuvo que tomar su lugar. Desgraciadamente, aquel pastor no tuvo tiempo de preparar, pues no tuvo mucho que decir. De los otro seis, tres habían preparado y tenían algo que decir, y lo dijeron. Sus mensajes fueron llenos de revelación y entendimiento espiritual para alimentar a los creyentes congregados. Los otros tres saltaron, gritaron, corrieron y por otra parte exhibió gran emoción. Pero, verdaderamente no dijeron nada. La gente gozó sus "mensajitos" y se emocionó, pero sus espíritus no fueron alimentados. Aquellos tres hombres fueron evangelistas. Maesto Alguna gente dice que no existe distincta obra de maestro, y dice que el verso realmente habla respecto al pastor siendo también un maestro. Estoy de acuerdo de que todos los pastores deben enseñar. Pero, cada maestro no está llamado de ser un pastor. El maestro verdaderamente es él que debe hacer la mayoría de la alimentación de los corderos. Aunque, como yo dije, cada pastor debe enseñar. Por lo tanto el pastor, en su papel como maestro, puede parcialmente cumplir este papel de alimentar los corderos. El papel de maestro es estudiar y enseñar. Unos maestros tienen una unción de enseñar a los adultos, otros a los jóvenes, y aun otros a los niños. Unos maestros tienen una unción de enseñar únicamente unos asuntos particulares, o únas áreas especiales. Es importante buscar para descubrir la unción específica que tiene un maestro y usarle en aquella área. Intentar de insitir que un maestro que es ungido enseñar a los adultos sobre el Espíritu Santo, de en cambio, enseñar a los niños, absolutamente no funciona. El maestro termina en hablar arriba del nivel de los niños. De igual manera, un maestro que es ungido enseñar a los niños no enseña en una manera que atrae a los jóvenes.
Estos tres dones minsteriales, cuando obran juntos, bajo la adecuada autoridad, grandamente bendecirán la congregación y la ayudarán de madurar. Pero ¿qué es la autoridad adecuada? Hoy en la Iglesia, tenemos un pastor o pastor principal, como la cabeza gubernamental que está encargado de una congregación particular. Aun cuando no estoy en contra de ésto, siento que necesitamos definir unos términos bíblicos. En el Nuevo Testamento, vemos en muchos lugares que se menciona el puesto de "obispo" (Fil 1:1; 1 Tim 3:1-2; Tit 1:7). Aunque la Iglesia hoy considera que el puesto de un obispo de estar sobre una ciudad, o grupo de iglesias, el entendimiento original de la palabra es lo que nosotros consideríamos ser el pastor principal de una iglesia. Mientras que la Iglesia creció y formalizó su estructura, ella movió de iglesias en hogares a iglesias en edificios. Originalmente, el anciano que fue llamado obispo presidió sobre el grupo de iglesias en hogares. Sin embargo, menos que 100 años después que la muerte de Jesús, el título obispo llegó a ser usado más cómunmente por el anciano que preside sobre una ciudad. Así, el título bíblicamente correcto de un pastor que está encargado de una iglesia es "obispo." Yo lo menciono porque una iglesia acaso puede tener más que un pastor. El pastor principal de ellos es el obispo. Los otros pastores, evangelistas y maestros obran bajo la cobertura y autoridad espiritual de aquel obispo. Quizás ellos viajarán de aquella iglesia para minstrar en otras congregaciones al veces, pero ellos siempre deben mantenerse sometidos a la autoridad de aquel obispo. Aun aquellos en el ministerio que viajan extensivamente necesitan estar bajo la cobertura de un pastor principal, o obispo. Un tercero término que necesita clarificación es "anciano" (1 Tim 5:17; Tit 1:5; 1 Ped 5:1; San 5:14). Esto ha llegado a ser un puesto gubernamental separado dentro de la Iglesia de hoy, pero en la Iglesia del Nuevo Testamento, refirió a cualquier persona que fuera en un puesto ministerial. Ambos Pedro y Juan se refieron a si mismos como ancianos (1 Pet 5:1; 2 Jua 1:1; 3 Jua 1:1). Pablo, escribió a Tito, uno de sus hijos espirituales, y le recordó de su encargo de nombrar y ordenar ancianos (Tit 1:5). Nosotros vemos también muchos lugares en el libro de Hechos donde los miembros del concilio gobernante de los judíos fueron referidos como "ancianos."
Ahora que hemos tratado con el gobierno de la iglesia local, y aquellas obras de los cinco ministerios, podemos seguir con el ministerio del profeta y del apóstol. Profeta A través de la historia, el profeta siempre ha sido el mensajero o voz de Dios. El ha usado sus profetas para comunicar sus advertencias y planes; especialmente cuando su pueblo no escucharon su voz. La mayoría de aquellos mensajes parecieron ser negativos al creyente promedio, y especialmente al inconverso. Sin embargo la idea que tenemos hoy de profetas no es igual. Cuando nosotros hablamos de profetas en la Iglesia, tendemos de pensar que el mensaje y el propósito del profeta han cambiado a el dar palabras dulces para edificar. Dios no ha cambiado, solo nuestro entendimiento ha cambiado. Este entendimiento ha venido de un mal entendimiento de la Primera de Coritios, capítulo 14, verso 3;
Si miramos más intensivamente a la definición de las tres palabras
subrayadas, vemos que no son palabras bonitas, dulces y inspiradoras pero
de hecho son palabras fuertes.
Lee estas definiciones cuidadosmente. Ellas son muy iluminantes. Si les pasa por alto, no recibirás el pleno impacto de sus significados. Tú no puedes promover el crecimiento (edificación) de otra persona por decirle que esté bien y que Dios está contento con él tal como sea. Tampoco puedes llamar cerca a alguien por decirle que ya está bastante íntimo con Dios. Ni tampoco es muy persuasivo decir "tú estás bien." Como yo dije, estos son palabras fuertes, y el mensaje de un verdadero profeta es un mensaje fuerte. Por esta razón, un profeta no es fácilmente aceptado en muchos lugares. La persona promedia no se interesa en una palabra fuerte de corrección para reprender y guiarle. Ellos quieren una palabra de afirmación, que lo hace parecer no solamente que Dios le agrada con él, sino que Dios le es muy agradecido por lo poco que él hace por El. Hay otra área de confusión respecto a la profecía en el Cuerpo de Cristo hoy día. Es a decir, la diferencia entre una profecía y una declaración. Los creyentes dicen algo como, "Yo profetizo a los potestados sobre esta ciudad, ¡salten a la gente!" De hecho, no están profetizando, sino están haciendo una declaración contra los espíritus de las tinieblas. No hay nada malo en ésto, pero es equivocado llamarlo profecía. Solamente es profecía cuando declaramos lo que el Espíritu Santo nos ha mandado hablar. La mayoría de los profetas realmente no escuchan muchas palabras. En vez de esto, ellos ven visiones. Por esta razón, la biblia también les llama "videntes." Ellos ven cosas venideros en la esféra espiritual, como el Espíritu Santo les da, y describen lo que están viendo. Esto es obvio si alguien pasa tiempo al estudiar los libros proféticos en la biblia. O si tú miras al libro de Apocolipsis (el único libro profético en el Nuevo Testamento), verás la misma cosa. El Espíritu Santo mostró a Juan aquellas cosas que iban a venir. Repetidamente, a través del libro, Juan usó las palabras, "Yo vi." El trató de describir en palabras aquellas cosas que vio en la visión. Todos los verdaderos profetas son también intercesores. Para mí, ésto es la prueba de si alquien sea profeta. Mucha gente quiere el "glamour" de llevar una palabra de profecía, para que parecen más espiritual. Pero, no mucha gente quiere pasar el tiempo necesario en adquerir un relación íntima con el Señor a fin de tener un verdadera palabra para traer. Una de los más grandes errores que hacen los profetas jóvenes es asumir que cada palabra que el Señor les da necesita ser dado a la persona a la cual concierne. Esto no es verdad. La parte más difícil de la capacitación de un profeta es aprender discernimiento respecto a cuando dar una Palabra. La mayoría de las palabras que un profeta recibe no son para que las declaran en voz alta, sino para que él ore respecto a ellas. Posiblemente, después de orar, el Señor le permita dar aquella palabra, pero frecuentamente nunca va más adelante que las orejas del profeta y el Señor. Los profetas son personas que pasan mucho tiempo con el Señor en oración y la adoración. Es imposible traer un mensaje de Dios, sin verdaderamente escuchar su voz. Y es imposible escuchar su voz sin cerrarse de las distracciones del mundo, y enfocar en El. Desgraciadamente, aunque hay verdaderos profetas en la Iglesia hoy, el Cuerpo de Cristo ha sido bombardeada con muchos profetas falsos, o simplemente con profetas inestables. Algunos de estos son mujeres con maridos inconversos, que verdaderamente quieren ser espirituales, y quieren ser usados por Dios. Numerosas acaso tienen un verdadero llamado a ser profeta. Sin embargo, porque ellas no están adecuadamente sumetidas bajo autoridad (porque sus maridos no son creyentes) ellas son presas fáciles por el enemigo, y frecuentamente oirán palabras falsas tan facilmente que oyen palabras verdaderas. Otro error de la profecía falsa que sucede en el Cuerpo de Cristo hoy día es que la gente dice cosas que surgen de sus mentes, y lo llaman profecía. Realmente, ellos hacen "brujería cristiana" (por definición, la brujería es usar medios sobrenaturales para controlar o manipular a otra persona o personas). Esto puede ocurrir porque ellos creen que una persona, usualmente un pastor, necesita hacer algo que no está haciendo. O porque la iglesia no les escucha, ellos se sienten que añadir "así dice el Señor" a sus palabras efectuarán que la congregación les pongan atención. Nosotros debemos ser cuidadosos respecto a emplear mal el nombre del Señor, especialmente para manipular o controlar a otros. Aquellos que lo emplean mal deberán rendir cuentas al Señor por sus acciones, y yo no quería estar en sus zapatos. Un verdadero profeta es muy prudente y cuidadoso respecto a las palabras que traen. Ellos entienden la seriedad del ministerio que tienen, y la responsabilidad solemne de declarar algo del Sñor. Nunca traen una palabra del Señor impertinentemente. Por aquellas razones, es más fácil profetisar a gente que uno no conoce, que profetisar a tu propia congregación, familia o amigos. Cuando un profeta conoce a la persona, típicamente no sabe seguramente si la palabra sea del Señor, o de sí mismo, y frecuentamente no la dan. Sin embargo, cuando el Espíritu Santo les revelea algo sobre alguien que no conocen, es más fácil ser seguro que verderamente ésto sea una palabra del Señor. Los profetas a menudo son dramáticos en su presentación, y acaso usan varios cosas o acciones parar demostrar su mensaje. Antes del viaje de Pablo a Jerusalén, cuando fue arrestado, un profeta nombrado Agabo vino a él, tomó el cinto de Pablo, y ató sus propias manos con ello. Entonces, él profetizo que el dueño del cinto sería atado de la misma manera por los judíos en Jerusalén (Hec 21:10-11). Segun el espectador casual, ésto acaso le pareció ser drámaticamente exagerado, pero el profeta obviamente ha oído del Espíritu Santo, porque aquella palabra que dio sucedió así. A pesar con ser dramático, el profeta no trataba de atraer atención a sí mismo, solo al mensaje que dio. Los verdaderos profetas son gentes muy humildes. Ellos no van buscando un puesto o título. Solamente buscan la verdad y la presencia del Señor. Una señal de un profeta falso (o, uno que está descaminado) es que trata de atraer atención a sí mismo. La mayoría de los profetas son muy incómodos respecto a pertenecer a una congregación particular. Ellos sienten que no caben bien con los otros porque son diferentes. Porque ellos son extrememente serios respecto a Dios, su Palabra y su relación con El, el creyente promedio les parece ser muy mundano y faltar una relación bien íntima a Dios. Sin embargo, ésto no significa que los profetas no deben ser miembres de una congregación. Ellos necesitan el compañerismo, ensenañza, aliento, contabilidad y cobertura espiritual que cada otro creyente necesita. Si un profeta se aleja del Cuerpo de Cristo, o trata de ser "ermitaño solitario" sin ser sometido a la autoridad de otro, está poniéndose en la posición de ser fácilmente descaminado por el enemigo. Una profecía siempre consiste de dos partes. La primera parte es lo que el profeta o la persona que mueve en el don de profecía recibe del Espíritu Santo. La segunda parte es la interpretación. Es importante que nosotros distinguimos entre las dos, porque si no, podemos acabar en entender mal los planes y propósitos de Dios. La parte que consiste de la profecía propiamente dicho, raramente es errónea. Casi cualquier persona que mueve en profecía puede recibir esta parte correctamente; tanto como está recibiéndola del Espíritu Santo y no de su propia mente. Esta parte puede ser una visión, palabra, frase, discurso largo, verso bíblica, parábola, o simplemente una impresión en su espíritu. Cuando el profeta da la profecía, ésto es cómunmente la primera parte. La parte la más dificil es la interpretación de la profecía. Esto es donde podemos rápidamente entrar en error. La interpretación es el entendimiento de la significación de la profecía. Puede haber más que una interpretación a cualquier profecía, y el profeta necesita ser sumamente cuidaoso en lo que da. Hace años, cuando mi esposa estaba embarazada con nuesto primer bebé, recibimos una profecía de alguien que fue conocido ser profeta. El nos dijo que ibamos a tener un hijo, y que su nombre sería "Joshua David, y que tendría pelo rojo." Debido a que mi esposa obviamente estaba embarazada, aquel profeta, nuestro pastor, la congregación, y nosotros todos pensamos que la profecía habló del bebé que estaba en aquel momento en su matriz. ¡Fuimos grandemente sorprendidos cuando ella dio luz a una niña! La profecía no fue errónea, sola su interpretación. Joshua fue nuestro segundo hijo y tiene pelo rojo. La profecía puede ser aun por un individuo, congregación, ciudad, región, nación, o el mundo. Frecuentamente Dios aumentará la influencia de un verdadero profeta maduro más allá de su propia iglesia o área. Es muy importante que el profeta adecuadamente discierna por quien es el mensaje. La profecía personal simpre debería confirmar, y nunca debería dirigir. Si un profeta da una palabra de profecía a alguien, y la persona nunca ha escuchado el Señor hablarle respecto a aquel asunto, pues no debe actuar sobre ésto. En cambio, debe ponerla "al lado" y esperar hasta que el Señor le habla del mismo asunto. Los profetas pueden ser un gran recurso a un pastor (o obispo). Un profeta y un pastor que forman una buena relación de obrar juntos pueden confiar y contar sobre las fuerzas del otro. Cuando el pastor necesita confirmación sobre algo que el Señor le está diciendo, él puede recibir ésto por el profeta. Cuando el profeta está viendo o escuchando algo del Señor que necesita ser declarado en la iglesia, él puede comunicarlo al pastor, y permitir que el pastor lleva a cabo el cambio necesario. Desfortunadamente, es muy raro que los pastores y profetas forman este tipo de buena relación minsterial. La mayoría de los profetas en la Iglesia tratan de mandar al pastor que hacer, y se ponen disgustados cuando él no lo hace así. La mayor parte de los pastores son sospechosos de los profetas, porque los corderos gravitan a ellos porque quieren una palabra personal de profecía. Aunque una iglesia siempre tendrá pastores, evangelistas y pastores, no siempre tendrá profetas. Debido a la naturaleza de su ministerio, los profetas posiblemente pueden obrar con varios diferentes ministros dentro de una área específica. Apóstoles El ministerio apotólico es realmente el primero que nuestro Señor, Jesús estableció en la Iglesia del Nuevo Testamento.
¿Por qué estableció Jesús el ministerio apostólico primero? Porque iba a ser la fondación del gobierno de la Iglesia en el Nuevo Testamento, parecido como el sacerdocio fue la fondación del ministerio en el Antiguo Testamento. Pues, sin tener los apóstoles en el ministerio, los dones ministeriales son literalemnte sin la fondación necesaria.
La palabra apóstol es una palabra griega, y literalmente significa, "alguien que está enviado." Si yo digo a mi hijo echar la basura, él es un apóstol a la basura. En el contexto cristiano, ésto quiere decir que un apóstol es alguien que está comisionado por el Señor, y está enviado a fin de alcanzar un propósito específico. Aunque ellos no fueron llamados por el nombre de apóstoles (porque aquel término siendo griego no existió hasta el Nuevo Testamento), hallamos a apóstoles en el Antiguo Testamento también. Los mayores ejemplos de estos son Moisés y Nehemías. En estos dos casos, ellos fueron comisionados por Dios, y enviado para cumplir un propósito específico por Su Reino. El más común entendimiento del ministerio apostólico es que ellos son pioneros, que hacen el trabajo misionero 2 de plantar iglesias en nuevas áreas del mundo. Esto está basado sobre el ministerio de Pablo, como se muestra en el libro de Hechos. Mientras que ésto es parte del ministerio apostólico, no es todo, hay más. Esta definición totalmente ignora las obras de los otros apóstoles. Ni tampoco es todo lo que hizo Pablo. Realmente, los verdaderos misioneros deben ser apóstoles, no evangelistas. El concepto occidental de que los misioneros evangelisen un paíz, y nada más, es erróneo. Como yo dije antes, cuando estaba hablando de evangelistas, si un creyente trata de sobrevivir de la dieta espiritual que recibe de un evangelista, él moirá. El evangelista le salvará, y le mantendrá animado, pero el creyente no sabrá como vivir una vida victoriosa por el Señor. Debido a la naturaleza del ministerio de un apóstol, especialmente cuando está abriendo nuevo terreno, hay tiempos cuando él tendrá que funcionar en las cuatro otras obras minsteriales. Pablo, en sus jornadas misioneras, claramente cumplió los papeles de evangelista, pastor, y maestro. Sabemos que también profetizó, porque dijo que lo hizo. Aunque no puedo pensar de un ejemplo de ésto en el libro de Hechos; se ve que él movió en una manera profética, siguiendo el liderazgo del Espíritu Santo en sus viajes. Además, ser pionero espiritual no siempre significa ir a una nueva área física y plantar iglesias. Hay otros tipos de obras pioneras que necesita ser hechas. Algunas son abir nueva áreas de revelación y ensenañzas. Esto es tanto una obra de un pionero que es plantar una iglesia, y comúnmente tiene un impacto más extenso sobre la Iglesia global. Pablo no solamente plantó las iglesias, sino entrenó y "levantó" líderes por las iglesias donde el Espíritu Santo le envió a minstrar/obrar. Luego, una vez que salió de aquellas ciudades, él continuó a minstrar a aquellas iglesias, y especialmente a su liderazgo, por las cartas que escribió, y también en muchos casos, regresó a visitar aquellas mismas iglesias a fin de fortalecerlas. Un grande parte del enfoque de un apóstol es sobre los otros dones minsteriales, y el ministerio a aquellos que están operando en ellos. Esto es especialmente verdad de aquellos que están en el ministerio pastoral. De la misma manera que los pastores tienen un corazón por los corderos, los apóstoles tienen un corazón por los pastores. En esta capacidad, los apóstoles realmente pastorean a los pastores. Ellos son aquellos a quienes el pastor debe ir por oración, consejo, instrucción y ayuda espiritual. Ellos también actúan para correjir, edificar, exhortar y animar a los pastores. Una parte de la frustración de la cual los pastores tienen que tratar es porque no tienen una cobertura apostólica a quien pueden ir con sus problemas. Ellos tratan de cargar mucho más carga emocional que aquella que Dios intenta que cargaran, y ésto sale en frustración, estrés y apagado. Los pastores necesitan el descargo emocional y el apoyo de alguien a quien pueden ir con sus problemas, parecido a como sus congregaciones van a ellos. En los sistemas actuales del gobierno de la Iglesia, el pastor típicamente rinde cuentas a un superintendente districto por la denominación, o al mesa directiva de su propia iglesia. Si él rinde cuentas a un superintendente, pues en un sentido él está rindiendo cuentas a un jefe. El pastor no puede ser honesto respecto a sus problemas, por temor que el superintendente puede sacarle de su puesto. En vez de tener un mentor con quien él puede ser honesto y abierto, el pastor tiene que enmascarar o esconder sus sentimientos, dudas y problemas. Esto es aun peor en una situación donde el pastor rinde cuentas al mesa directiva de su propia iglesia. Además de una inhabilidad de ser honesto, hay un problema de autoridad. Espiritualmente, él pastor tiene que ser sobre personas que son sobre él dentro de la organización. Esto cree un círculo de autoridad, que impide cualquier verdadera autoridad. En cualquier de estas circunstancias, el pastor es incapaz de verdaderamente seguir la guía del Señor, especialmente si el Señor le está dirijiéndole de predicar algo que va en contra de los deseos de su liderazgo. Pues él está forzado de decidir entre obedecer al Señor y obedecer al hombre. Desfortunadamente, usualmente el hombre gana. En el libro de Hechos, vemos que los apóstoles que fueron allí, trabajaron juntos y formaron algo de un concilio, juntos con los ancianos; este concilio pues gobernó sobre la Iglesia (Hec 15:6). Cuando unas decisiones tenían que ser hechos sobre una doctrina, o organización, fueron hechos por este grupo de apóstoles y ancianos. Vemos ésto en capítulo seis, cuando se dio cuenta de la necesitad por el puesto de diácono (Hec 6:2-3). Vemos el mismo cuando Pablo y Barnabé vinieron a Jersusalén para resolver la cuestión respecto a la necesidad de circuncisión.
Sin embargo, en ningún lugar en las Escrituras vemos que este concilio gubernamental tomó una acción disiplinaria sobre un pastor o un minstro. El concilio no sacó a los pastores de sus puestos, ni les mandó predicar de una manera particular. Simplemente fue un recurso disponible a los otros dones minsteriales. Una grande parte de este "recurso" fue la cobertura espiritual que los apóstoles ofrecieron a los otros cuatro dones minsteriales. Mientras que cualquier creyente tiene el derecho de ir a Dios por sus propias necesidades, siempre ha existido una estructura de autoridad que Dios estableció. En la familia, esta estructura de autoridad es a través del hombre, que actua como la cabeza de la casa y el sacerdote del hogar. El recibe su autoridad de Jesús, que lo recibió de Dios el Padre. El continua este ciclo por pasar esta autoridad a su esposa. Ella fuciona bajo su autoridad, y tiene a su marido como un recurso a utlizar si su autoridad sea disputada. Dentro de la Iglesia, vemos una estructura similar de autoridad. Todo autoridad fluye "hacia abajo" del trono de Dios. Jesús, como la cabeza de la Iglesia, recibe su autoridad de su Padre. A su turno, él delega aquella autoridad a los apóstoles, que la delegan a los pastores principales (obispos) de las varias congregaciones. Cualquieres otros ancianos, líderes y minstros que hay dentro de aquellas iglesias, reciben su autoridad de aquel pastor principal. Al quebrantar este cadena, a cualquier punto, nosotros perdemos la mejor conexión posible a la autoridad de Dios (autoridad divina). Esto no significa que los creyentes no pueden recibir la autoridad de Dios sin otros, pero no tendrán la conexión que Dios ha establecido. Además, hay una fuerte posibildad que ellos no tendrán la plenitud de la autoridad de Dios que les es dispuesto. Hay niveles gubernamentales en las esferas espirituales. Estos se llaman "principados, potestades, y poderes." Cada uno tiene una esfera diferente de autoridad, diferente nivel de autoridad, y una manera diferente de funcionar.
De igual manera, nosotros tenemos diferentes niveles de autoridad en los dones ministeriales. Aquí es donde uno verdaderamente necesita la autoridad apostólica. A veces, un pastor es confrontado con diferentes tipos de ataques espirituales. Sin la cobertura espiritual de un apóstol, él puede ser luchando contra poderes y potestades con quienes él no está realmente ungido o preparado de batallar. Con la cobertura apostólica, él puede recibir de la unción, entendimiento y experiencia del apóstol en aquellas batallas. En vez de luchar a solas, él tiene el apoyo espiritual que necesita. El rendir cuentas (ser contable) es un gran asunto en la Iglesia hoy, y está directamente conectado al asunto de autoridad. Alguien que no está correctamente sometido a autoridad no tiene el derecho de ejercer autoridad sobre otros. Un evangelista o maestro que no está sometido a un pastor, no tiene el derecho de ejercer su propia autoridad. Igualmente un pastor que no se somete bajo la autoridad de un apóstol. Esto, por supuesto surge la cuestión de quien debe el apóstol someterse. Vemos del ejemplo bíblico de la iglesia primitiva que los apóstoles sometieron el uno a los otros. Cuando Pablo inició su ministerio, él fue a Pedro para confirmar su ministerio. El voluntariamente sometió a la autoridad de Pedro (Gal 1:18). Sin embargo, más adelante vemos que Pedro estuvo equivocado, y Pablo lo corregió (Gal 2:11-14). En este caso, Pedro sometió a Pablo. Ambos fueron hombres humildes que aceptaron la autoridad de un otro apóstol en sus vidas. Otro punto adicional sobre los apóstoles. El enfoque de un pastor es sobre su congregación. El enfoque de un apóstol es sobre una ciudad, región, o aun el mundo. Debido al tipo de ministerio que tiene un apostol, su ministerio lo llevará a numerosas situaciones y congregaciones diferentes, y verá lo que funciona bien en otros lugares, y aprenderá de una base extensa de fuentes. Por esta razón, él tendrá un enfoque y entendimiento diferente que el de un pastor. Esta diferencia de enfoque puede también ser un recurso al pastor. El puede consejar el pastor respecto a problemas dentro de su iglesia, ayudarle, tratar con asuntos en su liderazgo, y aumentar la eficiencia de lo que hace su congregación.
Hay una necesidad de reestablecer el ministerio profético, y especialmente el ministerio apostólico en la Iglesia hoy. De hecho ésto está sucediendo. Solamente después de que sea plenamente funcionando, puede el Cuerpo de Cristo recibir la plenitud de lo que Dios anhela que Su Iglesia tenga. Si tu iglesia ha sido fucionando sin la plenitud del ministerio de las cinco obras/dones, yo te animo de buscar ministros que el Señor ha dotado y ungido en estas áreas. Pide al Señor respecto a cuales entre ellos El desea que entres en relación, y hagas una relación de pacto con ellos. Recibe de ellos, y permites que minstren a tu vida. Sin embargo, yo te aviso de ser cuidadoso respecto a quienes formas relaciones. El Nuevo Testamento nos advierte varias veces sobre ambos profetas falsos y apóstoles falsos.
Una verdadera señal de un profeta falso, o apóstol falso, que verdaderamente es un lobo, es lo que te piden de ti. Jesús no andaba pidiendo que la gente ofrendara a él; tampoco Pablo. Ellos decidieron de hacer lo bueno y ser una bendición a todos aquellos que vinieron en contacto con ellos. Formaban relaciones. Daron y ministerioon. Los lobos tratan de tomar de los corderos; los pastores tratan de dar a ellos. De igual manera los lobos-profetas y lobos-apóstoles tratan de tomar en vez de dar. La diferencia es que ellos tratan de recibir del pastor, en vez de dar a él. La biblia siempre se trata de nuestro Señor y de ser en relación con El. De igual manera, cuando la biblia habla de la Iglesia, habla de relaciones mútuas. Fíjate que yo no mencioné que juntes con la organización de un profeta o de un apóstol; únicamente hablé respecto a entrar en relación con ellos. Si solo recibes es una membresía en una organización, no estás recibiendo la bendición de aquellos ministerios. Unicamente puedes recibirlo por una relación.
1 Las definiciones fueron tomadas del "Léxico griego - inglés del Nuevo Testamento" cuarta edición, © 1977 por Baker Book House. Un léxico es un diccionario extensivo de idiomas. Por aquellos que conocen la Concordancia Exhaustivo de Strong, el léxico provee una definición más completa que ella que existe en el diccionario de Strong. Este léxico particular está codificado al sistema numérica de Strong. 2 La palabra "misionero" no existe en la biblia. Es una palabra que fue formada más tarde por la Iglesia, respeto a aquellos que hicieron obras multiculturales, típicamente en tierras ajenas. Es interesante notar que la palabra raíz de "misionero" es "misión," significando que la persona que es misionero es alguien que ha sido enviado para hacer una misión. Esto es muy parecido a la definición de un "apóstol." |
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